Choque minhacienda - Vargas Lleras, más que un lío de plata

Detrás de la disputa entre quien maneja el presupuesto del Gobierno para la infraestructura y el que lo ejecuta están las aspiraciones en la Unidad Nacional por suceder a Juan Manuel Santos.

El viernes en la noche, Germán Vargas Lleras y Mauricio Cárdenas, tras una reunión con el presidente Santos, fumaron la pipa de la paz. / Presidencia

El reclamo que le hizo el jueves pasado el vicepresidente Germán Vargas Lleras al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, para que le diera mayor celeridad a la aprobación de los recursos para financiar las autopistas de cuarta generación, es un asunto que más allá de la ejecución pública tiene fuertes tintes políticos. Y es que pensando en 2018, desde las entrañas del Gobierno, empiezan a surgir liderazgos en ese pulso inevitable por la sucesión de Juan Manuel Santos. Un debate prematuro, pero que muchos ven como el trasfondo del choque entre dos funcionarios claves del Ejecutivo: el que maneja el presupuesto y el que lo ejecuta.

Hubo regaño presidencial: “La ropa sucia se lava en casa”, le dijo Santos a Vargas Lleras. Y se fumó la pipa de la paz. “Estamos muy satisfechos, pues las diferencias en torno a los temas de infraestructura se han superado bajo el liderazgo del presidente”, escribió el vicepresidente en su cuenta de Twitter, tras una reunión el viernes en la noche en la Casa de Nariño, que terminó con la foto del estrechón de manos con el minhacienda.

Pero en el ambiente quedó la sensación de que lo sucedido tiene que ver con los primeros hervores de esa feroz lucha por la Presidencia, dentro de tres años. Porque aunque Vargas Lleras esté en defensa de cumplir los compromisos en materia de construcción de viviendas y modernización en la infraestructura vial del país, en las cuentas de todos está su candidatura en 2018, lo cual genera enemigos por doquier, incluyendo los partidos de la coalición de gobierno. Es ahí donde creen que las obras que hoy está contratando se convertirán en su trampolín electoral y le darán ventaja. Y no están dispuestos a dejarle despejado el camino.

En la U, el partido de Santos, es donde han aflorado con mayor fuerza las críticas, encarnadas en el senador Armando Benedetti, quien en la coyuntura de esta semana afirmó que “no puede pasar que el señor vicepresidente, ahora que está demostrando que no es eficiente porque tiene retrasos en muchos proyectos, se la pase prometiendo obras cuando no hay recursos”. Un enfrentamiento que ya se había agudizado durante el trámite de la reforma de equilibrio de poderes, cuando el congresista trató de incluir, sin éxito, un artículo para inhabilitar a Vargas Lleras por cuatro años para aspirar a la primera magistratura del Estado.

Y si por la U llueve, en el liberalismo no escampa. El respaldo del senador Carlos Fernando Galán, presidente de Cambio Radical, el partido cuyo jefe natural es Vargas Lleras, a la candidatura de Enrique Peñalosa a la Alcaldía de Bogotá ha sido vista como una atravesada del vicepresidente a la aspiración de Rafael Pardo, quien se suponía iba a ser la ficha de la Unidad Nacional. Fue el mismo Horacio Serpa quien notificó que la coalición santista iría hasta 2018 y que ese año entraría con candidato propia al juego presidencial.

Las suspicacias aumentan cuando el mismo Mauricio Cárdenas es visto como posible carta del conservatismo para la Presidencia y cuando en círculos cercanos a la Casa de Nariño se dice que Santos ve con buenos ojos la aspiración de Clara López en Bogotá, agradecido por el respaldo que ésta le dio a su reelección en 2014. Y mucho más cuando no falta quien diga, en voz baja, que Vargas Lleras no comulga mucho con las negociaciones de paz con las Farc —al cual recientemente pidió ponerle plazo— y que a más tardar en un año saltará a la arena electoral por la Presidencia.

Al final, lo único que queda claro es que el choque Vargas Lleras-Cárdenas, y la mediación de Santos, sirvió no sólo para que el vicepresidente le diera un nuevo impulso a su cruzada por la infraestructura, pues el primer mandatario se comprometió a gestionar los recursos necesarios para cumplir lo prometido, sino también para comenzar a medirle la temperatura al debate electoral que se viene, después de que el país elija autoridades locales y regionales.

La pelea del vicepresidente y minhacienda

Con un mensaje desde su cuenta en Twitter, el vicepresidente Germán Vargas Lleras le preguntó al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, si “¿habrá Tercera Ola de las Autopistas de Cuarta Generación? ¿Cuándo?” en un evidente reclamo presupuestal para las obras de infraestructura que están bajo su resorte. Esta petición encendió los ánimos políticos y la respuesta no dio espera, Cárdenas recordó que infraestructura es uno de los renglones que más presupuesto tiene.

En medio de esas diferencias los altos funcionarios recibieron un prudente regaño del presidente Santos, quien los invitó a lavar la ropa sucia en casa. Al mismo tiempo que los citó a la Casa de Nariño, donde Cárdenas y Vargas Lleras terminaron estrechando la mano y confirmando el presupuesto para las obras. Limaron asperesas y celebraron la intervención del presidente Santos. Sin embargo, las diferencias se mantienen.