Debate: La búsqueda del centro político

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Comentarios del senador Benedetti, que negaron la existencia de este espectro, reactivaron un debate de más de tres décadas: ¿qué es el centro?

“Voy caminando hacia la Colombia Humana”. De esta forma, el senador Armando Benedetti anunció en un video, el pasado 20 de noviembre, su adhesión a Gustavo Petro. La decisión del político barranquillero, que ha sabido ser vargasllerista, uribista y santista, no solo agitó el ya precoz ambiente electoral para las presidenciales de 2022, sino que trajo consigo un debate que saltó del terreno político al estrictamente ideológico. Y es que el mensaje de Benedetti comenzó con un ataque a algunos sectores al señalar que “el centro no existe en ninguna teoría política”. Y agregó: “Lo que pasa es que aquí en Colombia a la gente le da pena decir que es de derecha o de izquierda o, por la polarización que hay, dicen estar en el centro”.

De esta manera, arrancó su militancia en la Colombia Humana casando una dura pelea en la que hizo suyos algunos postulados de quienes ahora son sus compañeros de bancada, como Gustavo Bolívar. Para estos, “el centro no existe” y así lo reafirmó el exmiembro de la U en diálogo con El Espectador. Para Benedetti, este espectro es solo una estrategia política y electoral, porque ser de izquierda o de derecha se define desde la defensa de ciertos valores o ideas. “¿Qué pasa con el aborto? La derecha quiere su penalización y la izquierda busca despenalizarlo. La izquierda quiere renta básica y la derecha no”, comentó el senador.

Por la misma senda, aseguró que los que se consideran de centro son el resultado del cansancio de la división Uribe-Petro y que, con mucha seguridad, consideran vergonzante definirse entre esos dos espectros: “A la gente le da vergüenza decir que pertenece a un lado o al otro. Para evitarse esa situación dicen que pertenecen al centro, pero defienden una idea más allá de esa definición”. Incluso, se atrevió a apostar que el concepto del centro, al menos en Colombia, es un debate que ha tenido su lugar perfecto en la Bogotá de clase media-alta. “En ninguna parte, ni en Manizales ni en Barranquilla, se anda hablando del centro”, dijo.

Otros sectores contradicen la idea de Benedetti, aunque señalan que el centro se ha definido como la negación de no ser ni de derecha ni de izquierda. Eso es algo que ha vivido de cerca Compromiso Ciudadano por Colombia, que lidera Sergio Fajardo. Voces desde ese movimiento aseguran que es un error ubicar en el centro a alguien que no se identifica con los extremos, porque hay muchos centros y no todos son iguales. La visión desde aquí es más pragmática, pues argumentan que su modelo de gobierno se ha desarrollado a partir del planteamiento de problemas y la búsqueda de sus soluciones, al margen de las ideologías.

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Juanita Goebertus, de la Alianza Verde, también decidió responderle a Benedetti, al que catalogó como “flexible ideológicamente”. Para ella, las posiciones rotuladas son arbitrarias, pues dependen de convenciones que no son estáticas. Aun así, enfatizó que el centro existe, al igual que la derecha y la izquierda. Además, calificó los comentarios del senador costeño como un intento por sacarles votos y condenó el concepto de que no defienden ninguna idea o causa. “Debemos ayudar a posicionar el centro y dejar esa idea de que somos tibios”, agregó Goebertus en diálogo con este diario.

Para la representante de los verdes,uien ya anunció que no volverá al Congreso en 2022, es la hora de posicionar sus principios, que incluyen una economía de libre mercado, pero que reconozca las inequidades que deben ser reajustadas con un sistema tributario progresivo que redestribuya la riqueza. También expresó que frente al problema de los excesos policiales, desde el centro se deben reconocer que hay acciones muy graves, pero que la solución no pasa por abolir el Esmad y otras autoridades, como lo han planteado desde algunos sectores del llamado progresismo, sino por la reforma a todas las fuerzas. “Nuestro reto ante la crítica de tibieza es poner ideas sobre la mesa”, concluyó Goebertus.

En contraste, el senador Antonio Sanguino, también de los verdes, cree que la reivindicación del centro es la de una moderación que no alcanza a ser suficiente cuando se debate, por ejemplo, de un lugar dentro de los conceptos de igualdad y justicia social. Para Sanguino, esos conceptos son los que clásicamente diferencian la izquierda de la derecha. “La causa verde reclama la intervención del Estado para proteger el planeta, regular los mercados -que son depredadores por esencia-, defender la justicia social, no ser de extremos y reclamar la presencia estatal para garantizar la sostenibilidad”, comentó, reconociendo que una persona puede tener posiciones de centro-derecha o de centro-izquierda, y eso es “ponerles una vela a Dios y otra al diablo”.

Otro que decidió responderle a Benedetti y ser parte del debate fue el representante de Cambio Radical José Daniel López, quien calificó de poco sorpresivas las declaraciones: “Quieren vender la idea de que solo hay dos opciones”. López agregó que la gente está cansada de esos discursos extremos y que el debate político pasará a “una discusión entre fanatismo contra ecuanimidad”. De igual manera, recalcó que el centro pasa por reconocer al otro, mientras que los extremos niegan al diferente. Asimismo, caracterizó el centro como una tendencia que aboga por el proceso de paz, busca un nuevo enfoque contra las drogas y desconfía de los caudillos. “El centro es mayoritario en Colombia, así lo han relevado las encuestas, lo que pasa es que los extremos son más ruidosos en redes”, concluyó.

