Ciclo continuará hasta un acuerdo

Mientras se muestran fotos para deslegitimar el proceso, delegaciones de Gobierno y Farc trabajarán hasta evacuar el segundo punto de la agenda.

El decimosexto ciclo de diálogos entre el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba) ha sido totalmente atípico. Y sin duda esto se debe a que el telón de fondo ha sido el hecho de que en menos de 15 días se cumple el primer año de negociaciones de paz y que para esa fecha la mesa tendrá que entregar un informe de resultados para que la ciudadanía apoye el proceso y se convenza de que existen avances significativos.

El lunes pasado las delegaciones de paz anunciaron que el ciclo 16 de negociaciones debía ser aplazado nuevamente, porque aún no existe un acuerdo entre las partes en el segundo punto de la agenda de diálogos —la participación en política—. Ayer mismo, a la entrada del Palacio de Convenciones de La Habana, donde se desarrolla la mesa de negociaciones, Marcos Calarcá, miembro de la delegación de las Farc, explicó que los equipos negociadores seguirán trabajando “arduamente” hasta cerrar el punto de discusión.

El comandante guerrillero descartó que la falta de acuerdo se deba a algún tema en específico y declaró que la voluntad de paz de las partes es irreductible. Sin embargo, fuentes cercanas a la mesa le contaron a este diario que algunas diferencias entre miembros de las delegaciones han alargado las discusiones. Sobre la polémica surgida por las fotos de los delegados insurgentes, Calarcá afirmó que pronto darán a conocer otras fotos para que Colombia sepa qué hacen los guerrilleros en sus tiempos libres en la capital cubana.

Calarcá fue enfático en que la prioridad de este ciclo será evacuar el segundo punto de la agenda de diálogos y advirtió que se trabajará sin pausa hasta que se consiga el acuerdo. Mientras tanto los enemigos del proceso de paz, encabezados por el expresidente Álvaro Uribe, enfilan sus baterías contra los diálogos y piden a la ciudadanía no creer en la voluntad de paz de la guerrilla. Los días pasan y el primer año del proceso de paz se acerca. Promotores de los diálogos corren para poder entregar resultados, al tiempo que los críticos de la paz quieren poner el tema en el centro de la campaña electoral.