Campo para el populismo

Los cartageneros se debaten entre un aspirante popular en los estratos bajos y una candidata que está acompañada por la clase política más tradicional, llamada María del Socorro Bustamante, para suceder a la alcaldesa Judith Pinedo.

No es una exageración decir que el número celular de Campo Elías Terán Dix es conocido por toda Cartagena. Al menos por la Cartagena de los estratos 1 y 2, que es la mayoría. 3156974576. Lo repetía todos los días, varias veces al día, en el noticiero popular que dirigió durante los últimos 10 años en la emisora La Cariñosa de RCN. Cuatro horas por la mañana, tres horas a mediodía y una hora y media por la tarde, con niveles históricos de sintonía.

Ahí lo llamó la señora:

—Campo, estoy separada, tengo un solo hijo y él se está portando mal. Lo expulsaron del colegio y todo. A mí me gustaría que tú aceptaras hablar con él para que lo regañes.

Y el viejito:

—Viejo Campo, ayúdame que estoy haciendo la fila pa que me paguen mi mesada y está muy larga.

Y la mujer:

—¡Campo, es que mi esposo me está pegando!

Y el ladrón:

—Erda, viejo Campo, no me des tanto tubo, no me des varilla por tu noticiero…

Y así, hasta el 30 de abril pasado, cuando el negro de 62 años y 93 kilos renunció al aire en medio de lágrimas para postular su nombre a la Alcaldía de la ciudad por la Alianza Social Independiente (ASI).

Entonces era nada más el cordobés (nació en el municipio de San Antero), cartagenero por adopción, que rompía récords con 150 cuñas emitidas, más otras 15 leídas, todos los días en tres emisiones.

Más escuchado que los nacionalmente reconocidos Julio Sánchez Cristo, Darío Arizmendi y Juan Gossaín, el también narrador deportivo armaba una fiesta a partir de las 5 a.m. con noticias que casi siempre tenían que ver con muertes violentas, con atracos, con abusos sexuales. La delicia de la crónica roja llevada al extremo del populismo:

—¡Alerrrrrrta, atención!, un tipo levantó a trompá a un viejo de 70 años... Diablo, llévate a Iván Raimundo Castillo Jiménez, que le pegó al papá... ¡Sinvergüenza!... ¿cómo le va a pegar al papá?

Y al minuto:

—Oíiido, alerta, atención, un ratero atracó a una muchacha, pero llegó la Policía y le dio bam bam Zamorano...

Un particular periodismo escuchado en buses, taxis, carretas y carretillas, que alternaba con el servicio social (se me inundó la casa, Campo; no me quieren atender a la niña en el hospital, Campo) que hizo de su figura la de una suerte de salvador que para muchos reemplazó al Estado con sus pañitos de agua tibia (tranquilo, que ya mismo llamo al alcalde local; no se preocupe, que voy a hablar con mis amigos médicos para que atiendan a su hija). Allá, en la otra Cartagena, o en la verdadera Cartagena, a donde no siempre llega el Estado.

Y ahora el hombre (que dice venir del “pueblo lindo” y ser administrador en salud y comunicador social) quiere ser el Estado. Y en su carrera para lograrlo, viene arrasando. Una reciente encuesta señala que cuenta con el 61% de la intención de voto de los cartageneros y que por debajo de él ni siquiera hay otro candidato, sino la opción de ‘No sabe/No responde’.

Como es apenas natural, dada la popularidad con la que cuenta, su presencia en las ‘Olas mandarina’ con las que se “toma” un barrio distinto todas las tardes, es casi adorada. Lo celebran niños, mujeres, hombres y viejos por igual. Lo lloran. También, cómo no, le piden cosas. Plata, comida, salud. Lo que siempre sale a pedir el 70% de cartageneros pobres en época electoral. Lo mismo que les llevan ocasionalmente los politiqueros.

Campo Elías Terán Dix les corresponde con propuestas del estilo “este es un proyecto revolucionario del pueblo”, “yo estaba tranquilo en mi noticiero y vine para atender el llamado de Dios y del pueblo” y “me reuní con los hijos de Ardila Lulle y con mi amigo Luis Alberto Moreno, del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), para hablar de la Cartagena del futuro”. Una campaña que el columnista Óscar Collazos no duda en calificar como “un populismo irresponsable, lleno de mentiras permanentes, sobre todo cuando habla de sus aliados. Eso no es serio. Y ni hablar de las malas compañías”.

