“Colombia es una olla a presión de pesimismo”: Jairo Clopatofsky

El exsenador de la U y excónsul en Vancouver recoge firmas para aspirar a la Presidencia. Dice que no le debe nada a nadie y que los gobiernos de Uribe y de Santos han sido corruptos.

Clopatofsky dice que irá hasta el final en la contienda por la Presidencia. Mauricio Alvarado - El Espectador

Usted no estaba en las cuentas de nadie como candidato presidencial, ¿cómo se dio eso?

Siempre he sido independiente, y como yo no le debo nada a nadie, excepto a los colombianos, que son los que me han apoyado, tomé la decisión de volver, aunque no quería hacer política otra vez. Sé en lo que me estoy metiendo, pero es que en estos momentos el país está a la deriva, hay un alto nivel de corrupción —según la Contraloría, el desfalco es de más de $60 billones anuales— y la verdad es que muchas personas en el Gobierno y en la empresa privada han sido cómplices y responsables de ello. Y quiero ser una opción diferente.

¿Cómo así que independiente, si usted fue senador de la U?

Cuando regresé al país, hace dos meses, renuncié al partido. En el año 2000, Colombia estaba como hoy, era un país de desesperanza. Llegó Uribe en 2002 y eso comenzó a cambiar. En ese entonces se dio la sumatoria de una cantidad de movimientos, entre ellos el Movimiento Cívico Independiente que yo lideraba, que hicimos parte de la coalición del Partido de la U que lideró Santos y era el Partido de Uribe. En esa época los problemas eran por la guerrilla y ahora es la corrupción.

¿De quién está más cerca hoy: de Uribe o de Santos?

De ninguno. Me parece que Uribe ha sido muy obsesivo, cuando debería haberse hecho a un lado y asumir funciones de lo que es ser expresidente. Lo que tenemos que hacer ahora todos los ciudadanos es reconstruir a Colombia. Aquí tanto el gobierno de Uribe como el Santos han sido corruptos. La reelección presidencial ha sido nefasta. y aunque yo fui de los que apoyé en un primer momento el acto legislativo que la habilitó, hoy me parece que los segundos gobiernos han hecho que en un régimen tan presidencialista se traspasen las líneas de la división de poderes. El próximo presidente lo que debe hacer es abrir investigaciones a todos, del vicepresidente y los ministros para abajo, por los desfalcos descomunales que ha habido en Colombia.

¿Cómo así?

Se trata del dinero de los colombianos que se ha dejado de invertir. Y todos esos ministros fueron condescendientes con los congresistas para que les aprobaran los presupuestos, para que, a su vez, tuvieran los dineros que sacaron a través de alcaldes y gobernadores que pertenecen a sus mismos grupos políticos.

Pero es que usted fue uno de esos congresistas, al menos durante el gobierno Uribe…

Y me ofrecieron cosas y nunca las recibí: ni auxilios parlamentarios ni partidas globales. Mis compañeros siempre se peleaban mis cupos. Y lo denuncié, por eso fui visto en el Congreso como uno de los antipáticos y cansones.

¿Qué pasó con esas denuncias?

Lo que siempre pasa en este país, nada. Este es un régimen presidencialista y la mermelada llega a todos los sectores, al público y al privado, a todas las instancias de poder. Es lo que estamos viendo hoy: la corrupción se desbordó como consecuencia del proceso de paz.

¿Y qué tiene que ver la paz con la corrupción?

Santos tenía que sacar adelante su proceso e imponerlo por encima de la opinión pública. Desde un comienzo fue mal hecho y con desventaja para los colombianos; la guerrilla fue fortalecida y las negociaciones fueron más generosas para ella. El Congreso tenía que jugar su papel y aprobar las leyes y decretos reglamentarios necesarios para ese fin, lo cual hizo que senadores y representantes se valorizaran, y cada uno tuvo una serie de cupos a través del Presupuesto General de la Nación para invertir en sus regiones, donde ellos son los poderosos. La torta fue dividida y los ministros fueron cómplices de feriar el presupuesto.

¿O sea, usted no le cree a esta paz?

Creo en la paz, pero no creo en el procedimiento que ha utilizado Santos para su aprobación. Se dieron muchas concesiones. Desde 1991 yo he sido un crítico de lo que ha sucedido en el Congreso, donde la corrupción no ha cambiado, simplemente se legitimó en este gobierno de Santos a cambio de dar resultados y aprobar esas leyes de la paz y otras normas.

Entonces, si es presidente, ¿haría trizas los acuerdos con las Farc?

La implementación hay que mirarla con lupa. Es cierto que la guerrilla se desarmó y se desmovilizóque no hay soldados heridos en el Batallón de Sanidad ni en el Hospital Militar a causa del conflicto. Eso es un avance, pero el país no puede paralizarse por favorecer a 8000 personas; estamos a la deriva y no se sabe para dónde vamos. Se les han dado tantas concesiones, mientras el pueblo sigue sufriendo carencias en materia de salud, de educación, de la falta de empleo.

Se le ve muy crítico frente al gobierno Santos, del que usted hizo parte…

Estuve en el primer gobierno. Apoyé a Santos cuando todo eran ilusiones y sueños, cuando la idea era seguir políticas como la seguridad democrática. Incluso fui el director de esa primera campaña en Bogotá. Pero no podía seguir ahí para el segundo mandato, cuando se cambiaron todas las perspectivas. La filosofía y los sueños de los colombianos que creímos en Juan Manuel Santos en un principio se cambiaron después de 2014. Yo también apoyé a Uribe en su primer gobierno, pero después me hice a un lado y fui el único senador de la U que se opuso a la segunda reelección. Uno puede pertenecer y apoyar a alguien, pero cuando se da cuenta que durante ese proceso se han cambiado el camino y la filosofía, no puede seguir legitimando eso.

¿No es una utopía pensar en que va a ser presidente sin tener maquinaria ni respaldos políticos?

Colombia es una olla a presión de pesimismo, y dentro de la actual baraja de candidatos, las personas no saben por quién votar. Cuando uno mira las encuestas, quienes han tenido la chequera y el protagonismo en los últimos años no superan el 12 %. Eso significa que el pueblo está incrédulo. Y yo presento mi nombre como una opción diferente, una candidatura transparente, ahí está mi hoja de vida, mi experiencia, lo que he hecho. Estuve cinco años y medio en el exterior preparándome para Colombia. Y mi primer paso es conseguir las firmas para ser candidato.

Se habla mucho de coaliciones, ¿las haría? ¿Con quién o quiénes?

No en este momento, y lo digo de corazón, voy a llegar hasta el final. Yo no regresé para buscar ni reencauches políticos, ni puestos.

¿Cuáles son los tres pilares de su propuesta de campaña?

Lucha contra la corrupción, así se hable mucho de eso. Colombia no puede seguir con unos pocos robándose el tesoro. La juventud tiene que tener un futuro mejor. No puede ser que se gasten $60 millones en una carrera universitaria, se gradúen y tengan un cartón para nada. Yo le quiero devolver la esperanza a los colombianos y además quiero pedirles perdón a los jóvenes, en nombre de mi generación, por haberles dado este país. Otros pilares fundamentales de mi gobierno serán la salud y la educación.

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