¿Cómo se logró el apoyo de Mockus y Claudia López a Gustavo Petro?

Una velatón por la paz, mensajes en lituano y profesores de física y matemáticas fueron claves para que los líderes de la Alianza Verde adhirieran a la campaña de la Colombia Humana.

Óscar Perez/ El Espectador

La Basílica del Sagrado Corazón de Jesús de Bogotá, conocida también como la Iglesia del Voto Nacional, fue el escenario que escogieron Antanas Mockus y Claudia López para hacer público su apoyo a la candidatura presidencial de Gustavo Petro y Ángela María Robledo. La elección del sitio no fue casualidad. En esa misma plazoleta, en noviembre de 1902, se firmó el decreto que puso fin a la guerra de los mil días. (Lea tambien: Antanas Mockus y Claudia López se van con Gustavo Petro en segunda vuelta)

Desde entonces, este templo, ubicado en la Avenida Caracas con calle décima, en pleno centro de la ciudad, se convirtió en un símbolo de la democracia en Colombia. Antes de comenzar la ceremonia, la ex candidata a la vicepresidencia de la República por el Partido Verde, Claudia López, lo confirmó: “Este lugar representa el voto por la unidad a pesar de las diferencias y los conflictos”.       

En esa misma plazoleta, justo enfrente de la basílica, está el Monumento a los Mártires de la Independencia, un obelisco de 17 metros de altura que alberga los nombres de hombres y mujeres que murieron por la libertad. Alrededor de la plaza también están la primera facultad de medicina del país, que se convirtió con el tiempo en un batallón del ejército y que ahora será un centro cultural para la memoria; un proyecto de vivienda de interés social de la alcaldía de Petro y el recuerdo de la miseria y la vida desgarrada de miles de seres humanos que habitaban el Bronx.

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El compromiso que la Colombia Humana selló públicamente con López y Mockus, dos de los líderes con mayor voto de opinión en el país e imbatibles en las urnas en Bogotá, no solo estuvo cargado de símbolos históricos y geográficos. El acto en sí mismo fue un rito lleno de mística, personajes desconocidos, homenajes póstumos y objetos sagrados que conmovió a cientos de ciudadanos y se convirtió un fenómeno en las redes sociales, con más de 70.000 tweets en pocas horas.   

Eran las 10:30 de la mañana del viernes 8 de junio. La plazoleta de los Mártires estaba llena de periodistas. Lás cámaras de todos los canales de televisión se habían instalado entre la basílica y el obelisco. En la entrada de la iglesia, acompañada por dos mujeres, estaba sonriente la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, quien días antes ya había anunciado su adhesión a la campaña de Petro y Robledo. Coordinando todos los detalles logísticos estaban Angélica Lozano, congresista de la Alianza Verde y ficha clave para concretar el acuerdo, y José Antequera Guzmán, uno de los líderes juveniles de la campaña.

Pocos minutos después apareció Ángela María Robledo para reconocer frente a los micrófonos que si bien estaba feliz y orgullosa de la decisión, ella no había sido la única responsable del acuerdo. “Este compromiso por la paz de Colombia se lo debemos en parte a Carlos Augusto Hernández, un profesor de física de la Universidad Nacional, quien fue el interlocutor permanente de Antanas durante estas semanas”. Robledo también valoró el trabajo silencioso de cientos de jóvenes voluntarios que usaron el ingenio y la creatividad para persuadir a Claudia lópez y al profe Mockus.

Uno de los últimos capítulos de este apoyo ciudadano comenzó dos días antes, el miércoles 6 de junio a las cinco y media de la tarde, cuando más de doscientos voluntarios de las campañas de Sergio Fajardo y Humberto de la Calle, convencidos de que la mejor opción para el país era apoyar la candidatura de Gustavo Petro, decidieron encontrarse en una tradicional panadería cerca a Corferias para realizar la Velatón por la unidad, un evento que se hizo de forma simultánea en varias ciudades del país, pero que tuvo un afortunado desenlace en la capital.

Los jóvenes caminaron en silencio hacía la casa de Antanas Mockus y al llegar cada uno prendió una vela por la paz. En esta pequeña manifestación había gente en silla de ruedas, mamás con hijos de brazos, parejas con sus perros, ciudadanos de distintas corrientes políticas que estaban buscando un consejo del exalcalde de Bogotá. “Profe, recuerde que es mejor apoyar la paz y equivocarse, que apoyar la guerra y acertar”, decían los carteles de los voluntarios.

Cuando parecía que la actividad no iba a ser más que un acto espontáneo y simbólico para el recuerdo, ocurrió lo inesperado. El profesor llegó a su casa, se bajó de la camioneta y los jóvenes lo recibieron con aplausos y consignas de la vida es sagrada. Sorprendido, pero contento, Mockus saludó a la multitud y agradeció: “Muchas gracias por tocar las fibras emocionales que nos unen. Muchas gracias por querer expresarse ante esta casa. Entiendo los llamados que hacen. Entiendo que trabajando entre todos, las cosas serían más fáciles”.

Hubo unos instantes de silencio. La gente estaba ansiosa, expectante, aguardando una señal, y el profesor la dió, a su manera, pero la dió. “Yo digo algo en lituano y ustedes lo traducen y adivinan”. A pesar de las risas de los jóvenes, Mockus empezó a recitar una especie de mantra en lituano (su idioma natal) que nadie entendía. Al final, se compadeció y poco a poco fue traduciendo un mensaje: “Que tus hijos caminen solo por senderos de virtud y que del pasado solo extraigamos lo que nos dé fortaleza”, “Que tus hijos caminen solo por senderos de virtud y que del pasado solo extraigamos lo que nos dé fortaleza”.

