Carlos Lozano: La marcha es para exigir que nos escuchen

El vocero de la Marcha Patriótica, uno de los movimientos organizadores, explica la convocatoria nacional y se refiere al proceso paz.

Carlos Lozano asegura que las marchas terminarían en paro si el Gobierno no escucha sus  peticiones.
Carlos Lozano asegura que las marchas terminarían en paro si el Gobierno no escucha sus peticiones.

Carlos Lozano Guillén es el director del semanario Voz desde 1994. Además es miembro del movimiento Marcha Patriótica, que ha estado en el ojo del huracán por acusaciones del Gobierno en referencia a sus supuestos vínculos con las Farc. En entrevista con El Espectador, Lozano habla de la Semana de la Indignación, que comenzó el pasado 4 de octubre y finalizará el 12 de este mes y que ha convocado a movimientos sociales de todo el país. El periodista y activista opina sobre el proceso de paz y cuenta en qué están sus relaciones con la izquierda colombiana.

¿Por qué decidieron convocar a una movilización para esta semana?

El Gobierno no ha escuchado el clamor de las organizaciones sociales. Marcha Patriótica tuvo la iniciativa, pero son 116 estructuras sindicales y populares las que han convocado a esta jornada de indignación, que puede conducir incluso a un paro nacional, con mayor razón cuando se iniciará un diálogo de paz en el que, según el Gobierno y la guerrilla, se discutirá una agenda de contenido político y económico.

¿Cuáles son los factores para terminar en un paro nacional?

Que se den las condiciones para hacerlo y si observamos que el Gobierno es renuente a nuestras demandas.

¿Cuáles son esas condiciones?

Si no se escucha a las comunidades tiene que haber una forma superior de protesta, incluyendo la posibilidad de un paro nacional. No nos referimos a un paro nacional violento ni mucho menos.

¿No es eso una especie de amenaza?

No, la Constitución permite el derecho a la huelga y la movilización, y de eso hacemos uso.

¿Por qué hacer la movilización en la semana en que estaba planeado el inicio de los diálogos de paz?

Porque es la manera de decirle a la mesa de diálogo: aquí está la sociedad civil. El Gobierno se ha negado a que esas organizaciones sociales y populares tengan expresión en la mesa, se cuidó de incluir entre sus voceros al representante de la Andi y a otros representantes del mundo de los negocios, pero ¿dónde va a quedar representada la sociedad civil, que no tiene coincidencia ni con el Gobierno ni con la guerrilla?

El proceso ha sido exitoso en cierta medida por la prudencia con que se ha llevado. ¿Involucrar a otras voces no es torpedearlo?

La fase exploratoria de 18 meses necesariamente tenía que ser privada, y ese fue un mérito en un país en donde todo se conoce. Pero una cosa es la fase exploratoria, en la que se crean las premisas para el diálogo, y otra cosa es el diálogo en sí mismo, que sí exige cierto carácter público.

¿Qué decirles a quienes tienen en su memoria lo sucedido en el Caguán, en donde las Farc salieron fortalecidas?

Depende de cómo se haga, eso se hace bajo condiciones de verificación internacional que han funcionado en otros países. Aquí hablan mucho del Caguán, pero el día en que se inició ese diálogo el Gobierno estaba suscribiendo el Plan Colombia con EE.UU., el proceso de militarización más grande en la historia del país. Por eso, Pastrana reclama como suya las victorias del gobierno de Uribe contra las Farc. Entonces, ¿quién fue el tramposo?

El Gobierno dice que las Farc infiltraron las movilizaciones de Marcha Patriótica...

No solamente lo dicen de Marcha Patriótica. Cuando ocurrieron las movilizaciones campesinas, y ahora en las marchas indígenas en el Cauca, dijeron lo mismo. Aquí sólo le dijimos a la gente: “Venga, acompáñenos a protestar por su futuro”. Los altos mandos militares siempre atacan con mensajes y correos electrónicos. Eso es parte de la costumbre de la antidemocracia en Colombia. Aquí no hay derecho a la protesta porque el que lo hace inmediatamente es estigmatizado y señalado.

¿Cómo hicieron la convocatoria? ¿Cómo financiaron esta manifestación?

A través de las formas tradicionales y nuevas, como las redes sociales. Para eso no se necesita una gran inversión económica sino organización, que la tenemos.

¿Es una coincidencia que la gran movilización se hiciera el 8 de octubre, día del guerrillero heroico?

Es una coincidencia, una simple casualidad que nada tiene que ver con el día del Che Guevara.

¿Esa marcha no se puede interpretar como una movilización de apoyo a las Farc en la mesa de negociación?

No, es un apoyo al proceso de paz. Uno de los objetivos de la marcha es respaldar la mesa de diálogo. No al Gobierno, ni a las Farc, sino a la necesidad de una solución política al conflicto. Marcha Patriótica surgió precisamente con el postulado de la paz y de la solución política.

En esa mesa de diálogo, ¿quién representa los intereses y peticiones de las poblaciones desprotegidas?

Nadie. La marcha es para exigir que nos escuchen. Los diálogos se llevarán a cabo en La Habana y allí no podemos estar. Pero tiene que haber un mecanismo de participación y una garantía de recepción de esas peticiones.

¿Pero las Farc invitaron a Piedad Córdoba a la mesa?

