Cuando Gina Parody llevaba a Álvaro Uribe en su corazón

La exministra de Educación, hoy en duro enfrentamiento con el expresidente, era una de sus consentidas. En 2008, cuando la discusión política giraba en torno a la segunda reelección, decía que si ello se daba, se iría a estudiar pero que su uribismo quedaría en su corazón.

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A mí me parece que es una persona racional y argumentativa. No sé si ecuánime y tranquilo, pero creo que está dispuesto a llevar sus ideas hasta el final, aunque tenga unas convicciones democráticas como que tiene que haber una nueva generación política libre y eso hace que uno siga enamorado de la cosa”.

Así definía Gina Parody, en una entrevista concedida a El Tiempo en agosto de 2008, al entonces presidente Álvaro Uribe, cuando ya se comenzaba a hablar de la posibilidad de una segunda reelección del mandatario. “Aunque yo soy de las más uribistas, es mejor reelegir la política (…) Hoy es Uribe el que cambia las reglas de juego. Hoy nos llegó el mejor. Mañana es cualquier otro ciudadano, el peor tal vez, y esas prácticas no democráticas perjudican el interés general”, decía.

Eran tiempos de “romance” político entre los dos. De hecho, Parody mostraba con orgullo un retrato de Uribe y su familia en su oficina en el Senado. Al fin y al cabo, desde que llegó a la Cámara de Representantes en 2002, luego de trabajar en la Unidad de Trabajo Legislativo de la parlamentaria María Isabel Rueda, entre 1998 y 2000, se había convertido en una de las “consentidas” de la Casa de Nariño.

De hecho, Parody fue una de sus más fuertes defensoras de la primera reelección en 2006, nada más ni nada menos que como cabeza de lista al Senado del Partido de la U, la colectividad que se creó para defender el legado uribista. “Una cosa es darle un período más a alguien que está haciendo las cosas bien, y otra muy distinta, reelegirlo indefinidamente, porque se pierde por completo la intención de la Constitución del 91 (…) dejarla indefinida se sale del marco democrático. Una sola vez, sale bien. Indefinida, sale mal”, señalaba en la citada entrevista.

Y cuando le preguntaron si finalmente Uribe era reelegido por segunda vez, respondió: “Si hay reelección, de todas maneras (Uribe) sería elegido democráticamente. Mi uribismo quedaría en mi corazón y en el corazón de él. Yo me iría a estudiar”.

Hay quienes dicen que ese “cariño” mutuo que se tenían Parody y Uribe tenía como trasfondo el apoyo de Luis Alfredo Parody, padre de la excongresista y exministra, y uno de los mayores accionistas del puerto de Buenaventura y de la sociedad portuaria, a la campaña que lo llevó a la Presidencia de la República en 2002. Incluso, muchos recuerdan también que en sus primeros años como congresista afín al uribismo, las posiciones de Gina eran de mano dura contra las Farc e incluso fue ponente del Estatuto Antiterrorista que por esa ápoca se tramitó y que tumbó las Corte Constitucional.

Podría decirse que esa segunda reelección, el proceso de negociación con las autodefensas y el escándalo de la parapolítica fueron los hechos claves que marcaron el distanciamiento entre los dos, el cual se acentuó desde que Parody pasó a las filas del santismo, primero como directora del Sena y luego como ministra de Educación.

De aquel amor ya no queda nada. La pelea ya es abierta y comenzó desde julio de 2015, cuando Gina publicó en su cuenta de Twitter una serie de trinos contra el expresidente en los que básicamente señala que no tenía autoridad moral para criticar que hubiera impunidad en la negociación con la guerrilla porque “hacer la paz con enemigos es una cosa. Eso hace el presidente Santos con las Farc. Fácil era proceso con paras para perdonar a los amigotes”.

Hoy el escándalo de Odebrecht es el telón de fondo en el enfrentamiento Parody-Uribe. El exmandatario y ahora senador del Centro Democrático sugirió, en una declaración pública esta semana, que la exministra de Transporte, Cecilia Álvarez, pareja de Gina Parody, realizó contratos irregulares para favorecer intereses de su familia.

En la riposta, a través de un comunicado, Álvarez y Parody le recordaron a Uribe que  “las dos personas que según la justicia pudieron haber recibido plata por corrupción de Odebrecht trabajaron en su gobierno y tienen vínculos con su familia”, señalando además que no iban a caer en su “juego de odio y engaño”.

Nadie en Colombia se sorprende de ver a Álvaro Uribe lanzando cortinas de humo con artimañas mentirosas y cargadas de odios. Hemos denunciado persecución por parte del senador Uribe en nuestra contra y en contra de nuestras familias desde el momento mismo en que denunciamos el paramilitarismo que permeó su gobierno”, dice un aparte de dicho comunicado.

Además, en Twitter, Parody fue más allá y trinó: “Uribe no perdona que denuncie el paramilitarismo, ni que conozca los desmanes de su vida privada”. Como quien dice, la pelea es peleando. Y teniendo en cuenta el ambiente político que persiste en el país por cuenta del proceso de paz con las Farc y ahora de los escándalos de corrupción, la cosa va para largo. Mientras tanto, en las redes sociales, defensores y detractores de uno y otro se sacan chispas a punta de insultos y descalificaciones de todo tipo.