Un debate de larga data y muchas respuestas

Este debate del centro en Colombia no es tan reciente como parece. Hace 30 años, Enrique Santos Calderón puso sobre la mesa el tema con su columna titulada “Apología del extremo-centro”. En este texto, publicado por El Tiempo a finales de 1990, el periodista, que fue reconocido por su pensamiento de izquierda por muchos años, habló de la necesidad de una corriente que se ubica entre las dos orillas en cuestión y que es extrema porque se opone “al acoso de los radicales de izquierda y derecha, con su anacrónico y estridente proselitismo maniqueo”. Asimismo, señaló que debían abandonarse las viejas dicotomías de la rigidez programática para enfocarse en “la justicia social, el desarrollo económico y la democracia”.

Esta pieza puede considerarse como uno de los primeros textos de amplia difusión en el que se buscó hacer una reflexión de lo que era el centro en Colombia, un concepto en el que ni siquiera el mundo académico tiene una respuesta única. Con tan solo hablar con algunos de sus miembros, se hace notorio que el debate va más allá de negar la existencia de todo un espectro ideológico o de dar una única definición de este sector político que rehúsa a denominarse bajo los tradicionales derecha e izquierda. Para el historiador Álvaro Tirado Mejía, el centro “es una idea vaporosa que depende de cada momento histórico y país”. Para ilustrar este punto, aseveró que, siendo Colombia tan conservadora, aquí se le dice izquierda a lo que en el resto del mundo sería centro.

Tirado Mejía aseguró además que no se trata de un concepto rígido o “molde para las circunstancias”, como lo han intentado hacer ver algunos politólogos, sino que siempre es en relación con dos extremos: “En Colombia, ahorita el centro es si no se es uribista o petrista”. A su vez, para el experto en teoría política Carlos Andrés Ramírez, docente de la Universidad de los Andes, la visión de centro es muy parecida a lo mencionado anteriormente: “Es un concepto relacional, uno solo puede hablar de centro cuando se habla de los puntos que se oponen”. En esta línea, Ramírez expresó que esta noción solo tiene sentido en una visión bipolar de la política (derecha e izquierda), cuando realmente “el espacio debería pensarse en más lados, hay un espectro más grande de posibilidades”.

Sin embargo, Ramírez considera que, aunque en Colombia es necesario hablar de centro, el debate político nacional ha desdibujado esta noción que ha buscado crecer en contrapartida a la visión de polarización -“el justo medio de Aristóteles”-. El docente consideró que en el país no hay una férrea contraposición de derechas e izquierdas, sino que la primera se ha radicalizado. “Entonces, todo lo que no sea derecha es izquierda”, manifestó el académico, para acentuar que en este panorama se tiende a desfigurar el centro. Como muestra de esto, ilustró con los comentarios de algunos cercanos al Centro Democrático, el partido de Gobierno, que llegaron a calificar de izquierda a varios miembros de la Alianza Verde y al mismo Sergio Fajardo, “cuando es claro que no lo son”.

En este apartado, el director del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Javeriana, Andrés Dávila, expresó que el problema reside en que en Colombia hay un sistema político cargado hacia la derecha, por lo que “consideramos de izquierda lo que no es”. Por eso, dijo que “en el país somos tan de derecha que creemos que Petro y Claudia López son de izquierda”, cuando en el espectro ideológico serían más de centro-izquierda. Por otro lado, criticó que se intente decir que no existe el centro, como lo hicieron Benedetti y Bolívar, pues “desde que este tema apareció en el mundo político, claro que existe. Pretender borrar el centro en un país de centro-derecha es una ilusión”.

“El 2022 no se juega en el voto ideológico, sino en el centro”, expresó Dávila, que a la vez criticó que algunos de los que se autodenominan de centro lo creen así porque forman parte de una élite, originada en ciertos colegios y universidades. “El centro son todos los partidos recogiendo votos”, concluyó. En un renglón similar, el investigador y docente de la Universidad del Rosario Yann Basset aseguró que hay mucha confusión en el término centro, debido a la tradición gobiernista que hay en la historia del país. “No hay alternancia en Colombia. Siempre han existido coaliciones. Se incluyen grandes centros de partido”, comentó el docente.

Basset recalcó igualmente que hay muchas formas de abordar el concepto de centro, y el choque entre Benedetti y los otros sectores que se autodenominan de este espectro está basado en estas múltiples concepciones. “Los que se definen como centristas piensan que lo son porque son moderados, mientras que el bando de Benedetti los cataloga como sin posiciones”, indicó el académico, insistiendo en que el problema reside en la forma de entender el centro, pues “ha variado”. Se ha visto ya que una de las formas de caracterizarlo es la de indecisión o de no tomar posiciones, como la viene señalando algunos políticos de la Colombia Humana. Pero, para el investigador, también este concepto se puede entender por los que no están entre la mayoría u oposición, es decir, los partidos independientes.

Sin embargo, Basset planteó que esta forma de entender el centro habla de una posición que no es autónoma, sino que depende de terceros para definirse. Pero hay una tercera alternativa en la que se pueda hablar de un espectro en el que se ubican las personas y los movimientos que no se identifican en el conservatismo o progresismo, “entonces se puede hablar de liberalismo”. Y concluyó que se trata de una posición moderada, “escéptica en los grandes proyectos políticos de reforma”, que considera que los cambios deben ser paso a paso, porque “los grandes cambios no funcionan”. Y frente a la discusión de los últimos días sobre la existencia o no del centro, concluyó: “Son debates sanos en la democracia para tomar posiciones, pero se debe ir más allá”.

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