En Colombia creció la superficie dedicada al cultivo de coca

Así lo reportó este miércoles en su informe la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefaciente.

Archivo El Espectador

Pese a ser la principal región de producción de cocaína del mundo, América del Sur sigue ganando la batalla de la reducción de los cultivos de coca, un éxito que contrasta con el aumento del consumo, especialmente en Brasil, según los datos de un informe de la ONU hecho público este miércoles.

Si en el año 2013 los esfuerzos de Perú, Colombia y Ecuador lograron reducir los cultivos de arbustos de coca a su mínimo en 14 años, en 2014 se mantuvo la tendencia en Perú y Ecuador, pero no en Colombia, señala la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefaciente (JIFE) en su informe anual.

En este país, la superficie dedicada al cultivo de coca creció hasta las 69.000 hectáreas, un 44 por ciento más respecto a 2013, aunque el total es muy inferior a las cifras que se daban hace 14 años.

Según la JIFE, este aumento del número de hectáreas puede explicarse en el contexto de las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc.

Así, los posibles beneficios que los cultivadores de coca podrían recibir en el contexto de esas negociaciones pueden ser uno de los motivos del aumento del cultivo.

"Otro factor que también puede estar contribuyendo al mayor cultivo de arbusto de coca es el alza del precio de la hoja de coca en regiones estratégicas, como los departamentos de Meta y Guaviare, donde los precios subieron en un 42 por ciento, así como la percepción de que el riesgo de erradicación es menor", dice la JIFE.

Este organismos también señala que, pese a que Perú, Bolivia y Colombia son aún el origen de la mayoría de la cocaína fabricada en el mundo, durante 2014 se han encontrado también doce laboratorios en Argentina y 22 en Chile, lo que apunta a que los procesos de refinado "también se lleva a cabo en otros países de la región".

Aunque la región se vincula generalmente con la cocaína, la JIFE recuerda que las incautaciones de cannabis en 2013 supusieron el 30 por ciento del total mundial y que la cifra va en aumento.

Aunque el consumo está muy extendido en Sudamérica, también es objeto de tráfico junto a la cocaína e incluso se usa como moneda para pagar servicios de transporte y distribución a lo largo de las rutas hacia los principales países consumidores, en América del Norte y Europa.

También hay indicios de aumento del cultivo de adormidera, la planta de la que se extraer la heroína y el opio.

En el capítulo del consumo, la JIFE indica que los datos de que dispone indican que las drogas cuyo uso está más extendido son el cannabis (un 5,6 por ciento de la población entre 15 y 64 años la probó al menos una vez en los 12 meses pasados), la cocaína (1,2) y las anfetaminas y estimulantes (0,5) y los opioides (0,3).

Según estimaciones de 2014, sólo el 30 por ciento de las 33,8 toneladas de esa droga que se incautaron en Brasil país en 2014 estaban destinadas a mercados extranjeros.

En Bolivia, por ejemplo, el informe de la JIFE se refiere a un estudio publicado en 2015 que la edad promedio de iniciación al consumo de drogas era los 19 años y que el abuso se da más entre hombres y personas jóvenes.

También preocupa el aumento del uso indebido de drogas sintéticas en toda la región. 

 

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