Debates en el Congreso: el senador Uribe, probando de su misma medicina

El Centro Democrático acusa al gobierno Santos de persecución política por ser oposición. Una mirada al reciente pasado muestra que hoy le están aplicando lo que hizo cuando estuvo en el poder.

En febrero de 2007, durante uno de sus consejos comunales en el corregimiento de Tierradentro, municipio de Montelíbano (Córdoba), el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez arremetió contra el entonces senador del Polo Democrático Gustavo Petro, que como todo el país sabe es desmovilizado del grupo guerrillero M-19, en respuesta a las críticas expresadas por este sobre el proceso de paz con los grupos de autodefensa.

"Este proceso (con los paramilitares) se diferencia del pasado, cuando quienes incendiaron el Palacio de Justicia, con los dineros del narcotráfico, simplemente se quitaron el camuflado, se pusieron un traje de civil y llegaron al Congreso a querer darle cátedra moral al país. Unos lo han hecho muy bien. Otros, infortunadamente, simplemente pasaron de ser terroristas de camuflado a ser terroristas de traje civil", dijo.

Ese es solo uno de los muchos episodios en los que Uribe cuestionó con duros adjetivos a personas u organizaciones que fueron críticas de su gobierno. Por ejemplo, a varias ONG's que cuestionaron su labor en materia de defensa de los derechos humanos, las acusó de "actuar al servicio del terrorismo". Y en la lista de insultos y estigmatización entraron también periodistas como Hollman Morris, de quien dijo que se escudaba en su condición "para ser permisivo cómplice del terrorismo", y a Daniel Coronell, a quien acusó por Twitter de "mafioso, sicario, bandido y mentiroso redomado".

Incluso, Álvaro Uribe como presidente llegó a calificar a Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de Paz argentino, de "vocero y defensor de terroristas". Y cómo no reseñar su fuerte pronunciamiento en contra de la Corte Suprema de Justicia, que en el fallo de condena a Yidis Medina calificó como "espuria" la reelección de 2006, ya que ésta se había obtenido gracias a las dádivas que entregó el Gobierno a Medina. En una rueda de prensa, dijo que algunos magistrados de la Sala Penal eran unos "nostálgicos del terrorismo".

Son solo algunos ejemplos de la actitud que tuvo Uribe contra quienes fueron sus opositores durante sus ocho años de gobierno. Y que ahora vale la pena recordar, ante la falta de memoria que, según parece, aqueja actualmente al exmandatario en su labor como senador de la República por el Centro Democrático.

El martes pasado, el exmandatario y toda su bancada se hicieron presentes en la plenaria del Senado con carteles en los que se leía la frase: "Soy opositor, no criminal", dando a entender que estaban siendo objeto persecución por parte del gobierno Santos y la Fiscalía, por causa de sus ideas. Ello por el efecto demoledor del caso del hacker Andrés Sepulveda, quien en entrevista para la revista Semana señaló que todo el montaje de guerra sucia, de sabotaje al proceso de paz y de interceptaciones a sus adversarios en la pasada campaña electoral presidencial, fue obra de la cúpula uribista.

Ese día, el Centro Democrático citó a un debate de control político contra el jefe de Estado para reafirmar sus denuncias sobre el abuso de poder en la pasada contienda electoral. Pero la discusión terminó desviándose al tema del hacker. "Usted, ministro Juan Fernando Cristo, como representante del Gobierno, dio por un hecho que el hacker representa la política del Centro Democrático. Ojo con eso, esa no es la forma de tratar a la oposición, aquí estamos diciendo: somos opositores pero no criminales, y el hacker es criminal, desde luego, lo están investigando", expresó el senador Ernesto Macías.

"Lo que está ocurriendo con el señor Andrés Sepúlveda no es más que la materialización de la persecución de la cual somos víctimas en el Centro Democrático como opositores de este Gobierno", enfatizó por su parte el también senador uribista, Fernando Nicolás Araujo. Y agregó: "Las declaraciones que ha dado el presidente Santos, en las cuales dijo textualmente que se trataba de una 'empresa criminal', no sólo viola la imparcialidad que debe ser garante del equilibrio entre las ramas del Poder Público, sino que pone en grave riesgo la integridad personal de quienes pertenecemos al Centro Democrático".

Riesgos que en el pasado nunca calculó el gobierno de Uribe. De hecho, el senador Alexander López, del Polo Democrático, le recordó precisamente al expresidente y su bancada que durante sus dos mandatos se presentó una "implacable persecución" contra sus opositores. El congresista hizo referencia a las chuzadas, al exilio de decenas de defensores de derechos humanos, a montajes judiciales, a la criminalización de la protesta, a los seguimientos y a las acusaciones personales que le hizo de tener nexos con las Farc, lo que casi le cuesta la vida en un fallido atentado que se denominó 'Operación Dragón', en el que se vieron involucrados algunos miembros de la Fuerza Pública.

Moraleja: dice el refrán popular que 'no hagas nada a nadie que no quiera que te hagan a ti'. Y hay quienes tienen como premisa el lema de que 'todo en la vida se devuelve'. Y la actual coyuntura política colombiana muestra un escenario irónico para el uribismo, pues hoy como oposición está padeciendo lo que en el reciente pasado, cuando era poder, aplicó a sus contradictores. Al fin y al cabo, Álvaro Uribe, como presidente, practicó idénticos métodos de estigmatización a partidos, jueces, periodistas, sindicalistas y muchos sectores más. Como quien dice, siguiendo con frases de la sabiduría popular, 'le están dando de su misma medicina'. Por eso, hoy en la orilla de la oposición, al uribista Centro Democrático sí que debe caminar 'con pies de plomo', es decir, con pisadas firmes y muy calculadas, pues si algo era previsible es que en muchas de sus posiciones le tendrán puesto el espejo retrovisor.

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