La cruzada uribista por los votos claves

El objetivo es reforzar la campaña en las regiones donde fueron fuertes en primera vuelta y, donde se perdió, redoblar esfuerzos.

La llegada del Partido Conservador con Marta Lucía Ramírez a la campaña de Óscar Iván Zuluaga puede ser una fórmula ganadora. / Luis Ángel - El Espectador

El triunfo en primera vuelta del candidato a la Presidencia del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, sobre el mandatario Juan Manuel Santos —por menos de 500 mil votos— fue un campanazo de alerta para que la Unidad Nacional pusiera en marcha su maquinaria política en busca de la reelección. Como nunca se había visto, funcionarios del Gobierno abandonaron sus cargos para salir a hacer campaña sin las talanqueras que les impone la Ley de Garantías.

El expresidente César Gaviria asumió las riendas y los cambios fueron evidentes. Los nuevos gerentes regionales recibieron el presupuesto para tener todo listo y llevar a los ciudadanos a las urnas. Contra este aparato se enfrentará el Centro Democrático en los comicios. En esta ocasión, apoyados por el Partido Conservador, que se convirtió en la organización política que le hacía falta para enfrentar con más fuerza las elecciones.

Así lo reconoce el exministro Fabio Valencia Cossio, uno de los principales alfiles del uribismo, quien tiene ascendencia en el conservatismo y sostiene que “estamos haciendo un proselitismo integral en el que la estructura política del conservatismo ha sido muy importante. Marta Lucía Ramírez tuvo dos millones de votos, que en su mayoría irán para nuestra campaña. Además, contamos con 40 parlamentarios que se sumaron y están trabajando para el triunfo del 15 de junio”.

Por su parte, la directora del Centro Democrático, Alicia Arango, exsecretaria privada de Álvaro Uribe, se ha convertido en la sombra de Zuluaga. Es la encargada de manejar la publicidad con el equipo del asesor brasileño Eduardo Cavalcanti de Mendonça y fue clave en la filigrana del ‘Acta de compromiso por Colombia’, con la que se selló el acuerdo con el Partido Conservador. Por eso prefiere hablar de un acuerdo de “identidad programática”.

Más allá de los formalismos, Arango sabe que los votos están en la calle y con la guardia pretoriana de la campaña de Zuluaga tiene claro que hay una maquinaria por derrotar. Por eso se dividieron el país y lo están recorriendo palmo a palmo: “Hicimos un estudio sobre la realidad electoral luego de la primera vuelta, sabemos dónde somos fuertes y seguimos haciendo la tarea. Donde perdimos estamos redoblando esfuerzos para ganar”, dice.

Por eso, el expresidente Uribe ha estado de gira en la Costa Caribe, que se convirtió en el fortín del santismo, y del mismo modo lo hace Marta Ligia Martínez, esposa de Zuluaga, oriunda de Barranquilla. El candidato vicepresidencial Carlos Holmes, está concentrado en el Valle y la Zona Pacífica, mientras que Marta Lucía Ramírez se ha concentrado en Bogotá, los Llanos Orientales y Nariño. En este último departamento el Partido Conservador ganó las elecciones al Congreso y los parlamentarios le están metiendo el hombro a la campaña. Y otra premisa es no descuidar a Antioquia, la ‘joya de la corona’ para el uribismo.

Pero así como Uribe tuvo el poder en sus manos y manejaba a su antojo la llamada ‘aplanadora uribista’, hoy está en la otra orilla y de ahí las denuncias contra el Gobierno. El mismo Valencia Cossio le hizo un llamado a la Procuraduría para que vigile la posible participación en política de alcaldes y gobernadores, al tiempo que le reclamó al Consejo Nacional Electoral revisar los montos invertidos en la campaña a la reelección de Santos que, asegura, “están desbordados”.

Siendo más concreto, denunció que el candidato a la Vicepresidencia de la Unidad Nacional, Germán Vargas Lleras, se reunió en Corozal (Sucre) con los congresistas Bernardo Ñoño Elías, Musa Besaile, Jahir Acuña y Antonio Correa en el Hotel Plaza Parque. ¿Para qué? Es la pregunta que plantea Valencia Cossio: “El no vino a hacer campaña, no se reunió con los ciudadanos. Sólo tuvo este encuentro con los parlamentarios que todos señalan como dueños de la mermelada y así mismo se fue”.

El senador electo del Centro Democrático, Ernesto Macías, quien denunció ante la Comisión de Acusación al presidente Santos por la repartición de presupuesto (cupos indicativos) a cambio de votos, también criticó la desventaja en la campaña. “En todo el país están repartiendo cántaros de dinero para comprar votos. A Mocoa llegaron esta semana los ministros de Minas y de Transporte a firmar un convenio para el transporte de crudo, cuando en cuatro años nunca se habían aparecido. Todo el Gobierno está en campaña”, aseguró.

Como quien dice: las críticas que antes se escucharon contra el uribismo, cuando estaba en el poder, ahora juegan en contra. Lo único claro hasta ahora es que nada está definido y, según las encuestas, la ventaja de Zuluaga en la primera vuelta parece haberse acortado. El último sondeo de la firma Gallup, para El Espectador, plantea un empate técnico, con una diferencia de apenas el 0,8% a favor del candidato del Centro Democrático. Y lo que se ve es que ahora, viudos de poder, los uribistas están tratando de recoger los votos al mejor estilo del exmandatario en 2002, cuando se lanzó la Presidencia con solo el 2% de favorabilidad: recorriendo el país con poco presupuesto y poca maquinaria.