Clara López y Gustavo Triana, en polos opuestos

La presidenta del Polo Democrático y el secretario general de la colectividad se cruzaron cartas para tramitar las diferencias por la campaña presidencial.

La campaña a la Presidencia de la República, en primera vuelta, dejó a un Polo Democrático fortalecido: obtuvieron cerca de dos millones de votos y la crisis provocada por la administración de Samuel Moreno Rojas quedó sepultada. Sin embargo, para segunda vuelta, el apoyo que algunos miembros del partido le ofrecieron al presidente-candidato Juan Manuel Santos dejó heridas difíciles de zanjar. Especialmente entre los miembros del Moir, que encabeza el senador Jorge Robledo, y la dirección del partido, bajo la presidencia de Clara López.

Las diferencias llevaron a un cruce de cartas de grueso calibre. Los seguidores de Robledo, encabezados por el Secretario General del Partido, Gustavo Triana, enviaron una carta a López en la que le manifestaban su desacuerdo por el apoyo a la campaña reeleccionista, así como también criticaron el hecho de que se hablará de la participación del Polo en el llamado Frente Amplio por la Paz.

“Con preocupación hemos venido observando que usted en sus declaraciones públicas posteriores a la reunión del Comité Ejecutivo Nacional efectuada el pasado 29 de mayo, se ha referido a asuntos no debatidos, y por tanto no aprobados en esta instancia de dirección, tales como: las formas que debe tomar la oposición a Santos; la participación del Polo en el llamado Frente Amplio por la Paz; la prolongación que usted le ha dado al acuerdo con la Unión Patriótica para la fórmula vicepresidencial en las elecciones del 25 de mayo; el anuncio de convocatoria del IV Congreso Nacional del Partido, entre otros pronunciamientos que tienen que ver con el comportamiento futuro del Polo”, se lee en la misiva firmada por Triana.

La respuesta de la excandidata presidencial no fue menos contundente. Sostuvo que estaban en su derecho de no compartir las decisiones y posturas adoptadas por ella en la campaña, pero que ello debía llevar a un debate respetuoso. “Les recuerdo que soy la vocera del Partido conforme a sus Estatutos los que no autorizan a ninguna tendencia a asumirla como propia y mucho menos a tratar de amordazarme con el pretexto de supuestos incumplimientos a la voluntad general del Partido que no se han presentado” escribe López.

La presidenta del Polo invita a sus interlocutores a procesar de manera “constructiva las diferencias surgidas por su desacuerdo con mi postura frente a la segunda vuelta presidencial de votar por la paz y de no hacerlo en silencio, que fuera respaldada por amplios sectores del Polo en todo el país como lo demuestra la declaración que adjunto y los propios resultados electorales donde obtuvimos el apoyo de cerca de dos millones de colombianos y colombianas que en su inmensa mayoría votaron por la paz en la segunda vuelta”.

Y concluye la carta: “Quiero finalmente objetar la campaña de descrédito que algunos de ustedes han promovido en mi contra con un ingrediente divisionista que debo rechazar. Acabamos de obtener una gran victoria y, como en ocasiones anteriores, ahora se propicia una disputa estridente con un estilo que conduce a dilapidar el capital político acumulado del colectivo”.

Así es como al interior del Polo se vive un ambiente de tensión y división a raíz de la segunda vuelta presidencial. Dejando atrás una campaña que sin duda arrojó un resultado positivo para un partido que, según las cuentas de algunos analistas, no alcanzaría el umbral para las elecciones del Congreso y perdería la personaría jurídica.