Carlos Holmes Trujillo, el leal escudero de Duque

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Carlos Holmes Trujillo falleció en la madrugada de este martes. En su carrera pública fue alcalde de Cali, ministro de Educación y Defensa, canciller y llegó a ocupar un escaño durante la asamblea constituyente.

Acostumbrado a dar las peleas más duras en el terreno de la política, Carlos Holmes Trujillo perdió la batalla contra el COVID-19, la batalla por la vida. A sus 69 años de edad, el ministro de Defensa no aguantó las complicaciones derivadas del virus, entre ellas una neumonía que hizo mella en su organismo, y tras varios días de estar hospitalizado, inicialmente en Barranquilla y luego en el Hospital Militar de Bogotá, falleció hacia las 1:53 de la madrugada de este martes. “Pierde Colombia a uno de sus mejores hombres (…) que la partida de este gran colombiano nos sirva para honrar a todos los que han fallecido en esta tragedia global, que sirva para entender que enfrentar esta situación requiere que no haya espacios para mezquindades, oportunismo, vanidades o politiquería”, expresó el presidente Iván Duque.

Desde su llegada al mindefensa, Trujillo se había convertido en el escudero del primer mandatario en los duros debates citados en el Congreso de la República por la oposición por diferentes motivos: el manejo de la pandemia, las masacres y asesinatos de líderes sociales y desmovilizados o las actuaciones de la Fuerza Pública y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía Nacional en las manifestaciones de noviembre de 2019. De hecho, recientemente se intentó en su contra una moción de censura y en sus discursos de réplica a los contradictores, siempre mostró posiciones inamovibles e incluso actitudes desafiantes, por lo que muchos llegaron a afirmar que lo que estaba era labrando el camino para una eventual aspiración presidencial en 2022.

Carlos Holmes Trujillo inició su trasegar político hace más de 30 años en Cali, bajo la batuta de su padre, Carlos Holmes Trujillo Miranda, quien fue el líder de una de las facciones liberales más importantes del Valle del Cauca y del sur del país, conocida como “Revitalización Liberal” u “holmismo”. Así, creció en una casa donde la política era el pan de cada día. En 2019, en diálogo con este periódico, él mismo recordó que el primer contacto con este mundo fue en la biblioteca de su progenitor, “a donde iba a escuchar las conversaciones de este con sus amigos, especialmente sobre política y derecho penal internacional”.

Carlos Holmes padre fue uno de los electores más importantes del Valle del Cauca, junto a Gustavo Balcázar, el otro gran liberal vallecaucano de la segunda mitad del siglo XX. Alcanzó durante su vida un importante capital electoral que no solo lo llevó a ganar 19 elecciones (seis al Concejo de Cali, cuatro a la Asamblea del Valle, ocho al Senado y una a la Cámara de Representantes), sino que le permitió ser embajador en Japón, Alemania Occidental y la Unión Soviética. El patriarca de la familia Trujillo García fue la inspiración para que sus dos hijos, Carlos Holmes y José Renán, dedicaran su vida a lo público y lo político. “Tenían un culto casi sagrado por su papá”, comenta un dirigente liberal que los conoció en sus inicios.

Sin embargo, desde un principio, la inclinación de Carlos Holmes Trujillo fue hacia el servicio público, señala la fuente: “Realmente el más político ha sido José Renán. Carlos Holmes ha sido un servidor público, más que un político”. Bajo ese enfoque, el fallecido ministro de Defensa estudió derecho en la Universidad del Cauca y luego alistó maletas para irse a Japón. Allí se especializó en negocios internacionales de la Universidad de Sofía y fue cónsul y encargado de negocios de la embajada durante los gobiernos de Alfonso López Michelsen y Julio César Turbay, justo en el momento en el que el país nipón tenía una de las economías que más crecía en todo el mundo.

A su regreso a Colombia, en 1983, participó de la Alcaldía de Julio Riascos en Cali y fue vicepresidente de Fedemetal, por petición de Carlos del Castillo. Este fue uno de los pocos pinos en el mundo privado, pues de allí pasaría a ser el primer alcalde por elección popular de la capital vallecaucana. Como lo comenta Andrés Felipe Murillo, en su tesis La diáspora del castillo de cristal: Las disputas faccionales y la hiperfragmentación del partido liberal, la candidatura de Carlos Holmes Trujillo enarboló las banderas de su padre y sirvió para unir al holmismo, el balcarcismo, y las otras facciones liberales del departamento con el fin de sacar a un solo candidato que garantizara ganarle a los conservadores la Alcaldía.

Según recordaba el propio Carlos Holmes Trujillo, su administración estuvo marcada por el afán de que solo eran dos años de mandato y tocaba sacar el plan de gobierno en ese estrecho margen. Su alcaldía es recordada por varias siglas, como los CALI (Centros de Atención Local e Integral), SUYO (Servicio Unificado y Oportuno), entre otras. Asimismo, fue uno de los miembros fundadores -con Andrés Pastrana- y primer presidente de la Federación Colombiana de Municipios (Fedemunicipios). Sobre este mandato, el exgobernador del Valle Francisco Lourido destacó que Trujillo García “trabajó de frente y muy fuertemente en el distrito de Aguablanca. Esta era una laguna y hubo muchas labores para recuperar y hacer del distrito la segunda Cali. Le deben mucho a los inicios de alcantarillado y de infraestructura”.

