La curiosa carta de la Mesa de Víctimas que le dice “no” al plebiscito por la paz

La misiva asegura que la plenaria condiciona su apoyo el mecanismo de refrendación, pero no aparecen las firmas de los integrantes. Dicen que hay intereses particulares detrás del documento.

La puja por el “sí” y el “no” en el plebiscito, mecanismo por el que se refrendará el acuerdo final al que lleguen el Gobierno y las Farc, está en furor. Desde sus orillas opuestas, la administración Santos y el uribismo se han dado la pela por exponer sus argumentos a favor y en contra de la iniciativa.

Sin embargo, una curiosa carta de la Mesa Nacional de Participación Efectiva de Víctimas del Conflicto Armado llegó el miércoles al despacho del presidente Juan Manuel Santos y también dirigida al ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

En la misiva se asegura que la mesa, vocera de 1.032 mesas municipales y 32 departamentales, se reunió esta semana en San Carlos, Antioquia, y decidió no apoyar el plebiscito hasta que el mandatario se reúna con la mesa en menos de ocho días. El motivo: consideran que el punto 5 de los acuerdos de La Habana, referente a las víctimas, presenta varios vacíos.

Son varias las condiciones que la mesa le impone al presidente para apoyar el plebiscito. La primera de ellas pide que se les aclaren las instancias de participación de víctimas, y a reglón seguido le exigen al Gobierno que los consulten sobre la participación política, pedagogía para la paz con las víctimas y el ajuste de la política de reparación a las víctimas.

En el documento se solicita, además, que los 54 delegados de la mesa nacional de víctimas se reúnan con la guerrilla de las Farc para presentar sus propias propuestas frente al desarrollo e implementación de los acuerdos en el punto de víctimas.

Al final, el documento dice que es construido por la plenaria de la mesa nacional. Sin embargo, no hay nombres, apellidos ni firmas puntuales. Hay quienes dicen que algunos voceros de la mesa pasaron al frente de la reunión y expusieron este tema, pero que sus intereses son particulares y que se ha politizado el debate.