Sudamérica, a debatir su estabilidad en Unasur

 Los mandatarios en minutos iniciarán su lucha por mantener la estabilidad regional, frente al acuerdo militar entre Colombia y EE.UU.

Los presidentes de 12 países sudamericanos abrirán este viernes en Argentina una tensa negociación que buscará resolver la frágil estabilidad política de la región, inmersa en una crisis por un acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia.

La decisión del país andino de permitir que Washington utilice siete bases en su territorio puso en pie de guerra al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien amenazó con romper relaciones y suspender todas las importaciones por considerar que su vecino está poniendo en peligro la seguridad nacional.

Colombia respondió denunciando a Caracas ante la OEA por inmiscuirse en sus asuntos internos, en una pelea que hizo reverdecer las grandes diferencias ideológicas que recorren Sudamérica.

"La región debería superar la vieja división entre izquierda y derecha", dijo Uribe en Colombia antes de partir hacia la ciudad sureña de San Carlos de Bariloche, en Argentina. "Mantener la vieja división es polarizante, no trae resultados prácticos en beneficio de la integración. La integración del continente tiene que ser dentro de la diversidad", agregó el mandatario.

Colombia es el aliado más cercano que tiene Estados Unidos en la región, y sus políticas suelen ser blanco de los ataques retóricos de Venezuela, que encabeza una corriente radical socialista identificada con el antimperialismo en la que también militan Bolivia y Ecuador.

Uribe viajó a Argentina con la consigna de explicar los alcances de una iniciativa que también causó escozor a la potencia regional, Brasil, aunque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva garantizó que Colombia no será arrinconada.

Antes de partir hacia Argentina, el canciller brasileño, Celso Amorim, dijo que la presencia de militares foráneos despierta sensibilidades de naturaleza política y reiteró su preocupación por el eventual uso de las bases.

Bogotá sostiene que la ampliación de su cooperación militar con Washington es un refuerzo del programa ya existente de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, pero con el aumento de la presión de Venezuela en Colombia crece el temor a que Uribe termine sentado en el banquillo de los acusados.

El jueves, Chávez, publicó una carta de su puño y letra en el diario argentino Página 12 condenando la presencia de militares estadounidenses en Sudamérica y exhortando a los mandatarios de Unasur a sumarse al rechazo.

"Sería un grave error pensar que la amenaza es sólo contra Venezuela; va dirigida a todos los países del sur del continente", dijo en la misiva.

El estallido de la crisis también pone a prueba los incipientes esfuerzos del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por mejorar la relación con América Latina, que históricamente estuvo marcada por la desconfianza.

"Unasur debe afrontar desafíos que aún existen, y justamente con voluntad política somos capaces de enfrentarlos con una posición equilibrada", dijo la mandataria chilena, Michelle Bachelet, el jueves por la noche a poco de llegar a Bariloche.

Pero más allá del trabajo de algunos países por reencauzar el diálogo, el choque ideológico podría hacer fracasar a la cumbre, dijeron analistas, tal como ocurrió en Quito hace apenas 18 días.

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