El objetivo es tener candidato propio a la Presidencia

Colombia Justa-Libres, la apuesta electoral cristiana

El movimiento ya reúne a cerca del 70 % de las iglesias evangélicas del país y avanza en la conformación de una lista única al Senado, encabezada por el pastor John Milton Rodríguez, de Misión Paz a las Naciones, de Cali. Apoyan la paz con las Farc, pero con ajustes.

Viviane Morales podría aspirar a la presidencia por los cristianos. - Los pastores Héctor Pardo, Jhon Milton Rodríguez y Eduardo Cañas revisaron el acuerdo de paz tras el triunfo del No a finales del año pasado. / Foto: Alejandro Valencia - Eduardo Pachecho y Édgar Espíndola podrían integrar listas al Congreso por los religiosos. / Foto: Revista “Semana”

No se trata de poner la Biblia por encima de la Constitución. Al contrario, de lo que se trata, dicen, es de defender el artículo 42 de la Carta Política, que dice: “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer (…)”. Y fueron las amenazas que vieron en contra de ese principio —primero con las cartillas sobre diversidad sexual que intentó implementar el Ministerio de Educación en agosto de 2016 y luego con el concepto de enfoque de género dentro del Acuerdo de Paz, que las hizo ponerse del lado del No en el plebiscito del 2 de octubre— lo que generó la unión de la mayoría de iglesias cristianas protestantes o evangélicas del país en la lucha por una causa común. Cruzada que ahora buscan afianzar y prolongar de cara a las elecciones de 2018, tanto para Congreso como para Presidencia, en un solo movimiento: Colombia Justa-Libres.

Tras el triunfo del No, tres líderes cristianos participaron del llamado que hizo el Gobierno para revisar lo pactado con las Farc: Héctor J. Pardo, de la iglesia Tabernáculo de la Fe; Eduardo Cañas, de Manantial de Vida Eterna, las dos de Bogotá, y John Milton Rodríguez, de Misión Paz a las Naciones, de Cali. Diálogo que incluso los llevó hasta La Habana para hablar con los jefes de la guerrilla. Y producto de todo ese proceso fue que empezó a gestarse la idea de la unidad. Hoy, Colombia Justa-Libres reúne a cerca del 70 % del liderazgo cristiano nacional, al que se han sumado otros movimientos, como uno de negritudes llamado Sí se Puede, otro de indígenas nasas y guambianos en el Cauca, además de educadores, organizaciones sociales, asociaciones de víctimas y de padres de familia, y gente de variadas tendencias religiosas, incluyendo la católica.

Avanzan en la conformación de una lista única al Senado con 56 candidatos, cuya cabeza será precisamente el pastor John Milton Rodríguez y, hasta el momento, tienen consolidadas 24 listas a Cámara de Representantes. En total son más de 200 aspirantes y esas listas serán cerradas. Un león es el símbolo del movimiento, que ya cuenta con un consejo superior de 27 personas y en la actualidad adelanta la recolección de firmas para su inscripción. La perspectiva es obtener entre 500 mil y un millón y medio de votos para así consolidar una buena representación en el Legislativo. Frente a la Presidencia, están evaluando opciones: la primera, tener candidato propio, aunque no descartan acompañar a alguien en una alianza. Eso sí, debe haber completa identidad. De ahí que el nombre de Viviane Morales aparezca como alternativa, aunque siendo senadora liberal, toca estudiar salidas jurídicas para resolver su posible inhabilidad.

“La cristiandad en Colombia es muy diversa y a nivel político la influencia es cada vez más fuerte. La gente se ha concientizado de que este no es tiempo para ser apolíticos ni para ser indiferentes. El tema en contra del deterioro de los valores y la defensa de los principios de la familia, de la Constitución y de la justicia, hace que el pueblo cristiano se movilice y quiera participar. Hay sectores que están en el Centro Democrático o en Opción Ciudadana, y no puedo decir que todos los cristianos van a votar por nosotros, pues nos vamos a contar por primera vez de esta manera, pero sí sentimos un fenómeno como nunca antes en la aceptación de nuestra propuesta de cara a la transformación del país en altas instancias de gobierno”, asegura John Milton Rodríguez.

