Así está el pulso por Risaralda

Denuncias de juego sucio, con manipulación de encuestas, imperan en la pelea por la Gobernación. Candidatos descartan alianzas.

Acusaciones de un lado y otro; denuncias sobre juego sucio y manipulación de encuestas para favorecer a un determinado candidato, así como la amenaza latente de que el proceso electoral pueda sufrir alteraciones por factores relacionados con la presencia de actores armados ilegales, la impunidad de los asesinatos políticos, las desapariciones y los atentados contra líderes sociales y dirigentes políticos, el secuestro, el boleteo y la extorsión, el clientelismo, la corrupción y la debilidad de los mismos partidos.


Es el panorama que hoy vive Risaralda de cara a los comicios del 30 de octubre próximo, en los que se elegirán nuevas autoridades locales y regionales. El más reciente informe de Alertas Tempranas, de la Defensoría del Pueblo, sobre el riesgo electoral advierte que en la actualidad existe la presencia de actores armados ilegales posdesmovilización de las autodefensas que estigmatizan, amenazan y asesinan a líderes de organizaciones sociales, presidentes de juntas de acción comunal y defensores de derechos humanos, en las cabeceras urbanas de los municipios de la zona central del departamento.


El pulso por la Gobernación es entre cinco candidatos: Julieth Ximena Hurtado, del movimiento Afrovides; Sigifredo Salazar, del Partido Conservador; Martha Cecilia Alzate, del Mira; Alberto de Jesús Arias, del Partido Liberal, y Carlos Alberto Botero, del movimiento Unidad Nacional Independiente con Resultados (Unir). Y es precisamente en torno a este último aspirante sobre el que gira la polémica.


Exgobernador y médico de profesión, Botero optó por inscribirse por firmas ante la negativa del Partido Liberal de otorgarle el aval por “no acogerse a las reglas de juego”, según el director departamental de la colectividad, representante Diego Patiño. Sin embargo, a su lado están reconocidas figuras del liberalismo en la región, como los excongresistas Germán Aguirre, Juan Carlos Valencia y el controvertido Octavio Carmona, disciplinado por el sonado caso de Pomárico Ramos.


Desde marzo, Botero encabeza las encuestas, aunque sus contendores han puesto en tela de juicio la veracidad de las mismas. A comienzos de septiembre pasado, el candidato liberal Antonio de Jesús Arias denunció la presunta manipulación de una medición realizada por el grupo Multivariado, de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), pidiendo ser excluido de dichos sondeos y anunciando acudir ante el Consejo Nacional Electoral.


A su vez, en los últimos meses los organismos de control han recibido demandas por presunto detrimento patrimonial durante la pasada administración de Botero, incluso por un supuesto apoyo paramilitar. Por ambos casos, el candidato ha sido exonerado, pero estos temas siguen siendo la base de rumores en su contra.


El exdiputado Sigifredo Salazar lidera la bandera conservadora. Fue concejal por dos períodos en Dosquebradas y alcalde de Pueblo Rico. En marzo pasado se rumoró sobre una posible alianza para definir mediante encuesta un candidato único entre él y Arias, con el fin de contrarrestar a Botero. Entonces, ambos fueron vistos como precandidatos, ninguno estuvo dispuesto a renunciar y ahora sus discursos se centran en aclarar que irán “hasta el final”.


Arias, por su parte, fue avalado por el liberalismo por sus 14 años como director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda y finalizó 2010 defendiéndose de los ataques contra las CAR por su inoperancia en la atención de la reciente ola invernal. La disciplina de partido no ha servido y una fracción significativa de concejales y diputados liberales se han ido al lado de Botero. Y para malestar de Arias, también avalado por Cambio Radical, se suma el pronunciamiento, la semana anterior, del director departamental de ese partido, Iván Naranjo, donde indica que “fue inferior a las expectativas”.


Esta “desestabilización en la política tradicional” ha sido aprovechada por la diputada Martha Cecilia Alzate, candidata del Mira, movimiento que por primera vez en 11 años lanza candidatos a la Gobernación y a las alcaldías del área metropolitana. La aspirante enumera las ordenanzas de su autoría, como aquella que pretende erradicar la mutilación genital de la mujer embera-chamí. Y dice que por coherencia con su movimiento no acepta alianzas ni ofrece burocracia.


El día de cierre de inscripciones Julieth Hurtado, por Afrovides, sorprendió como la quinta candidata. No hace propaganda, no asiste a foros ni debates, es desconocida en el mundo político y en los medios de comunicación, donde dice haber trabajado.

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