Colombianos no creen que narcotráfico esté en aumento

La mayoría de los latinoamericanos considera que el narcotráfico ha ido en aumento en los últimos cinco años y que hay más droga en las calles.

iStock
El 67% de los latinoamericanos percibe que el narcotráfico ha crecido en los últimos 5 años. Un fenómeno que sin duda está en la mira de las autoridades de la región y en la de los organismos internacionales para el diseño de políticas eficaces que ayuden a combatir el ascenso del negocio ilegal. Sin embargo, la percepción sobre el ascenso del narcotráfico no parece ser la misma en Colombia, en donde solo un 34% de la población cree que el crimen organizado en torno a las drogas ha aumentado.
 
La conclusión se deriva del más reciente estudio publicado por el Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Opinión (OPDOP) del centro de análisis Asuntos del Sur, que realizó un riguroso estudio y análisis de la percepción en la región respecto al consumo y legalización de drogas, recogiendo respuestas de casi 9.000 personas en nueve países de la región: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Perú y Uruguay.
 
El documento revela, entre otras cosas, que la opinión pública colombiana se ha vuelto cada vez más crítica y exigente respecto al tema de las políticas de drogas, al tiempo que ha aumentado el respaldo a la despenalización y al uso terapéutico de la marihuana. En el caso de esta última, las cifras señalan que su disponibilidad ha aumentado, según la apreciación del 78% de los encuestados, destacando los casos de Argentina (90%), Bolivia (87%), Costa Rica (85%), Chile (83%) y Uruguay (82%). Incluso, un aspecto de relevancia que destaca el documento es que en todos los países encuestados se considera más peligroso el consumo de alcohol y tabaco que el de la marihuana. 
 
Respecto al mecanismo de regulación de la marihuana adoptado en Uruguay, que permite el cultivo para consumo propio y busca establecer un sistema de distribución de marihuana bajo el amparo del Estado, éste recibe un apoyo medio de 2,33 en 5, inferior al obtenido el año pasado en el mismo estudio.
 
Y aunque el apoyo a la despenalización pareciera ir en ascenso, las cifras de consumo de drogas parecieran no ser tan altas. En el caso de la marihuana, el 71% de los encuestados sostiene que nunca la ha probado, mientras que el 11% lo ha hecho en los últimos 30 días. Datos similares arrojó la investigación en lo referente al consumo de cocaína: el 92% de los encuestados sostiene que nunca ha probado cocaína, mientras que sólo el 1% lo había hecho en los últimos 30 días.
 
De acuerdo con el informe, el aumento en el número de personas que respaldan la despenalización de la producción de droga -con respecto al año anterior- es una consecuencia directa del impacto negativo que ha tenido en la sociedad las políticas prohibicionistas (relacionadas con la intervención policial y militar) y la erradicación forzada de cultivos de coca, vistas como ineficaces e insuficientes. El inconformismo pareciera radicar más en el método que en las políticas mismas. 
 
“Por muchos años las campañas del terror frente al uso de droga han polarizado los debates y quitado espacio para el trabajo basado en la evidencia y la realidad social de nuestros países. Es necesario que tanto las instituciones como los actores ligados al prohibicionismo alarmante, hagan un mea culpa del gran daño que le han generado a millones de latinoamericanos”, asegura Eduardo Vergara, fundador del OPDOP.
 
Lo que sí es claro es que se trata de un problema generalizado que es visto con preocupación en gran parte de la región, resaltando que es en la población joven en donde el consumo es visto como un problema, sobre todo relacionado con la seguridad ciudadana, como en los casos de Chile, México, Argentina y Bolivia. Por el contrario, la percepción sobre el mismo aspecto en El Salvador y Colombia va en descenso.
 
Otros temas
 
El estudio también indagó sobre la percepción en temas como el aborto, la homosexualidad y la eutanasia. En el primer caso, al consultar sobre su aprobación, el informe encontró que en países como El Salvador y Bolivia el índice de desacuerdo es considerablemente alto respecto a otros países de la región como Uruguay y México, en donde los niveles de aprobación son más altos. 
 
Respecto a la homosexualidad, la aprobación en la región alcanza un 5,59 (en una escala de 1 a 10), siendo El Salvador y Bolivia los países con menor aprobación, contrastando con Uruguay y Argentina que sostienen las mayores tasas.
 
La eutanasia, por su parte, cuenta con mayor aprobación en México y Uruguay, mientras que El Salvador y Bolivia la percepción sobre el tema es mayoritariamente negativa.