Cruzada católica contra el aborto

La Conferencia Episcopal Colombiana mostró sus cartas en contra de la interrupción deliberada del embarazo. Rechazó el uso de la píldora del día después.

A finales de septiembre de este año,  un grupo de mujeres y hombres marcharon en contra del aborto en Bogotá./ Archivo
A finales de septiembre de este año, un grupo de mujeres y hombres marcharon en contra del aborto en Bogotá./ Archivo

En momentos en que en el Congreso de la República comienza a tramitarse un proyecto que apunta a la reglamentación del aborto, siguiendo los lineamientos de la misma Corte Constitucional, la Iglesia Católica anunció el inicio de una campaña en contra de éste. El próximo domingo, en todas las parroquias del país se divulgarán mensajes como: “No podemos dejarnos engañar: la mujer es una víctima más del aborto”.

La idea, según explicó el secretario general de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor José Daniel Falla, es propiciar una movilización general no sólo contra la interrupción del embarazo, sino también para expresar el desacuerdo con la llamada pastilla del día después o postinol. En la presentación de la estrategia, el alto prelado de la Iglesia estuvo acompañado de un grupo de 34 mujeres, que se oponen a la intención legislativa que pretende elevar a rango constitucional la interrupción del embarazo.

Ante la pregunta sobre los casos concretos que estableció la Corte Constitucional como legales para abortar: malformación en el feto, violación de la mujer o peligro de muerte de ésta, monseñor Falla afirmó que “ninguna circunstancia, por grave que parezca, puede justificar ni convertir en legal o moralmente aceptable el hecho de causar intencionalmente la muerte a un ser humano inocente”.

Finalmente, pidiendo más educación y acompañamiento estatal para la prevención del aborto, monseñor Falla dijo que “la lucha contra esos injustificables flagelos, que la Iglesia ha denunciado en repetidas ocasiones, y no la promoción del aborto, es sin duda la verdadera respuesta al drama que viven tantas mujeres y familias en nuestro país”.

Por su parte, Danelia Cardona, médica cirujana de la Universidad del Rosario y asesora en salud mental y aborto de la Plataforma Unidos por la Vida, señaló: “No queremos que un totalitarismo de minorías se imponga, porque queremos decir que la vida vale (...) múltiples estudios demuestran la relación que existe entre salud mental y aborto”.

Sosteniendo pancartas con un mensaje concreto: “La mujer embarazada necesita apoyo, no aborto”, el grupo de activistas respaldaron el pronunciamiento de la Iglesia. Una de ellas, la exactriz y actual funcionaria de la Procuraduría Amada Rosa Pérez, afirmó que el medicamento misoprostol (conocido comercialmente como cytotec) —que grupos de mujeres han intentado incluir en el Plan Obligatorio de Salud como una droga que previene el embarazo no deseado— sí es abortivo. “Yo aborté con ese medicamento”, dijo.

Precisamente el pronunciamiento de la Iglesia se conoce luego de que ayer se radicó ponencia favorable que eleva a rango constitucional el aborto en los tres casos permitidos hoy por la Corte Constitucional. Se espera que este debate empiece la próxima semana y de acuerdo con el senador Armando Benedetti, autor de la iniciativa, ya cuenta con el respaldo de la mayoría de congresistas miembros de los partidos de la U, el PIN, el Polo Democrático y el Verde.

Como se sabe, los grandes aliados de la Iglesia en este tema siguen siendo los conservadores, que desde un principio se han opuesto a la iniciativa. Lo claro es que el debate sobre la reglamentación o la prohibición del aborto saldrá desde el próximo domingo del Capitolio Nacional para trasladarse a los púlpitos. Y los activistas de uno y otro lado, incluyendo el mismo procurador Alejandro Ordóñez —enemigo frontal del aborto— seguirán radicalizando sus posturas.

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