''Cualquier proceso de paz hace menos daño que un conflicto''

En medio de la crisis que atraviesan los diálogos entre el Gobierno y las Farc, el académico holandés asegura que “el regreso al enfrentamiento armado es peor que seguir intentando una salida negociada”.

Cornelis Steenken, experto en desarme, desmovilización y reintegración. / Reinhard Dienes
El proceso de paz está en su peor momento, afirmó el jefe del equipo negociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle. El recrudecimiento de la guerra ha venido afectando a la ciudadanía en diferentes regiones del país. El apoyo a los diálogos de Cuba disminuye entre la ciudadanía y la paciencia de los colombianos parece empezar a agotarse.
 
Por esa razón El Espectador habló con Cornelis Steenken, experto en desarme, desmovilización y reintegración (DDR) y quien ha trabajado en diferentes procesos de paz alrededor del mundo y hoy se encuentra en Colombia, para conocer a través de su experiencia cuál podría ser la salida a esta crisis.
 
Humberto de la Calle dijo que el proceso de paz en Colombia está atravesando el momento más difícil. ¿Cree que es hora de dejar a un lado esa premisa de que lo que pasa en Colombia no afecta a la mesa y lo que pase en la mesa no afecta a Colombia?
Es imposible decir que lo que ocurre en Colombia no afecta a la mesa porque los que la integran son colombianos. Lo que se debe hacer es mantener un ritmo de negociación para buscar puntos claves que pueden incidir en ambos lados y que indiquen que queremos hacer algo por la paz.
 
Las Farc habían decretado un cese unilateral que se rompió y los ciudadanos no piensan que la alternativa de negociaciones sea la mejor para acabar con el conflicto.
Estamos en un punto crítico y por eso las personas ya no piensan que sea la mejor alternativa, pero si aceleraran el proceso todo indicaría que sí vamos por la paz.
 
¿Cómo asegurar el proceso si las Farc piden un cese bilateral y el Gobierno dice que no?
Pero el Gobierno siempre ha dicho que no por la experiencia del Caguán. No quiere repetir la misma historia. En este momento estamos en un punto en el cual, si no llegamos a un acuerdo, vamos a perder tres años de esfuerzo y credibilidad entre los colombianos.
 
¿Cómo lograrlo?
La manera de conciliar es continuar dialogando en la mesa de La Habana y llegar a unos acuerdos para demostrar que hay una mejor situación; entonces se puede pensar que los acuerdos son suficientemente fuertes para llegar a un cese del fuego de las Farc. Ahí se podría demostrar que están listas y dentro de un tiempo podría llegarse a un cese bilateral.
 
Según usted, entonces, ¿la salida es que las Farc decreten nuevamente el cese unilateral?
El cese de fuego bilateral tendría que darse si el Gobierno perdiera toda su capacidad de esfuerzo para negociar, y eso no ha pasado. En cambio se sabe que las Farc no son la mayoría de los colombianos y por eso están en el proceso de cambiar la lucha armada por una lucha política.
 
Hay quienes piensan que el recrudecimiento de la guerra aceleraría la firma de los acuerdos. ¿Eso es cierto?
Depende del contexto. Es distinto de un país a otro. Nadie sabe en qué punto están las negociaciones de La Habana, lo que sabemos es que hemos hecho muchas cosas para adelantar el proceso y no queremos perder este esfuerzo. Podemos construir sobre los puntos en los que hay acuerdo.
 
¿No recomendaría un cese bilateral?
Lo que quiero decir es que un cese del fuego depende de la confianza y hasta este punto el Gobierno no ha tenido confianza en la guerrilla. Las Farc ofrecieron un cese unilateral y, en mi opinión, las fuerzas colombianas durante ese período no hicieron muchos ataques, el ritmo de batalla bajó. Antes de un cese bilateral debe haber nuevamente un cese unilateral de la guerrilla.
 
¿Quienes están negociando en La Habana tienen el control de los frentes en Colombia?
Creo que lo tienen, pero hay unos que, como siempre, no quieren parar de pelear antes de llegar a un acuerdo. Va a haber células guerrilleras que tendrán un comportamiento similar a las bacrim y que no se desmovilizarán en caso de llegarse a un acuerdo.
 