Faltando pocos meses para terminar el periodo como alcalde, Carlos Holmes Trujillo padre murió en un accidente doméstico, justo el mismo día en el que su movimiento venció a Gustavo Balcázar como principal fuerza política del Valle del Cauca. Según Trujillo hijo, este hecho lo llevó a renunciar a la Alcaldía faltando pocos meses para el final de su mandato. Sin embargo, pasó al poco tiempo a integrar el gobierno de César Gaviria. Primero como embajador de misiones especiales ante la Asamblea de las Naciones Unidas y luego como parte de los liberales que llegaron a la Asamblea Constituyente. Una peculiaridad de este proceso es que, según un constituyente consultado, Trujillo fue el artífice de que el alcalde sea la primera autoridad de la Policía en cada municipio.

Tras firmarse la nueva constitución, el mayor de los Trujillo pasó al Ministerio de Educación, donde lideró la reforma al sector. Fue tanto criticado como aplaudido por sus planteamientos, que en un principio buscaron acabar con la educación religiosa y privada, pero que al final fue mucho menos extrema. En el gobierno de Ernesto Samper pasó a ser alto comisionado de paz. De ahí que para muchos hayan sido contradictorias y sorpresivas las posturas asumidas en los últimos años en contra de los acuerdos de Juan Manuel Santos con las Farc en La Habana, cuando fue él uno de los creadores de la política de paz en la era Samper e hizo los primeros contactos con la entonces guerrilla para negociar, sobre todo con el ala joven de ese momento, liderada por alias “Raúl Reyes” y “Alfonso Cano”.

“Me gustaba más Carlos Holmes con la camiseta de la paz que con el uniforme de la guerra”, aseguró hace poco el mismo Samper. En este gobierno también fue embajador ante la OEA y ministro del Interior, en reemplazo de Horacio Serpa. A este último cargo renunció en enero de 1998 para no inhabilitar a su hermano, José Renán, en sus aspiraciones al Senado. Desde entonces su carrera se centró en el sector diplomático, siendo embajador desde el gobierno de Andrés Pastrana hasta en el primer año de Juan Manuel Santos, aunque tuvo un pequeño paréntesis en 2003, cuando se lanzó a la gobernación del Valle del Cauca, siendo derrotado de forma aplastante por Angelino Garzón.

Desde 2006 hasta 2011 estuvo en Bruselas, como embajador ante Bélgica y ante la Unión Europea. Sin embargo, el entonces presidente Santos lo reemplazó por Rodrigo Rivera. El regreso de Carlos Holmes Trujillo al país coincidió con los orígenes del Centro Democrático, colectividad a la que entró tras su desilusión del Partido Liberal. Dicen que fueron varias las personas que se le acercaron para advertirle de la línea ideológica del naciente partido uribista, pero él habría dicho que se mantendría en los principios democráticos que siempre había predicado. Carlos Holmes Trujillo fue precandidato presidencial en 2014, nominación que perdió con Óscar Iván Zuluaga, de quien luego pasó a ser su fórmula vicepresidencial.

Tras la derrota en segunda vuelta frente a Santos, Trujillo se dedicó a la docencia en la Universidad del Rosario y a cimentarse al interior del Centro Democrático. Incluso, en varias entrevistas reconoció que hizo parte de las discusiones sobre el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz de la Habana en la colectividad. Primero, su bandera fue la abstención y luego apoyó el No. En 2018 se presentó nuevamente como precandidato, pero esta vez fue derrotado por Duque, que se convertiría en presidente. Precisamente en este gobierno ocupó inicialmente la Cancillería y posteriormente el Ministerio de Defensa.

El nombramiento como canciller, en 2018, fue recibido con esperanza por la oposición, tal como lo comentó en su momento el senador liberal Luis Fernando Velasco: “Cuando llegó pensamos que era el hombre ideal para tratar de aclimatar un entendimiento con diferentes sectores, por sus inicios como socialdemócrata. Pero no fue así”. La labor de Carlos Holmes Trujillo al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores fue de matices. Unos lo aplaudieron por liderar las acciones contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, pero otros llegaron a decir que “no hizo nada”, entre ellos el propio embajador en Estados Unidos, Francisco Santos, según una conversación con Claudia Blum, la hoy canciller, filtrada a los medios de comunicación.

El paso de Carlos Holmes Trujillo al Ministerio de Defensa, en reemplazo de Guillermo Botero, tampoco estuvo libre de controversia. Por un lado, los cercanos al Gobierno, como el representante Gabriel Jaime Vallejo, llegaron a resaltar que era “el que más confianza le brinda al Gobierno y al sector político. Leal al presidente y con grandes resultados en la lucha contra el narcotráfico”. Para la oposición, si bien siempre tuvo disposición para dialogar, su transformación hacia la derecha y un posible deseo de aspirar a las presidenciales de 2022 hicieron que asumiera “posiciones que generan distanciamiento”. Incluso, el senador Jorge Robledo llegó a decir que no tenía nada de demócrata, refiriéndose al caso del paso de tropas estadounidenses por el país, que supuestamente habría aprobado el Congreso.

Ya en por allá en febrero de 2019, en un foro en la universidad Eafit de Medellín, entre chiste y chanza, Carlos Holmes Trujillo le respondió así a un estudiante que le preguntó si se postularía a la Presidencia de nuevo: “Llegado el momento se los diré pero, aquí entre nos, que no salga de Colombia, claro que sí, yo voy a aspirar en el 2022”. Y la verdad es que sus últimas actuaciones así lo indicaban: iba a ser al menos precandidato en el uribismo por la sucesión a Duque. Quizás su último intento de ocupar el solio de Bolívar que truncó el COVID-19.

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