Viéndolo en retrospectiva, en el proverbio lituano que el profesor repitió esa noche frente a su casa ya podía estar implícita su decisión de apoyar a Gustavo Petro. Fue como un símbolo premonitorio. El profesor habló de la necesidad de reinterpretar la fuerza de las víctimas y, aclamado por la juventud, prendió un velón en símbolo de la paz y de la esperanza.

Se supo que en la tarde del día siguiente, Claudia López y Carlos Augusto Hernández se reunieron con María Mercedes Maldonado, mano derecha de Petro, para definir los puntos mínimos del acuerdo. A pesar de las diferencias ideológicas entre la Alianza Verde y la Colombia Humana, el respaldo se había logrado.

Cuando Ángela María terminó de dar las declaraciones a los medios, la caravana del profesor Mockus llegó a la iglesia. Fue un momento conmovedor. Los amigos de toda la vida se abrazaron con fuerza y sinceridad. Los dos lloraron. Se encontraron con Ingrid Betancourt y entraron a la iglesia acosados por fotógrafos y periodistas que no querían perderse ningún detalle, ningún gesto, ninguna palabra.

Al fondo de la iglesia, el sacerdote y los feligreses celebraban las misa de 11, mientras que en la entrada Ingrid, Ángela María y Mockus recibían con abrazos a Claudia Lopez. Hubo un momento en que los cuatro se reunieron en una de las salas laterales de la basílica, protegidos por los guardaespaldas, y conversaron. Al tiempo llegaron Hollman Morris, concejal, Gustavo Bolívar y María José Pizarro, electos congresistas de la lista de Petro.

Pasaron unos minutos de incertidumbre y las camionetas blindadas del candidato de la Colombia Humana llegaron a la emblemática plaza de los Mártires. El cura salió a recibirlo y la gente del común se juntó a su alrededor para darle la mano y expresarle su apoyo. Los
vendedores ambulantes gritaban “Petro presidente” y los habitantes de calle se acercaban a saludarlo.

Finalmente todos se encontraron en un abrazo que hasta hace pocas semanas parecía imposible. La solemnidad de la misa se trasladó a la mesa donde se iba a hacer público el acuerdo. El profesor Mockus tomó la palabra:


“Petro, ¿se compromete usted a no expropiar?”
-Me comprometo a no expropiar, nunca lo he hecho.

“Petro, ¿se compromete usted a no convocar a una asamblea constituyente?”
-Me comprometo a no convocar a una asamblea nacional constituyente y a defender a fondo la Constitución de 1991.

“Petro, ¿se compromete usted a manejar los recursos públicos como recursos sagrados?”
-Me comprometo a manejar los recursos públicos como recursos sagrados y a mantener la disciplina fiscal. Lo he hecho siempre. Jamás me he robado un solo peso de los colombianos y las colombianas.

“Petro, ¿se compromete usted  a impulsar la iniciativa privada, el emprendimiento y la formalización laboral?
-Sí, ratifico mi compromiso de impulsar la iniciativa privada en millones de colombianos, el emprendimiento y la formalización de la economía, por un trabajo decente.

“Petro, ¿se compromete usted a garantizar la democracia pluralista y el respeto a la diversidad?”
-Sí, me comprometo, la democracia es el objetivo de mis 40 años de lucha.

“Petro, ¿se compromete a respetar el Estado Social de Derecho”
-Sí, me comprometo a defender la independencia entre las ramas del poder público, la participación de la ciudadanía y la justicia social, que son el fundamento para el Estado Social de Derecho.         

Con este juramento público se selló el esperado apoyo de Antanas Mockus y Claudia López a la campaña de la Colombia Humana. “Con los compromisos ratificados por Gustavo y Ángela María anunciamos que no venimos a unir ni a fusionar la coalición Colombia con la Colombia humana, pero venimos a ofrecer lo único que un ciudadano puede ofrecer: su voto libre y a conciencia”, dijo López.

Y continuó explicando las razones de su decisión. “No creemos que los riesgos de las dos candidaturas sean parecidos o equivalentes. Una, la de Iván Duque, patrocinada por Álvaro Uribe, representa el abuso de poder, la corrupción, la compra de votos, los falsos  positivos, la violencia y la polarización. En cambio, con Gustavo tenemos diferencias políticas, diferencias de talante, diferencias programáticas, pero sabemos que no tenemos diferencias éticas”.

López, además, hizo énfasis en que era el momento preciso para cambiar el destino del país. “Millones de colombianos queremos un cambio y lo podemos hacer ya, aquí y ahora. No tenemos que esperar más. Estamos a una X de jubilar a toda la clase política colombiana, a todas las maquinarias tradicionales: al santismo, al uribismo, al gavirismo, al vargallerismo, a la ñoñomanía. Estamos a una X de derrotar a la parapolítica”. Mientras Claudia hablaba, la gente aplaudía y el profesor Mockus hacía señas de equis con las manos.

Al final, entre las arengas y los cantos de “Todavía se puede, todavía se puede”, “Y va a ganar y va ganar, Gustavo Petro va a ganar”, el profesor Mockus quitó el mantel blanco que cubría la mesa y entre todos levantaron dos placas de mármol que tenían grabados los compromisos ya refrendados públicamente.

Angela María se despidió agradeciendo el apoyo recibido y recordando las enseñanzas del viejo maestro de física y matemáticas Carlo Federici. “Fue Federici el que nos dijo a Mockus y a mi que teníamos que dejar las universidades para salir a hacer política representativa y pedagogía política. Y es por él que hoy estamos aquí”.

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