Carta de una exfuncionaria de la ONU a Ban Ki-moon sobre verificación al proceso de paz

Una colombiana que ha participado en distintas misiones de paz de Naciones Unidas critica el diseño de la misión especial que verificará el cese al fuego, por considerar que no tendrá los recursos suficientes para garantizar la paz de Colombia.

Ban Ki-Moon, secretario general de Naciones Unidas

En momentos en que la Misión Política de Naciones Unidas para Colombia ultima los detalles de su funcionamiento para cumplir con el mandato de la mesa de diálogos entre el Gobierno y las Farc, una carta de una colombiana al secretario general de este organismo, Ban Ki-moon, expone una serie de críticas a la manera como se pretende verificar y monitorear el cese bilateral y definitivo del fuego y el cumplimiento del acuerdo final de paz.

La carta fue enviada por Magda González, una exfuncionaria que, según ella misma, ha “ejercido como oficial sénior, político y de derechos humanos en misiones del Departamento de Mantenimiento de la Paz, Departamento de Asuntos Políticos y Alto Comisionado para los derechos humanos en distintas misiones de la ONU”, y que hoy goza del retiro. La exfuncionaria asegura que su calidad de ciudadana colombiana, y como experta en el funcionamiento del organismo, se siente en la obligación de exponer sus dudas y preocupaciones “acerca de la participación de la misión política autorizada por el Consejo de Seguridad”.

“Lo que está preparando el Departamento de Asuntos Políticos para mi país peca de ingenuidad y podría afectar negativamente la capacidad de Colombia para alcanzar una paz verdadera y sostenible, anhelo primordial de los colombianos y de la comunidad internacional”, arranca diciendo González, cuyo principal argumento es que se está preparando una misión con observadores que en su mayoría son militares, que serán pagados con fondos ordinarios de la Secretaría General de la ONU.

González plantea que la misión diseñada para Colombia tiene todas las características de “una misión de paz”, pero que se decidió denominarla “misión especial política” en un acto que califica como “raro”, ya que hasta hoy no se tiene precedentes de este tipo de modelos. En concreto, para González, el hecho de que la financiación de esta misión provenga del presupuesto ordinario propone un problema para el proceso de paz de Colombia, ya que allí los recursos son restringidos y tienen mucha demanda.

En este sentido, considera que si la misión va a estar integrada por observadores militares, tal y como lo son las misiones de paz, debería estar dirigida por el Departamento de Mantenimiento de la Paz, lo que le daría acceso al fondo destinado específicamente para estas actividades.

“He escuchado que más de 400 personas serán empleadas en la misión y que alrededor de la mitad serán observadores militares. Esto es una misión de gran envergadura, con un corto mandato, que no es novedoso en materia de protección para los colombianos y lo que podría suceder eventualmente, es que la clase política colombiana, sobre todo la que se opone al proceso de paz, va a culpar a la misión por la falta de acción para aplicar los acuerdos y por las fallas en materia de protección que surgirían, teniendo en cuenta el papel principal otorgado a la misión”, señala la exfuncionaria de la ONU.

En términos generales, González considera que dado que será el Departamento para Asuntos Políticos el encargado de la Misión, y que se financiará con el presupuesto ordinario, los recursos invertidos para implementar los acuerdos de paz serán muy reducidos y tampoco alcanzará el dinero que pueda llegar por donaciones, que priorizarán países más pobres que Colombia. Asimismo, González crítica que los recursos se irán al monitoreo y verificación del cese al fuego y no para la implementación de temas tan sensibles como, por ejemplo, el funcionamiento de la Justicia Especial para la Paz.

Al final, considera que “lo que la ONU ofrece no es lo que Colombia necesita para llegar a una paz sostenible” y advierte que falta liderazgo en el Departamento de Asuntos Políticos, que se “está inclinando por hacer lo que el Gobierno colombiano espera, y concluye: “Señor secretario general, es importante destacar que existe la posibilidad real de casos de violencia o explotación sexual por parte de algunos de los observadores militares”.

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