De enconados rivales a aliados por conveniencia

La carrera por el máximo cargo del departamento estará marcada este año por particulares alianzas entre grupos políticos que históricamente habían sido contradictores. El uribismo, el factor clave.

El líder conservador caldense Ómar Yepes Alzate. | El representante a la Cámara Arturo Yepes Alzate. / Archivo

El popular dicho que reza que la política es dinámica y cambiante cobra especial fuerza por estos días en el país, en medio de las campañas para los comicios regionales del 25 de octubre. Y uno de los ejemplos más claros es el del panorama electoral en Caldas, en donde las alianzas y respaldos reflejan hoy un quiebre total de la política tradicional que en los últimos 20 años había determinado el rumbo del departamento.

La batalla por la Gobernación de Caldas tiene varios pesos pesados que arrancan más o menos en equilibrio de fuerzas y que son el resultado de una mezcla de acuerdos particulares, y en muchos casos contradictorias, teniendo como telón de fondo la pelea electoral de las dos grandes coaliciones políticas de la región.

Por el lado de los conservadores —liderados por el cacique político Ómar Yepes Alzate—, el candidato ungido fue Carlos Uriel Naranjo, quien sumó el respaldado del Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe y de Óscar Iván Zuluaga, que en las elecciones presidenciales se consolidaron como una fuerza casi imbatible en la región. Pero la alianza es algo más que particular. Hasta hace poco más de un año, el grupo de dirigentes del ala de Zuluaga era el más acérrimo contradictor y crítico del llamado “yepismo” e incluso quienes conocen los pormenores de la política caldense aseguran que el Centro Democrático surgió en ese departamento precisamente ondeando banderas en contra de la tradicional política de Ómar Yepes (antes conocida como “yepo-barquismo”, por la alianza con el fallecido dirigente liberal Víctor Renán Barco), a la que señalaban de corrupta.

El panorama fue cambiando desde las pasadas elecciones presidenciales, cuando los “yepistas” decidieron respaldar en segunda vuelta la candidatura de Zuluaga a la Casa de Nariño. Un viraje que no fue bien visto entonces por algunos sectores afines precisamente a Ómar Yepes, quienes consideraron la alianza como una especie de traición.

Lo claro es que la coalición se repetirá este año para las elecciones regionales y tanto el “yepismo” como el uribismo lograron un acuerdo para pelear juntos por la Gobernación y a la Alcaldía de Manizales. Para el cargo máximo del departamento, el candidato conservador recibirá el respaldo del Centro Democrático, mientras que para la Alcaldía, los conservadores de Yepes apoyarán a Adriana Gutiérrez, de la línea de Óscar Iván Zuluaga y hasta hace poco acérrima contradictora de Ómar Yepes.

Pero los extraños virajes no paran ahí. Los conservadores caldenses están hoy en día divididos en tres vertientes: los seguidores del “yepismo” tradicional, los disidentes liderados por Luis Emilio Sierra –que históricamente se habían distanciado de Ómar Yepes– y el grupo de partidarios del actual representante a la Cámara Arturo Yepes, hermano menor de Ómar, quien decidió partir cobijas con su clan familiar en un claro acto de protesta ante los coqueteos de éste con el Centro Democrático. Una fractura importante dentro del grupo familiar que por muchos años ha detentado el poder en la política caldense, pues fue precisamente la maquinaria política de Ómar Yepes la que le sirvió de trampolín para llegar al Cámara.

Sin embargo, a pesar del fraccionamiento en la colectividad azul, los candidatos de las diferentes vertientes están unidos desde sus raíces. En el caso de Carlos Uriel Naranjo, por ejemplo, fue representante a la Cámara por el grupo de Luis Emilio Sierra y ahora va avalado por el “yepismo”. Un pasado que según quienes conocen el manejo de la política regional podría beneficiarlo, si logra llevarse los votos de Sierra para su candidatura. El problema estaría en los votos del Centro Democrático, pues hay quienes creen que es muy difícil lograr convencer al electorado uribista para que vote por un aspirante del “yepismo” al que siempre quisieron combatir.

Algo similar sucede con el candidato de la Unidad Nacional para la Gobernación: Guido Echeverry, que fue avalado por el Partido de la U y Cambio Radical, y además cuenta con el apoyo de algunos sectores liberales de la línea de Sierra. Echeverry fue gobernador en 2011, cuando ganó con las banderas del “yepismo”, que ahora debe enfrentar. Sin embargo, fue obligado a dejar el cargo en 2013 por cuenta de un fallo del Consejo de Estado que anuló su elección porque su esposa había ejercido como secretaria de Hacienda encargada de Caldas, doce meses antes de su triunfo en las urnas.

El panorama no es diferente con el candidato del liberalismo, Jorge Hernán Mesa, avalado a pesar de ser un conservador tradicional y quien fue representante a la Cámara de la línea de Ómar Yepes. Mesa cuenta además con el respaldo de Opción Ciudadana y el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), y un posible grupo de disidentes del conservatismo tradicional que no están de acuerdo con la cercanía de Yepes y los líderes del Centro Democrático, a quienes señalan de haber emprendido en el 2000 una “cacería de brujas” contra ellos. Grupo del que, aseguran algunos, haría parte el representante Arturo Yepes, aunque él mismo ha sido enfático en señalar que no apoyará a ningún candidato y que ha dejado libertad a sus electores para que voten por quien quieran.

Con esta perspectiva, parece que lo único claro es que la irrupción del uribismo y el Centro Democrático en la escena electoral caldense ha dejado en el departamento más divisiones que alianzas, situación que podría afectar la aspiración de Carlos Uriel Naranjo. El objetivo, han dicho, es lograr recoger el caudal electoral que Óscar Iván Zuluaga logró reunir en 2014 para posicionar al Centro Democrático como una fuerza política determinante.