¿Es normal que eso pase en una negociación con un grupo insurgente? ¿Que no todos se desmovilicen?
Eso ocurre en cualquier conflicto. Hay personas combatientes que van de un país a otro buscando un nuevo conflicto. Lo que pasa es que el último conflicto vivo del continente es el colombiano, así que probablemente se convertirán en bacrim.
 
Llevamos tres años en este proceso. ¿Cuánto tiempo debería gastarse normalmente?
No hay un “normalmente”. La idea de “normalmente” pone en riesgo la negociación. El contexto colombiano necesita sus propias medidas. No puedo decir que se debe hacer en 18 meses o cinco años. Tres años no es algo irregular, pues ha habido negociaciones de diez, pero, no le voy a mentir, tampoco es rápido.
 
El expresidente Álvaro Uribe propuso concentrar a las Farc en una zona verificable para sacarlas del resto del territorio nacional y no desarmarlas. ¿Esto se ha aplicado en otras partes del mundo?
Ha habido diferentes tipos de propuestas, no es una idea nueva en el mundo. Sin embargo, tiene que haber mucha confianza de parte de la guerrilla, además de una negociación muy avanzada, para aceptar algo así. Cualquier grupo armado sabe que concentrarse en un punto trae riesgos pues podrían capturarlos o matarlos a todos. No me malinterprete, esto no quiere decir que estoy de parte de las Farc, sólo intento mostrarle un punto desde la imparcialidad.
 
Ante este panorama, ¿estamos en un callejón sin salida?
No, porque veo que el Gobierno y las Farc todavía quieren trabajar juntos, veo que están es un momento difícil y peligroso. Se puede caer rápidamente en un nuevo conflicto, pero al mismo tiempo pueden continuar, por eso nunca creo que existan callejones sin salidas.
 
¿Cuál sería entonces la alternativa? 
Podría haber un proyecto piloto en el cual, bajo supervisión internacional, se agrupe a un grupo de integrantes de las Farc y éstos se desarmaran, desmovilizaran y eventualmente reintegraran.
 
En medio de esta coyuntura es imposible no pensar en un escenario de ruptura de los diálogos. ¿Qué pasa cuando fracasan las negociaciones?
Las tropas de las Farc han disminuido. Claro que no se puede medir una fuerza en números, porque sólo 30 personas con bombas en su espalda pueden hacer mucho daño. El regreso al enfrentamiento armado es peor que seguir intentando una salida negociada.
 
La gente está desencantada. ¿Cómo se logra el apoyo de la ciudadanía al proceso de paz?
Diciéndole que continuar la negociación es mejor que volver a un conflicto. Explicando todo lo bueno que ha salido de estos acuerdos. Ya han logrado mucho en tres años y se puede lograr aún más. Por eso, si lograran anuncios y acuerdos más fuertes e importantes, se le daría un gran mensaje a la población. Si logramos llegar a acuerdos en puntos más fuertes, esto ayuda mucho a dar confianza a la población y mostrarle que los acuerdos sí son posibles.
 
Cuando nos hablan de paz se refieren sólo a las Farc, pero en Colombia hay más grupos armados. ¿Se puede lograr la paz negociando sólo con una de las guerrillas?
No, pero Colombia tiene una gran capacidad de superar dificultades y ha creado programas de reintegración de una gran sofisticación, nunca antes vistos en el mundo. Así que estoy seguro de que firmar un acuerdo con las Farc es el más grande paso hacia la paz.
 
Frente al panorama que ve hoy en Colombia, ¿qué tan optimista es respecto al proceso?
Siempre soy optimista con todo proceso de paz, porque un proceso de paz hace menos daño que un conflicto. La capacidad de reconciliación es mejor que volver a un conflicto. Tampoco digo que se deba hacer una paz a cualquier costo, tiene que ser una paz balanceada. Pero estoy seguro de que en Colombia todavía es posible decir “sí tenemos una posibilidad de hacer la paz, sí se puede”.