Del debate político al ataque personal

Ecos de la pelea entre el ministro de Agricultura y el senador del Polo, luego de que se filtrara la grabación de una conversación de Robledo.

El senador Jorge Robledo y el minagricultura, Rubén Darío Lizarralde. / Archivo

El nuevo capítulo de la pelea entre el senador Jorge Enrique Robledo y el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, deja ver que lo que empezó como un debate sobre el modelo agrario, ya empieza a tomar ribetes de enfrentamiento personal. Así lo evidenció el careo que tuvieron ayer, luego de que el ministro filtrara en los medios de comunicación una conversación en la que el congresista del Polo Democrático hace un llamado a la movilización social a un grupo de dirigentes sindicales de Córdoba.

Lizarralde presentó el audio como un “asunto antiético que raya con lo delictivo”, pero para Robledo resulta ser una conversación con un dirigente sindical de Cerro Matoso “en los términos” en que acostumbra a hacer su labor política. En uno de los fragmentos de la grabación —de muy mala calidad— se escucha que Robledo le dice a una gente que “el sindicato debería encabezar una movilización en Montelíbano. Voy a decir algo que es exagerado, pero lo hago para que me entiendan. Una movilización, incluso asociados con los ladrones, con los políticos, para que entreguen la plata de las regalías. ¿Qué culpa tiene el pueblo de Montelíbano, que no se ha robado un peso, de que haya ladrones?”.

El titular de la cartera agropecuaria dio a conocer las grabaciones que, según él, le fueron entregadas de manera anónima y sostuvo en Blu Radio que “son conductas inmorales, antiéticas, porque está utilizando mecanismos que no son transparentes para invitar a los sindicalistas para que lleven su movimiento a los cruces de carreteras, sin importar los impactos pueda tener para su comunidad”.

La respuesta de Robledo fue tajante: “Es probable que esa sea una conversación con los dirigentes del sindicato de Cerro Matoso. Eso pudo ser a finales del año pasado o principios de este año. Estábamos hablando de la prórroga de un contrato leonino que finalmente se otorgó y de la tercerización del trabajo. La gente busca y les pide a los congresistas que les ayuden a resolver los problemas. En mi caso, siempre les digo que si no luchan por sus derechos no van a resolver sus problemas. Si la movilización social le parece un crimen al ministro, eso no me sorprende. porque él es un superconocido enemigo de los trabajadores”.

El legislador también le exigió a Lizarralde explicar de dónde salió la grabación y preguntó si le tienen instalado un micrófono en su oficina o lo están ‘chuzando’. El minagricultura, por su parte, negó que lo estuvieran espiando y explicó que la grabación le llegó en una memoria con remitente desconocido.

Y volvió a la carga el senador Robledo: “Es muy grave que un ministro ande utilizando esos recursos. Yo le he hecho acusaciones gravísimas que tiene que explicar. Estamos ante un ministro desesperado, que es incapaz de responder a nuestras acusaciones y responde con este falso positivo”. Y agregó: “Primero se acaba el mundo antes de que a mí me cojan en una cosa como la que insinúa el ministro (...) incluso le recomendaría que con ese rabo de paja no se acerque a la candela, porque puede terminar incinerado”.

Lo cierto es que el enfrentamiento entre el senador y el ministro viene subiendo de tono desde hace rato. Desde el mismo día en que se designó a Lizarralde en la cartera de Agricultura, Robledo enfiló sus baterías en su contra, acusándolo de apropiación indebida de baldíos desde Indupalma, entre otros señalamientos. Los enfrentamientos en la Comisión Quinta del Senado y en las plenarias han sido en tono agresivo.

Incluso, para la senadora Maritza Aristizábal, presidenta de dicha comisión, el debate entre los dos ya está pasando la línea de lo puramente político. “Ese es el tipo de pelea que a mí no me gusta. Veníamos en un debate jurídico-político y ha cambiado a un escenario muy extraño, con elementos que parecen personales. Espero que retomen el camino y que el Congreso sea el escenario para que expongan sus puntos de vista”, expresó, cuestionando también que se utilicen conversaciones privadas para “deslegitimar” al contradictor.

Por otra parte, para el senador Juan Mario Laserna, quien se considera un punto medio entre los planteamiento de Robledo y Lizarralde, las acusaciones del ministro “son un paso en falso”: “Uno se siente muy incómodo con un gobierno que muestra grabaciones, conseguidas quién sabe cómo, para atacar a quien no piensa como ellos”, señaló el legislador conservador, quien dijo tener diferencias con Robledo, pero le reconoce su talante democrático.

En este aspecto, una de las hipótesis que se manejan en el Congreso, y que fue expuesta por un parlamentario que pidió omitir su nombre, es que la filtración de la grabación buscaba deslegitimar a Robledo, quien ha sido un feroz detractor del proyecto de ley sobre baldíos —que será radicado la próxima semana—, con el fin de sacarlo de la discusión. Sea cierta o no la hipótesis, es claro que lo que empezó como un enfrentamiento por la concepción del modelo agrario, trascendió al enfrentamiento personal en términos reprochables.