Así les va a las regiones con el presupuesto

Para algunos, la repartición de la inversión del Gobierno central en las regiones obedece a un cálculo político. Pero no es evidente una lógica de “premio o retaliación” en el proyecto de presupuesto 2015.

Cuando el presidente Juan Manuel Santos fue reelegido, mucho se dijo sobre los compromisos que adquirió con las regiones del país que le dieron en las urnas el respaldo mayoritario para conseguir su continuidad en el poder. Y no faltó quien insinuara que aquellas zonas donde se votó en contra —es decir, donde ganó Óscar Iván Zuluaga, el candidato del uribismo— serían castigadas.

Deudas y retaliaciones que, dijeron algunos, se expresarían en aumentos y recortes en los recursos de inversión para el próximo año. Sin embargo, en el proyecto de Presupuesto 2015, radicado a finales de julio en el Congreso, es difícil entrever un cálculo político claro en la asignación de recursos a las regiones. De los $216,2 billones establecidos en el presupuesto, alrededor de $46,2 billones se destinarán a inversión, cifra superior en 5,9% a la del presente año.

Según Planeación Nacional, los presupuestos del Gobierno en los departamentos tienen “un carácter preliminar e indicativo, ya que la localización geográfica de las inversiones puede variar de acuerdo con las necesidades que se identifiquen durante su ejecución y de la gestión que realicen las entidades territoriales o los beneficiarios directos de cada uno de los programas”. Aun así, las variaciones de estas cifras durante las discusiones que ya comienzan en el Legislativo serán mínimas.

A la hora de mirar lo que se les va a dar en 2015, sólo seis de los 32 departamentos del país presentan cifras de inversión inferiores a las de 2014. Norte de Santander y Cesar decrecieron un 0,2%, de modo que los recursos del primero pasaron de 1 billón 15.461 millones de pesos a 1 billón 13.186 millones y los del segundo de 1 billón 433.123 millones de pesos a 1 billón 430.621 millones; Boyacá, 0,3%, pasando de $546.701 millones a $404.370 millones; Sucre, 7,3%, pasando de $983.249 millones a $911.354 millones; Caldas, 7,5%, pasando de $779.702 millones a $721.235 millones, y Putumayo, 20,7%, al pasar de $657.895 millones a $521.660 millones. De ellos, sólo Caldas y Boyacá votaron mayoritariamente por Zuluaga en la segunda vuelta presidencial.

Por otra parte, las inversiones que registrarían un mayor crecimiento para el próximo año son las de los departamentos de Amazonas, con 68,1%, al pasar de $168.362 millones a $283.054 millones; Quindío, 56,6%, al pasar de $432.062 millones a $676.765 millones; Vaupés, 43,9%, al pasar de $94.946 millones a $136.619 millones; Tolima, 40,6%, al pasar de 1 billón 185.540 millones de pesos a 1 billón 666.926 millones, y Vichada, 28,9%, al pasar de $137.601 millones a $177.374 millones. De ellos, contrario a lo que sería lógico en un esquema de “premio y retaliación” por cálculo político, sólo un departamento le dio su respaldo mayoritario a Santos en los pasados comicios: Vaupés.

Los otros departamentos que registran incrementos superiores al 20% son San Andrés y Providencia (tendrá $293.588 millones), Meta ($796.771 millones), La Guajira ($680.556 millones), Guainía ($195.339 millones), Valle del Cauca ($2 billones 636.739 millones) y Chocó ($860.572 millones). En esta lista, sólo Meta estuvo mayoritariamente con Zuluaga, mientras los otros cinco apoyaron desde primera vuelta a Santos.

A la luz de las cifras presentadas por Planeación, en cuanto a regiones se puede inferir que las que tuvieron aumentos de recursos más significativos en la comparación 2014-2015 fueron la Orinoquia, la Amazonia y el Pacífico. El Caribe —donde decrecen los presupuestos de Sucre y Cesar, así como crecen significativamente los de La Guajira y San Andrés— se ve estabilidad. Lo mismo que ocurre en la región Andina, donde no hubo grandes variaciones en la sumatoria de presupuestos de los departamentos. Entre tanto, en Bogotá el crecimiento superaría ligeramente el 3%, pasando de 4 billones 171.423 millones de pesos a 4 billones 329.587 millones.

El Gobierno ha dicho que estos rubros pueden variar de acuerdo con la construcción o adjudicación de obras de infraestructura, la atención de imprevistos como desastres naturales y los cambios en el índice de necesidades insatisfechas de cada ente territorial. Sin embargo, se ha mostrado dispuesto a escuchar a senadores y representantes a la Cámara, quienes en últimas son los que abogan por sus respectivas regiones ante el Ejecutivo, para revisar cifras. Mientras tanto el uribismo habla de un presupuesto “insuficiente y gravemente desfinanciado”.

 

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@CamiloSeguraA

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