No, las Farc designaron a sus voceros, que son sus comandantes, pero Córdoba no es de las Farc ni ha sido invitada por la guerrilla ni mucho menos por el Gobierno. Nadie distinto a los cinco voceros de las Farc y del Gobierno estará allá. Pero sí queremos que exista la garantía de que nuestros planteamientos lleguen y sean escuchados, como se dice en la agenda y en los procedimientos que ambos acordaron.

¿Han intentado entablar una conversación directa con el Gobierno?

Claro, pero hasta este momento no se ha dado. Nos dicen que están estudiando la posibilidad de escucharnos.

¿Podrían verse estas movilizaciones como una intención de torpedear el proceso de paz?

No. Bienvenida la solución pacífica y negociada del conflicto, pero eso no va a reemplazar la dinámica social. A eso no vamos a renunciar.

¿Todavía se sienten perseguidos por el Gobierno?

Sí, y le hemos dicho al presidente que el mensaje que se está dando al señalar a la Marcha Patriótica, al perseguirla e intimidarla, es ponerla en peligro de una guerra sucia, como ocurrió en el pasado con la Unión Patriótica.

¿De dónde salen esos informes?

De los organismos de inteligencia del Estado, ellos son los que los fabrican. Ellos fabricaron el proceso contra Sigifredo López, contra Andrés Gil y contra mí, basados en los computadores de Raúl Reyes, y eso resultó en un fiasco, porque la Fiscalía no tuvo otra alternativa que exonerarme.

¿Ustedes podrían recibir a los líderes de las Farc, en caso de una negociación exitosa, si ellos quieren hacer política?

Será la guerrilla la que decida si crea un partido político o si se vincula a un partido existente. En mi opinión, no le veo ningún problema. En Marcha Patriótica no debemos cerrarnos a esa posibilidad. Un partido de izquierda que se niegue a entender los cambios políticos que hay en el país deja de ser de izquierda y se queda atrás en la rueda de la historia.

Me parece que se está refiriendo al Polo Democrático...

No sólo va dirigido al Polo, va dirigido a todo aquel que desde la izquierda crea que cerrándole las puertas a una guerrilla que ha decidido dejar las armas para estar en la política lo está haciendo bien. Quien hace eso desde la izquierda no es de izquierda y no entiende la complejidad del proceso político colombiano.

Ahora que el Partido Comunista fue expulsado del Polo Democrático, ¿se constituirá Marcha Patriótica como partido?

Somos un movimiento social y político; así se concibió. No sabemos qué va a pasar en el futuro. Marcha puede convertirse en un partido o fusionarse con otra colectividad. Pero nosotros no hemos renunciado al Polo Democrático y seguimos haciendo lo que esté a nuestro alcance por la vía jurídica para echar abajo las resoluciones que nos dejaron por fuera del congreso del Polo y bajo las cuales se agudizó la crisis del partido.

Usted dice que no sabe qué va pasar en el futuro, pero Simón Gaviria dijo la semana pasada que Piedad Córdoba está organizando listas para el Congreso.

Todavía no. Podríamos pensar que así debe ser, pero Marcha Patriótica no lo ha decidido.

¿Siguen muy mal las relaciones con el Polo?

Al contrario, el Polo es el que no quiere saber de nosotros. Nos expulsó, no nos deja ni siquiera asomarnos a la sede nacional. Está prohibido que cualquiera de nosotros entre a las instalaciones del partido, somos personas no gratas para ellos.

Las diferencias entre el Polo y la Marcha Patriótica

El Polo Democrático sostiene que ustedes incurrieron en doble militancia al estar en ese partido y en la Marcha Patriótica.

El problema es la diferencia ideológica de fondo. Mire el fallo del Consejo Nacional Electoral, que investiga a la directiva del Polo porque no existe doble militancia.

¿Cuál es esa diferencia ideológica?

Sobre la paz y varios temas de política. El Polo es una expresión importante, pero allí no se agota la izquierda. Esa ha sido la diferencia: la actitud arrogante de quienes creen que el Polo es la suma de la izquierda, que ahí no cabe más nadie. Por eso varios de sus integrantes terminaron en la unidad nacional acompañando al presidente Santos.

¿Qué opina del papel de ‘Lucho’ Garzón en el proceso de paz?

Lucho llegó a donde quería llegar, a ser gobierno de cualquier manera sin importar cómo. Y ahí está en el Gobierno, no en función de un proyecto revolucionario, de transformación, está gobernando bajo las condiciones de un gobierno de derecha.

‘Lo de S. Moreno fue grave y somos responsables’

Lozano asegura que es “triste y lamentable” los resultados de la izquierda cuando tomaron la Alcaldía de Bogotá, durante los gobiernos de ‘Lucho’ Garzón y Samuel Moreno. “Ese es el resultado de hacer y deshacer sin ideología. Esas han sido falencias y en el Polo hay que hacer esa reflexión”, asegura Lozano. “Es otro punto en el que no estamos de acuerdo, porque para Clara López y los del Moir creen que fue una cosa ahí. Lo de Samuel (Moreno) fue muy grave y nosotros tenemos responsabilidad también”. En cuanto al actual gobierno de Gustavo Petro, Lozano asegura: “No está haciendo las transformaciones que debe hacer, pero tiene un acento social interesante y mire cómo le están cayendo a palos desde el establecimiento para descalificarlo”.