Debaten inclusión de la 'píldora abortiva' en el POS

En el Senado están citados este jueves los más férreos opositores al misoprostol.

Desde 1996 la OMS declaró la píldora como “un medicamento sin contraindicaciones absolutas”. / Thinkstock
Desde 1996 la OMS declaró la píldora como “un medicamento sin contraindicaciones absolutas”. / Thinkstock

Una audiencia pública para escuchar las diferentes tesis acerca de la conveniencia o no de la inclusión del medicamento misoprostol  en el POS -un inductor del parto que ayuda a expulsar el contenido uterino en cualquier etapa del embarazo- se realizará este jueves en la Comisión Séptima del Senado.

Al debate están invitados la procuradora delegada para la infancia y la adolescencia  Ilva Iriam Hoyos; Danelia Cardona directora del Comité para la Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal; Andres Forero, asesor legal de la Conferencia Episcopal, así como empleados de Invima y médicos especialistas.

A comienzos de noviembre, cuando la Comisión de Regulación de Salud (CRES) ya había aceptado  la inclusión de este medicamento en el Pos, siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud, la iglesia emprendió una cruzada en contra del uso de este medicamento, anclada en su no rotundo al aborto, inclusive en los tres casos permitidos por la Corte Constitucional: violación, malformación del feto y peligro de muerte de la madre.

El proceso de inclusión de este medicamento en el POS se reanudó tras la sentencia de la Corte Constitucional que conminó al procurador Alejandro Ordóñez a rectificar sus afirmaciones contra la despenalización del aborto en tres casos específicos. Desde entonces, la pelea que perdió Ordóñez en el alto tribunal la retomó la iglesia.

El argumento jurídico según la iglesia para que no se incluya este medicamento es, según el abogado Forero, que las actuaciones administrativas de las autoridades sanitarias  al incluir en el POS el misoprostol se fundamentan en la reglamentación de una sentencia que se encuentra suspendida por el Consejo de Estado. Y que esta suspensión afecta a todas las normas que quieran reproducir las mismas disposiciones suspendidas.

La perspectiva médica de la posición de la iglesia la ha dado la doctora y férrea opositora al aborto,  Danelia Cardona, quien señaló que el uso del misoprostol no garantiza la expulsión del embrión en su totalidad a partir de la octava semana. “En esos casos, la mujer en una situación de riesgo, exponiéndola al desarrollo de infecciones ginecológicas que podrían terminar incluso en la extracción de su útero. Se han descrito también, casos de ruptura uterina y otras complicaciones severas cuando se utiliza este medicamento como abortivo en el segundo y tercer trimestre del embarazo”, dijo Cardona.

Sin embargo, hay algo que no tiene en cuenta esta argumentación y es que la CRES fue clara en decir que el uso del misoprostol tiene usos exclusivos, bajo estricta formulación, control y seguimiento médico, en tres casos específicos: para favorecer la evacuación uterina con el fin de interrumpir voluntariamente el embarazo en los tres casos despenalizados por la Corte; para completar procesos de expulsión en casos de muerte del feto, y cuando se requiera la extracción de residuos de abortos incompletos, en las primeras semanas del embarazo.

“Las mismas recomendaciones que deben exigirse para cualquier medicamento que requiera prescripción médica, son aplicables al uso del misoprostol (…) Negar las diversas indicaciones de un medicamento, equivale a negar el derecho de las pacientes al acceso a sus beneficios en diversos escenarios, que trascienden el señalamiento incorrecto del misoprostol como ‘la píldora del aborto’’”, dice al respecto Boris Pinto, médico magister en Bioética.

La historia del misoprostol
Su primera indicación fue prevenir la úlcera gástrica, sobre todo las úlceras inducidas por el consumo de medicamentos antiinflamatorios (como el Ibuprofeno y Diclofenaco) y el tratamiento de la úlcera duodenal.

Después, a partir de los años noventa, se comprobaron otros alcances terapéuticos de este medicamento, al descubrirse en diversos estudios las posibilidades del misoprostol en el campo de la salud sexual y reproductiva, particularmente por sus propiedades para aumentar el tono del músculo liso del útero y facilitar la maduración del cuello uterino.

Actualmente, la Organización Mundial de la Salud ha recomendado el uso del misoprostol en tres diferentes escenarios en salud sexual y reproductiva: el aborto retenido espontáneo (cuando debido a diversas causas, como infecciones y problemas congénitos el feto no logra desarrollarse y muere y es necesario que estos restos sean evacuados para evitar infecciones), la inducción del trabajo de parto, y la interrupción temprana del embarazo, en el caso colombiano, reglamentado en la sentencia de la Corte Constitucional, C-355 de 2006,  para tres circunstancias excepcionales: violación, malformación del feto, y peligro de muerte de la madre.