La fuerza de los cristianos puede ser decisiva. En Colombia se encuentran registradas ante la Oficina de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior algo más de 5.000 iglesias evangélicas que, a su vez, pueden contar con varias sedes, hasta sumar 11.000. Según una encuesta de 2010 de las universidades Nacional y Sergio Arboleda, el 16,7 % de las personas consultadas dijeron pertenecer a corrientes protestantes, mientras un 70 % dijeron ser católicos. En el proyecto político actual, además de las ya nombradas, están involucradas iglesias tan poderosas en el número de fieles como Centro Mundial de Avivamiento, El Lugar de su Presencia, La Casa en la Roca, Centro Cristiano Empresarial Fe en Acción, Misión de Restauración de Avivamiento y de las Naciones de Pereira, Centro Misionero Bethesda y Centro Cristiano de Cúcuta.

“A nosotros se nos enseña que no hay que adivinar los tiempos sino hacer una correcta lectura de ellos y este es el tiempo de un nuevo país. Se han venido tomando decisiones con las que nos sentimos comprometidos. Cuando se aprueba el aborto, la eutanasia, la droga o cuando se plantean nuevos conceptos de familia, hay una redefinición de país y, desde la comunidad cristiana, creemos que tenemos derecho a que se nos oiga y a expresar cuál es la sociedad en la que queremos vivir. El sistema pateó el hormiguero, nos despertó y dijimos: tenemos que actuar. El protestantismo es más visible, hay un avivamiento muy grande y buscamos una sociedad que se edifique de manera ordenada a través de los principios y valores que se nos enseñan a través de la palabra”, dice Ricardo Arias, excongresista, excandidato a la Alcaldía de Bogotá y miembro de la comunidad cristiana Nuevo Camino.

A comienzos del año, cuando apenas se colocaban los primeros ladrillos de la unidad política cristiana, se habló de diferencias y divisiones que hacían inviable el proyecto. Como reconoce John Milton Rodríguez, cristianos hay en todos los partidos y han sido protagonistas electorales en el reciente pasado, como los pastores César Castellanos y su esposa, Claudia Rodríguez, de la Misión Carismática Internacional G-12, que juegan del lado del expresidente y hoy senador del Centro Democrático Álvaro Uribe. O el partido Mira, que tiene tolda aparte, o la misma Cruzada Cristiana del senador de la U Jimmy Chamorro. Lo que está tratando de hacer Colombia Justa-Libres es unir a los demás. “En los procesos de integración siempre hay posturas de un lado y de otro, pero nunca entre nosotros hubo grandes diferencias, ni distancias, ni agresiones. Al revés, hubo mucha hermandad frente a un objetivo común”, señala Arias.

“Trazamos puentes y después de casi un año nos hemos consolidado. Es la primera vez que hay unidad cristiana y, de entrada, listas a la Cámara y una lista al Senado con gente muy prestante, como los exsenadores José María Villanueva y Edgar Espíndola; Eduardo Pacheco, quien hizo parte del Partido Liberal, Sandra Liliana Palacios o Ronald Guzmán, por nombrar algunos”, agrega Rodríguez. Los postulados en materia política de Colombia Justa-Libres hablan de dos reglas máximas: justicia y equidad. Es decir, hacer actos en favor de la sociedad y que el bienestar sea para todos. Y, como se dijo al principio, enarbolar la bandera de defensa del núcleo de la sociedad: la familia, como base de una nueva Colombia. Con ello, no creen que haya discriminación y mucho menos estigmatización y violación de derechos frente a la comunidad LGBTI.

