¿Quién manda en la colectividad?

Cambio Radical, en guerra fría por factor Char

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Los líos con la justicia que podría tener el próximo presidente del Senado, Arturo Char, desataron una puja, silenciosa y sutil, entre dos bandos del partido. La pelea es interna, no externa, como se ha querido mostrar.

En poco más de un mes, cuando arrancará en el Congreso otra Legislatura, asumirá también un nuevo presidente del Senado. Si se cumplen los acuerdos políticos entre los partidos que obtuvieron las mayores votaciones en las elecciones de 2018 –que, como es usual, resolvieron alternarse las mesas directivas para no entrar en conflicto–, será el turno de Cambio Radical. El ungido se conoce desde hace meses: el senador costeño Arturo Char. Sin embargo, hoy en la colectividad se libra una verdadera guerra fría alrededor de su aspiración.

¿La razón? La decisión de la Corte Suprema de Justicia de llamarlo a versión libre por los hechos de corrupción electoral, que le permitieron a la prófuga exrepresentante Aida Merlano llegar al Legislativo. De hecho, la misma Merlano, hoy en Venezuela, ha acusado a las influyentes casas Char y Gerlein de estar detrás de su fuga.

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En voz alta y ante los medios de comunicación, los senadores y representantes del partido han cerrado filas y han expresado respaldo irrestricto al congresista barranquillero. Lo propio han hecho los partidos de gobierno –Centro Democrático, conservadores y la U–, que se han declarado respetuosos de lo que decida Cambio Radical. Es decir, cumplirán los acuerdos. A su turno, la oposición ha formulado reproches frente a la inconveniencia de tener a un presidente en líos con la justicia, por lo que abogan por otro nombre.

Sin embargo, la verdadera pugna y controversia se libra en las huestes de Cambio Radical, en donde se ha acentuado la tensión, la incertidumbre y el enfrentamiento –tímido y silencioso, pero voraz–, entre dos bandos que quieren imponer su propio modelo. Se trata de una guerra fría que tiene en disputa al ala del exvicepresidente Germán Vargas Lleras versus el grupo de la familia Char por la presidencia del Congreso. Fuentes consultadas por El Espectador en el interior de la colectividad, que por supuesto pidieron no ser nombradas, dan cuenta de la contienda.

Según los congresistas afines a la casa Char, los adeptos de Vargas Lleras, e incluso el mismo exvicepresidente, estarían ejerciendo una presión indirecta y sutil para que el partido desista del nombramiento de Arturo Char, el cual se acordó por unanimidad desde enero pasado. “Hay personas que quieren que a Arturo le vaya mal para que ellos puedan ascender. Eso es natural en la política”, admitió uno de los congresistas.

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La estrategia, coincidieron parlamentarios de Cambio Radical, habría sido ideada para no entrar en pugna directa con la casa Char, sino para que voluntariamente sean ellos mismos quienes retiren la candidatura. Lo anterior bajo el argumento de que una presidencia cuestionada de Arturo Char en el Congreso podría debilitar las aspiraciones de su hermano, el exalcalde de Barranquilla Alejandro Char, de llegar al Palacio de Nariño en las elecciones presidenciales de 2022.

“El escenario que buscan es que el reproche de la opinión pública sea tan fuerte que los mismos Char –para proteger la candidatura de Alejandro Char en 2022– retiren a Arturo. Quieren convencerlos de que así se evitaría un desgaste reputacional. Lo que no es claro aquí es quién sería el sucesor ungido por ellos. Se habla de Antonio Luis Zabaraín o Didier Lobo Chinchilla, pero no tienen el perfil. Ahí es cuando se abrirían paso otros pesos pesados del partido”, declaró otro legislador de la bancada.

Los parlamentarios consultados por este diario coincidieron en señalar que los beneficiados y quienes pedirían pista en esta coyuntura serían los senadores Germán Varón Cotrino y Rodrigo Lara. En respuestaa este diario, el primero contestó que “todos estamos unificados y respaldando a Char”, mientras que Lara fue enfático en señalar que está “con la decisión del partido”.

Otras fuentes dentro del mismo Cambio Radical indicaron que quien tendría la batuta de Vargas Lleras sería Varón Cotrino, tres veces representante a la Cámara y senador desde 2014. De hecho, hay quienes aseguran que Arturo Char ni siquiera tendría serias aspiraciones de ser presidente y que, “con todo ese lío y para no dar la sensación de que tienen susto”, la familia Char estaría buscando “una salida decente y honorable”.

“En enero, Vargas Lleras se reunió con Fuad, Alejandro y Arturo Char para convencerlos de que este último anunciara su aspiración a la presidencia del Senado. ¿Para qué? Para ventilar su nombre y que entre enero y junio lo debilitara la opinión pública (…) El objetivo de Vargas Lleras es fingir que apoya a Arturo, pues por tacto y cortesía no lo puede dejar tirado, pero para que después haya solidaridad y apoyen a Varón”, manifestó un parlamentario.

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Incluso, hay suspicacia porque mientras Char fue llamado a declarar a la Corte el 7 de julio, personajes del calibre de Julio Gerlein, Néstor Humberto Martínez y el propio Germán Vargas Lleras serán escuchados hasta el 21 de julio, es decir, un día después de que se inicie la legislatura. Con todo, un ala importante de la colectividad confía en que, pese a los reparos, los Char seguirán firmes en su candidatura.

Entre otras, porque se dice que aunque la familia controla el 15 % de toda la bancada del partido en la Cámara, tiene una marcada influencia sobre el 40 % de los senadores. “Fue el propio Arturo Char, a través de su abogado, el que le pidió a la Corte que lo llamara para dar sus explicaciones. Eso muestra su talante”, defiende un congresista, mientras que otros alegan que “hace mucho el partido renunció a la legitimidad y credibilidad que otorga la opinión pública, por lo que no les importaría poner a un presidente cuestionado. Así han dado avales a gente cuestionada”.

El Espectador intentó dialogar con el senador Char; sin embargo, este respondió que “no quería hablar de la presidencia del Senado, pues faltan etapas todavía”.

Lo único claro hoy, a un mes de que arranque un nuevo período legislativo, es que la discusión en Cambio Radical es interna y no externa, como se ha querido ventilar frente a supuestos incumplimientos de acuerdos. Se concluye también que depende de los propios Char seguir adelante con la candidatura, pues como admiten varios de sus congresistas, “nadie tiene el poder suficiente para desarmar eso, si no es por voluntad propia”.

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