Las malas compañías. El segundo cuestionamiento que más se escucha en las calles sobre Campo Elías Terán, después de su “inexperiencia”. Lo dicen algunos periodistas, analistas y hasta taxistas, quienes prefieren que se omitan sus nombres por seguridad. La campaña mandarina (color escogido por el apodo de “mandarinosqui” que se puso el mismo candidato, en referencia a los hombres mayores que salen con mujeres jóvenes que les quitan el dinero y los dejan “pelados como una mandarina”) sería apoyada desde La Picota por el excongresista Javier Cáceres, por la familia García Romero y por el exgobernador Miguel Navas. Varios mencionan al polémico empresario Alfonso El Turco Hilsaca como uno de sus financistas.

Eso dicen los rumores. Y los rumores son desmentidos por colaboradores cercanos al candidato y por sus propios hijos, Egla y Campo Jr., quienes dialogaron con El Espectador y explicaron que su padre es cristiano y que sería incapaz de empeñar su aspiración.

Y aunque en varias ocasiones Terán haya dicho que es amigo personal del mandatario Juan Manuel Santos, del empresario Carlos Matos y hasta del presidente del BID, sus hijos y él mismo afirman que la campaña será financiada por 35 amigos que aportarán cada uno máximo $30 millones y nunca aspirarán a contratar con el Distrito. Sin embargo, al ser contrapreguntado, el periodista no dice quiénes son esos amigos.

A ese panorama se enfrentan hoy los cartageneros. Y si alguno quiere mirar para otro lado, ahí está la candidata que le sigue en intención de voto. Se llama María del Socorro Bustamante. Ha sido concejal durante 10 años. Y, según una investigación de la Corporación Nuevo Arco Iris, tiene el apoyo de la senadora Daira Galvis y es señalada de ser muy cercana a la empresaria Enilce López. La Gata, presa por la parapolítica.

La ciudad sede alterna del Gobierno y consentida de mandatarios y líderes políticos y empresariales despedirá el 31 de diciembre a la alcaldesa Judith Pinedo, la primera mujer mandataria local, elegida además con la más alta votación en la historia de Cartagena. Su elección fue interpretada en su momento como una especie de grito de independencia frente a los políticos tradicionales. Muchos añoran ahora un candidato de su movimiento ‘Por una sola Cartagena’ en la contienda.

“Será una de las cuentas de cobro que le va a pasar Cartagena”, dice el concejal de esa colectividad, Jorge Cárcamo. “Ella tuvo avances en transparencia, sí, pero su posición fue individualista. Su mesianismo no se concretó y el resultado es el péndulo que se devuelve”, agrega.

Óscar Collazos resume que los cartageneros están “entre el populismo desaforado y mitómano y la estructura tradicional del clientelismo sin ningún escrúpulo, capaz de aliarse con quien sea con tal de llegar”. Por su parte, el director del periódico local, El Universal, Pedro Luis Mogollón, reclama que haya “una indolencia general de los organismos de control por investigar las compañías de los candidatos”.

Mientras tanto, el ‘Corralito’, y más allá, seguirá empapelado de publicidad electoral. De publicidad electoral, especialmente mandarina.

Toconca: Todos con Campo Elías

Al menos en el papel hay muchos partidos en Cartagena con candidato oficial. Son ellos el conservador, con Roxana Segovia; el verde, con Carlos Díaz Redondo; Afrovides, con Jhonny Romero Julio; la U, con Miguel Raad; el movimiento ‘Sí es posible’, con Dionisio Vélez; ‘Por una Cartagena social’, con María del Socorro Bustamante, y la ASI, con Campo Elías Terán. Por debajo de la mesa, como ha sido costumbre en la ciudad, las cosas son a otro precio. Quizá por eso se dice que Terán (con el 61% de la intención de voto) cuenta con el apoyo soterrado de la U y el Partido Conservador, además del Polo, los liberales y una parte de Cambio Radical. Este diario fue testigo de una reunión política, la semana pasada, en la que participaron el aspirante en cuestión y el candidato al Concejo por el Partido Conservador, Antonio Quinto Guerra.

 

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