Cable de Estados Unidos por caso Garzón

Un archivo de seguridad desclasificado en Estados Unidos revela hipótesis sobre crimen del humorista: militares y paramilitares unidos.

El asesinato de Jaime Garzón, cometido el 13 de agosto de 1999, pudo haberse perpetrado por paramilitares, de la mano de oficiales activos y retirados de las Fuerzas Militares, que obraron por su cuenta, con el convencimiento de ambos grupos de que el humorista había cruzado la línea alentando las negociaciones de paz con la guerrilla, dado que Garzón había obrado como mediador en la liberación de varias personas secuestradas por las Farc y el Eln.

Así lo señala un cable diplomático de la Embajada de Estados Unidos desclasificado ayer por el Archivo de Seguridad Nacional, en el que se relatan las reflexiones acaecidas días después del crimen y de qué manera Jaime Garzón comentó a varias personas cercanas su preocupación sobre la campaña de difamación que habían orquestado en su contra algunos militares y la indignación de otros por sus actividades en pro de diálogos de paz con el Eln.

El cable cita directamente a los generales Jorge Enrique Mora y Rito Alejo del Río, referenciando en diferentes circunstancias el malestar de ambos por las actividades de Garzón en favor de las negociaciones con el Eln, e incluso de una opción de diálogo abierto entre esta guerrilla y las autodefensas. Asimismo, se refiere a que Garzón y el general Mora tuvieron un encuentro para debatir sobre el tema, pero después Garzón se quejó de éste por las difamaciones en su contra.

En cuanto al general Del Río, se precisa que Garzón se reunió con éste para discutir sobre el mismo tema, pero salió muy contrariado por la ira del oficial y sus reclamos por sus labores en favor de los acercamientos con el Eln. El cable recuerda que el entonces columnista Francisco Santos causó un polvorín cuando señaló directamente a la extrema derecha de ser responsable del crimen y dejó entrever la participación de miembros de las Fuerzas Militares.

La Embajada estadounidense concluyó, en su momento, que aunque no sabía con certeza quiénes habían asesinado a Garzón, existían suficientes detalles alrededor de la hipótesis de que el periodista era acosado por altos mandos militares y que él estaba buscando un encuentro directo con Carlos Castaño para aclarar el tema de sus mediaciones humanitarias. Aun así, la Embajada insistió en que las autodefensas habían negado su participación en los hechos de agosto de 1999.

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