En la cuerda floja

Marco legal para la paz, sin apoyo en la Cámara.

Aunque en la reunión de la Mesa de Unidad Nacional, el lunes pasado, el presidente Santos pidió a los partidos su apoyo irrestricto al proyecto de acto legislativo que busca implementar un marco jurídico para la paz, el primer debate de la iniciativa en la Comisión Primera de la Cámara dejó en claro que no todo es armonía en la coalición y que son más los enemigos que los amigos de la propuesta. Y si a ello se suma que se requiere de ocho debates y el tiempo apremia, todo indica que la iniciativa no prosperará.


El representante del Polo Democrático, Germán Navas Talero, pidió el archivo de la iniciativa argumentando que la forma como está redactada da para todo: “Cuando se dice grupos armados al margen de la ley, cualquier bacrim, paramilitar, narcotraficante o concierto para delinquir tiene cabida. Si quieren hablar de paz con los alzados en armas díganlo abiertamente, porque así pareciera que esta ley fuera para proteger a parapolíticos, paramilitares y narcotraficantes”.


Miguel Gómez, conservador, advirtió que se trata de una ley hecha para los victimarios, porque “permite el indulto y la amnistía a quienes han cometido crímenes atroces”, y declaró: “Me preocupa que a los paramilitares les parezca muy bueno el acto legislativo”.


El pasado 3 de octubre el confeso paramilitar Diego Vecino envió una misiva apoyando el marco legal para la paz y pidiendo que se tenga en cuenta a los desmovilizados para que puedan contar su experiencia en el proceso de justicia transicional que promovió la Ley de Justicia y Paz. “Los derechos civiles y políticos no tienen distingo de razas, discurso o pensamiento ideológico”, escribió en la carta.


El senador Roy Barreras, autor de la iniciativa, reconoció que el proyecto corre el riesgo de ser hundido por falta de tiempo y dijo que algo así sería muy grave para posibles negociaciones políticas: “Tenemos que decidir si lo que queremos es durar otros 50 años en guerra y que la solución sea que a todo colombiano violento haya que someterlo por la fuerza o aniquilarlo. Los colombianos sabemos que una vez se logre imponer la fuerza legítima, aun por la rendición, se necesitan condiciones dignas de resocialización”.