Insisten en que se trata de defender la Carta de 1991 y su artículo 42, ante la redefinición que viene haciendo la Corte Constitucional con sus fallos en favor del aborto, de la dosis mínima o de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. “La Constitución no se da porque sí, tiene sus raíces en los principios y valores de la sociedad. Cuando nos dicen que lo que queremos es que nos rija la Biblia, digo que si en el país está contemplado que no se mate, no se robe, no se calumnie, no se levante falso testimonio, no veo en qué se pueda afectar a Colombia, al contrario, qué bueno que todo eso se aplicara. Aquí cabemos todos”, enfatiza Arias. Promesas que hacen todos los políticos, pero que para él no se trata de estrategia política sino de un mandato de Dios.

¿Hacer trizas el Acuerdo de Paz? No, aunque sí proponer ajustes “por el bien de la democracia” y “para que haya verdadera justicia y esa paz sea de largo plazo”. Por ahora, Colombia Justa-Libres sigue tocando puertas. Unas se abren, otras se cierran. Han buscado, por ejemplo, al pastor Miguel Arrázola, de la iglesia Ríos de Vida de Cartagena, muy sonado en tiempos del plebiscito por la paz. Uribe, Alejandro Ordóñez y Marta Lucía Ramírez, con quienes se coincidió en muchos temas en el momento de la revisión de los acuerdos con las Farc, no aparecen entre las opciones de coalición, así sea por la coyuntura electoral. De hecho, hay quienes consideran al exprocurador como “demasiado fanático”. Y aunque ellos mismos reconocen que será difícil, por no decir imposible, que se dé la expresión del pueblo cristiano evangélico en un solo partido, de lo que sí están convencidos es de que esta vez su voto será más decisivo que nunca.

Viviane Morales, ¿la candidata presidencial?

Viviane Morales, quien hace parte de la iglesia Casa sobre la Roca, reconoce un consenso entre la mayoría de pastores en torno a su nombre para ser la candidata presidencial de Colombia Justa-Libres. Y también que todo pasa por decisiones internas y por quitarse de encima las cadenas que la atan al Partido Liberal, donde quiso aspirar, pero declinó al negarse a firmar un manifiesto de respaldo irrestricto a los acuerdos de paz, pues, según ella, iba en contra de sus conceptos cristianos en materia de diversidad sexual.

En tono electoral, habla de causas como la recuperación de los valores, la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento y la transparencia en la justicia, más educación, nuevos motores para la economía, en fin, de una nueva propuesta de sociedad, recalcando que ninguna de ellas está mediada por planteamientos religiosos. Morales tiene como punto de referencia los 2,3 millones de firmas que recogió para tramitar el referendo en contra de la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo.

Otras fuerzas cristianas en la historia política de Colombia

Entre 1990 y 2006 funcionó el Partido Nacional Cristiano, liderado por los esposos César Castellanos y Claudia Rodríguez, pastores de la iglesia Misión Carismática Internacional, una de las organizaciones pentecostales más poderosas y multitudinarias del país. Por conveniencia electoral, su capital político se fue inicialmente para Cambio Radical y luego para el Partido de la U, cuando éste era uribista, línea que los Castellanos mantienen actualmente con el Centro Democrático.

En 1992 nació el Partido Compromiso Cívico y Cristiano por la Comunidad, C-4, en cabeza del hoy senador de la U Jimmy Chamorro, sobre la base electoral de la Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia, organización pentecostal surgida en Colombia con sedes en más de 18 países. Está el Partido Mira (Movimiento Independiente de Renovación Absoluta), cuya esencia es la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, que lidera María Luisa Piraquive. Su hija, la exsenadora Alexandra Moreno, y Carlos Baena, excongresista, son sus principales figuras políticas. En 2007 se creó el Partido Cristiano de Transformación y Orden (Pacto), por parte de Gustavo Páez, pastor del Centro de Alabanza Oasis, exconcejal de Bogotá, con una congregación de 3.000 miembros y una red de entre 30 y 40 iglesias en toda Colombia.

*Nota del editor:  En la primera versión de este artículo se públicó la foto de  Eduardo Pacheco Cortés como si se tratara del exsenador Eduardo Pacheco, conocido líder religioso.