Brasil, en la mira para proceso con el Eln

La liberación del canadiense secuestrado y la integración de una mujer como parte de la delegación que se sentaría en una mesa con el Gobierno son los nuevos ingredientes.

(De izq. a der.) Israel Ramírez, ‘Pablo Beltrán’ ; Rafael Sierra, ‘Ramiro Vargas’; Nicolás Rodríguez, ‘Gabino’, y Eliécer Chamorro, ‘Antonio García’, miembros del comando central del Eln. / EFE
(De izq. a der.) Israel Ramírez, ‘Pablo Beltrán’ ; Rafael Sierra, ‘Ramiro Vargas’; Nicolás Rodríguez, ‘Gabino’, y Eliécer Chamorro, ‘Antonio García’, miembros del comando central del Eln. / EFE

Desde esta semana, en los pasillos del Gobierno y de la Cruz Roja Internacional, se espera con mayor expectativa una importante declaración que ya tendría lista la guerrilla del Eln. El anuncio sería el primer gesto de paz, relacionado con la liberación unilateral del canadiense secuestrado Jernoc Wobert, antes de que el Ejecutivo oficialice la instalación de la mesa de conversaciones con el Eln, en este primer semestre del año.

Fuentes cercanas a estos acercamientos le dijeron a este diario que aunque tienen claro que las conversaciones se harían en el exterior, no saben si se harían en Venezuela o en Brasil. Aunque el Eln y el Gobierno habrían pensado primero en Venezuela, buscan una segunda opción porque la situación del gobierno de Nicolás Maduro aún está “de nervios alterados” y temen que eso pueda afectar la instalación de una mesa. La sorpresa es que ahora se hablaba de Brasil más que de Cuba.

El jefe de la delegación del Eln sería, como se ha rumorado, Israel Ramírez Pineda, conocido como Pablo Beltrán, un histórico del Eln, tercero al mando de esta guerrilla, quien ha hecho importantes anuncios de unidad tanto para la guerra como para la paz. Se le atribuye ser el gestor de la alianza entre los tres principales grupos insurgentes del país a finales de los ochenta, que se denominó Coordinadora Nacional Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), y en las frustradas negociaciones de paz que empezaron en la administración de Belisario Betancur. También fue quien en 2001 anunció que el Eln y las Farc se unirían para combatir a las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), en el sur del departamento de Bolívar. Más recientemente, en un comunicado de comienzos de abril, firmado por el Comando Central (Coce) del Eln, al cual pertenece Pablo Beltrán, de nuevo hubo un respaldo irrestricto de unidad con las Farc, incluso para evaluar un escenario de posconflicto.

Mucho se ha hablado también sobre los otros delegados del Eln para este propósito, y han sonado miembros como Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias Pablito, Juan Vásquez, Lorenzo Alcantuz y Juan Carlos Cuéllar. Pero ahora, en esta baraja estaría una mujer de la dirigencia nacional del Eln, del ala militar, muy apreciada y con ascendiente en las filas de esta guerrilla. Su nombre no es conocido y siempre, a pesar de su influencia, ha tenido un perfil bajo o desconocido ante la opinión pública.

Por parte del Gobierno, la delegación seguiría integrada por el exprocurador de la Nación Jaime Bernal Cuéllar y el rector de la Universidad Militar, general (r) Eduardo Antonio Herrera Berbel. Los demás nombres todavía son inciertos. A la vez, ya habría una serie de países que serían garantes de este proceso: Argentina, Brasil, Uruguay, Suiza, Cuba y, naturalmente, Venezuela.

Sin embargo, también es innegable el apoyo que ha significado Alemania en este acercamiento entre el Gobierno y el Eln, a través de un alto funcionario, que se podía mover con soltura en Norte de Santander —territorio fronterizo con Venezuela y de conocido control ‘eleno’— quien ayudó a establecer los primeros contactos. Como se ha relatado, no es la primera vez que el país germano contribuye con los intentos de paz con el Eln. En 1998, en la ciudad de Maguncia, se adelantaron conversaciones entre este grupo subversivo y la llamada sociedad civil.

En el más reciente comunicado del Eln, del 29 de abril, sobre el Día del Trabajo, el comando central de esta guerrilla volvió a hacer un llamado a la paz e hizo un reconocimiento de la legitimidad de los gobiernos democráticos de izquierda, como si el camino de las armas no fuera el más deseable en estos momentos.

Por lo pronto, la expectativa de un gesto de paz que concrete la voluntad de esta guerrilla para avanzar en el camino de la instalación de una mesa de conversaciones con el Gobierno es más fuerte que nunca por estos días y se espera que se concrete cuanto antes.

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