Del púlpito a la política

Partidos como el de la U, con Jimmy Chamorro, le apuestan al potencial electoral de candidatos de origen cristiano, que han demostrado que a la hora de los votos pueden marcar la diferencia.

El expresidente Álvaro Uribe acompañado de los pastores Claudia Rodríguez y César Castellanos (iz   q), fieles al uribismo. / SNE

En marzo serán las elecciones al Congreso de le República y los partidos ya hicieron sus apuestas. Presentaron sus cabezas de listas y candidatos de diferentes orígenes que esperan den un buen resultado en las urnas. En esta ocasión sobresale la presencia de aspirantes de origen cristiano, de quienes está demostrado su potencial electoral, que algunos calculan puede estar por encima de un millón de votos, un capital que no se puede desconocer.

Prueba de este respaldo es el movimiento político Mira, al que no se le puede desconocer su labor legislativa y la disciplina de los parlamentarios. Pero es claro que gran parte de su caudal electoral proviene de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, de la cual sus principales líderes son los senadores Alexandra Moreno Piraquive, Carlos Baena y la representante Gloria Stella Díaz. Ellos, para las elecciones de 2010, lograron más de 324 mil votos y aunque se sabe de la disciplina de su electorado, el reto ahora es pasar los 450 mil votos que representan el umbral para mantener la vigencia del movimiento. Es un acto de fe.

Otro ejemplo es la Misión Carismática Internacional y su principal dirigente política, la pastora Claudia Rodríguez de Castellanos, quien en las elecciones a la Alcaldía de Bogotá de 2000 sorprendió al recibir más de 181 mil votos, que después se vieron reflejados cuando fue elegida senadora de Cambio Radical en 2006, con 57 mil votos. Castellanos es uribista de pura sangre, por eso, ante la pelea entre el expresidente Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras, jefe natural de Cambio, migró al Partido de la U.

Los votos cristianos tienen la particularidad de que son endosables. En las elecciones al Congreso 2010, Castellanos no aspiró en nombre de la Misión Carismática, pero en las listas de la U postularon a la hoy senadora Claudia Wilches, quien obtuvo más de 44 mil votos. La U también se distanció de Uribe y ahora ese respaldo electoral se irá para el Centro Democrático, que tiene como número 10 en el tarjetón de Senado a Orlando Castañeda, pastor de la misma iglesia, quien recogerá los votos de Castellanos.

El Partido Liberal tiene su carta: la exfiscal Viviane Morales, aunque es reconocida en la arena política, cuenta con el respaldo electoral de su iglesia cristiana Casa sobre la Roca, que dirige el pastor Darío Silva. Aunque su reconocimiento y la fe no fueron suficientes para ganar la cabeza de lista del liberalismo, ocupa el segundo renglón y en las cuentas de la colectividad se calcula que obtendrá más de 150 mil votos. En la lista de este partido también está el hoy representante Orlando Velandia, igualmente de origen cristiano, quien quiere pasar al Senado.

El Partido de la U sí le apostó a la fe. Como cabeza de lista presentaron al pastor Jimmy Chamorro de la Cruzada Estudiantil de Colombia, quien en el pasado contó con su propio movimiento, denominado Compromiso Cívico Cristiano con la Comunidad (C4), pero sólo obtuvo 86 mil votos en 2006 y perdió la representación política. Una enfermedad lo alejó de la política, pero su capital electoral sigue intacto y la U le apostó a su regreso al Congreso.

Al lado de Chamorro en la lista de la U está el pastor Charles Schultz, quien ya fue congresista pero se quemó en las pasadas elecciones. También es conocido que el senador Roy Barreras ha comprometido sus posiciones políticas en temas como el matrimonio gay a cambio de votos cristianos.

Si de convicciones religiosas se trata, el Partido Conservador no se puede descartar, pues aunque se mantiene fiel a su doctrina católica y esta iglesia no pesa electoralmente como lo hacía en otros tiempos, es claro que la voz del catolicismo en el Congreso la tiene el conservatismo y fue evidente el año pasado cuando se presentaron debates álgidos como el del matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto y la legalización de las drogas.

Así las cosas, en Colombia es evidente la relación entre el púlpito y la política. Hoy, según la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior, hay más de 5.000 iglesias, un capital electoral nada despreciable, por el cual algunos partidos ya le hicieron su apuesta. Finalmente serán las urnas las que demuestren el peso de los “benditos votos”.

 

 

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