Baldíos, otra vez en la mira

Sectores independientes arremeten contra el proyecto del Gobierno que crearía zonas de desarrollo empresarial en terrenos de la nación.

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Después de que se cayera en la legislatura pasada el proyecto de ley del Gobierno para la creación de las denominadas Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (ZIDRES), el Ejecutivo, sin mayor aspaviento y por sexta vez, volvió a radicarlo. Los partidos de izquierda e independientes, por su lado, preparan una ofensiva contra el proyecto que implica estrategias como la movilización de sectores campesinos y étnicos. El pulso no será nada fácil pues, en el fondo, la creación de estas zonas hace parte del plan estratégico del Ministerio de Agricultura para el segundo cuatrienio de Juan Manuel Santos. 

 
En las últimas horas, miembros de la Alianza Verde y del Polo Democrático han anunciado que harán lo necesario para enfrentar el proyecto. Aunque todavía no hay una estrategia conjunta, algunas de sus principales figuras enfilan baterías para evitar que, si quiera, pase el primer debate. De acuerdo con ellos, no solo se trataría de evidenciar que para poder aprobar esta iniciativa es necesario que el Ejecutivo establezca consultas con organizaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes, también, consideran, se cambiaría de fondo la ley 160 de 1994 que fue la que priorizó a los campesinos sin tierra como principales beneficiarios de la adjudicación de baldíos.
 
“Con este nuevo intento del Gobierno Nacional queda en claro que no existe una política agropecuaria que permita resolver una de las causas del conflicto armado interno, ni el acceso a la propiedad tierra de los campesinos consagrado en el artículo 64 de la Constitución Política de 1991”, dijo el representante de la Alianza Verde, Inti Asprilla. Y añadió que “este nuevo intento, aunado al Plan Nacional de Desarrollo que reforma las reservas sobre bienes baldíos y solicita facultades extraordinarias para modificar la institucionalidad agropecuaria, preocupan en tanto que se está adelantando una contra-reforma agraria en contravía de los intereses del campesinado colombiano”.
 
Por su parte, el senador Alberto Castilla, del Polo Democrático, dijo que ‘‘esta iniciativa tiene los mismos propósitos de su antecesor, permitir la entrega a en concesión empresarios de baldíos de la nación ubicados en las ZIDRES, para el desarrollo de proyectos de agronegocio. Adicionalmente esta entrega de baldíos contaría con una serie de incentivos, como líneas especiales de crédito, garantías a la producción, entre otros. Todo para beneficio del gran capital’’. 
 
Ahora, el proyecto iniciará su curso por la Cámara de Representantes donde la estrategia empezará por pedir al Gobierno que convoque a audiencias públicas de concertación con comunidades rurales para hacer el proyecto inclusivo y no derogar derechos que ya habían sido concedidos al campesinado. Pero, entretanto, el Gobierno se la jugará por mover sus mayorías en la Cámara, aunque sabe que la controversia alrededor del proyecto hará que el trámite deba ser abierto y discutido ampliamente.  
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