Siga en vivo el debate de control político al ministro de Hacienda

hace 2 horas

Así se movería el uribismo y el vargasllerismo en la periferia para las elecciones de 2018

Un informe de la Corporación Nuevo Arco Iris señala los municipios en los que, por votación, habría fortalezas en las próximas elecciones a la Presidencia.

La primera vuelta de elecciones a la Presidencia es en mayo.Cristian Garavito - El Espectador

Las encuestas que se han conocido en las últimas semanas dan luces sobre cuáles son los candidatos con más opción para llegar a la Casa de Nariño. Sin embargo, y tal y como quedó demostrado con las mediciones que se hicieron durante la campaña del plebiscito para refrendar el Acuerdo de Paz, las realidades podrían ser otras. No sólo pasó en esa ocasión en Colombia, sino en Estados Unidos, con la disputa política entre Donald Trump y Hillary Clinton, y el Brexit en Reino Unido. Sobre todo, en la jornada electoral que se avecina, el país, la opinión pública y los medios de comunicación no pueden desconocer que en la política colombiana juegan una serie de factores que podrían tener mayor incidencia en los resultados esta vez.

Si bien Sergio Fajardo ha encabezado varias encuestas hasta el momento, hay elementos históricos y pragmáticos que convierten el escenario político colombiano actual en uno de los más complejos. Por ejemplo, el desgaste del proceso de paz y la baja aprobación del presidente Juan Manuel Santos han fortalecido el discurso de un sector del país que ha mostrado oposición a los acuerdos, de ahí que el candidato que resulte de la coalición de Uribe y Pastrana, es decir, Iván Duque Márquez, Marta Lucía Ramírez o Alejandro Ordóñez, tenga la oportunidad de capitalizar esa fuerza política, convertirla en votos y fortalecerse frente a otros candidatos de la baraja presidencial.

Lea: La táctica con la que la Farc buscará llegar al poder, según Rodrigo Londoño

Por otra parte está Germán Vargas Lleras, un candidato que no sólo tiene un discurso fuerte y similar al del uribismo en cuanto a la “mano dura”, sino que detrás de él hay toda una estructura política sólida y una gestión de ocho años, desde el gobierno de Santos, como ministro de Vivienda y como vicepresidente, que se convierten en unas de sus mayores fortalezas en las regiones más alejadas del territorio colombiano. Es precisamente en ese sentido que la Corporación Nuevo Arco Iris presenta el primero de tres informes titulados El voto silencioso en la Colombia periférica, en el cual hace una comparación sobre la actividad política y las posibilidades del uribismo y el vargasllerismo de cara a las presidenciales de 2018.

La investigación completa cuantificó las tendencias y comportamientos políticos en 1.091 municipios con menos de 200.000 habitantes y 14 ciudades intermedias de 5’877.000 habitantes, cuyo comportamiento electoral es similar y en las que se presentan hegemonías electorales, para llegar al 60,2 % del total nacional. El estudio no tuvo en cuenta el 39,8 % urbano que vive en las 17 ciudades más grandes del país y parte de la premisa de que el uribismo y el vargasllerismo son las tendencias políticas que los demás rivales enfrentarán en los próximos comicios.

Según el documento, luego del plebiscito del 2 de octubre de 2016, el debate escaló más allá del Sí y el No y tomó fuerza una nueva posición que se centró en la revisión de los acuerdos de paz. “Ese elemento nuevo fue el vargasllerismo, que hoy no sólo ha consolidado su punto de vista, sino que ha forzado a sus eventuales contendores a asumir su discurso”, señala el informe. De hecho, Cambio Radical, partido de Vargas Lleras, asumió en el Congreso una oposición férrea a los acuerdos de paz, sobre todo en asuntos relacionados con la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) y las circunscripciones especiales, y pasó de ser una colectividad aliada del gobierno de Santos a hacerle la guerra a la implementación en el Legislativo.

Lea también: El gobierno de Juan Manuel Santos, en la recta final

De acuerdo con el análisis de los investigadores Hernán Pedraza Saravia, Sinduly Giraldo y Tilcia García, se puede decir que Vargas Lleras “gobierna en 195 municipios, es segunda fuerza en 181 y, en tiempo récord, trastocó las coordenadas uribista-antiuribista”. La cuantificación de las votaciones, dice el informe, deja concluir que el vargasllerismo domina en la región Caribe, el altiplano cundiboyacense, Nariño y Norte de Santander. Compite con el uribismo en Antioquia, el Eje Cafetero, Valle del Cauca, Tolima y Huila.

Por otra parte, y basado en resultados electorales recientes en los municipios periféricos tenidos en cuenta para este primer informe (603 de los 1.091), existen 373 municipios que mantienen su fidelidad al expresidente Uribe y a los postulados que se desarrollan desde su partido político. Sin embargo, hay 252 municipios “volátiles” proclives al antiuribismo y 162 decididamente antiuribistas. De igual manera, luego del estudio se pudo concluir que la “ofensiva vargasllerista” en Antioquia ha tenido éxito en 17 poblaciones de tradición liberal, en cinco de origen conservador y en dos que no han tenido antecedentes, para sumar 25.

A pesar de que Vargas Lleras no es el puntero único en las recientes encuestas, los demás candidatos tienen claro que es un contrincante de cuidado y que dispone de las maquinarias que marcan las diferencias en las jornadas electorales, en muchos casos por encima del voto de opinión. Una razón importante para ver las encuestas sólo como un ítem más entre los elementos para tomar decisiones estratégicas y electorales.