Desencuentros entre el Gobierno y ELN

El grupo insurgente reveló apartes del acuerdo sobre dinámicas para humanizar el conflicto, que incluía la liberación de un secuestrado y la excarcelación de dos guerrilleros.

El acto de instalación de la mesa de diálogos con el Eln estaba prevista para el jueves pasado. / AFP
El acto de instalación de la mesa de diálogos con el Eln estaba prevista para el jueves pasado. / AFP

En el cuarto día de reuniones entre delegados del Gobierno y del Eln, que buscan destrabar la instalación de la mesa de diálogos en Quito, las diferencias continúan profundizándose. El tema que los distancia esta vez es la interpretación de los acuerdos con los que se pondría en marcha la fase pública de negociación en Ecuador; específicamente, en lo que tiene que ver con la liberación de secuestrados(Vea acá el especial ELN 52 AÑOS DE CONFLICTO ARMADO)

En el cuarto día de reuniones entre delegados del Gobierno y del Eln, que buscan destrabar la instalación de la mesa de diálogos en Quito, las diferencias continúan profundizándose. El tema que los distancia esta vez es la interpretación de los acuerdos con los que se pondría en marcha la fase pública de negociación en Ecuador; específicamente, en lo que tiene que ver con la liberación de secuestrados. (Lea: ELN y gobierno se reúnen para solucionar crisis en la mesa )

“Hemos sido insistentes en el compromiso de cumplir la palabra empeñada y en hacer méritos a la verdad, por encima de las diferencias o intereses políticos, como parte de la ética que debe caracterizar a los revolucionarios. Es falso que el Eln haya incumplido lo acordado con el Gobierno para llegar a la instalación de la mesa pública”, señala el comunicado dado a conocer ayer desde la capital ecuatoriana, donde los delegados de las partes trabajan intensamente para resolver el inconveniente que impidió que, el jueves pasado, se lanzará la mesa de diálogos. (Lea: ELN niega incumplir acuerdos con el Gobierno)

Según el Eln, los documentos pactados con el Gobierno sostienen que, antes del 27 de octubre, día para el que estaba acordado instalar la mesa, se debía haber liberado a dos secuestrados. Sin embargo, los acuerdos no establecieron quiénes serían. Al final, los beneficiados del acuerdo fueron el exalcalde de Charalá, Fabio León Ardila, y el arrocero Nelson Alejandro Alarcón. Aun así, el Gobierno esperaba que el político chocoano Odín Sánchez fuera liberado antes del jueves pasado. Cosa que no ocurrió. (Lea: Se aleja posibilidad de que Eln libere a Odín Sánchez)

Al respecto, el Eln dio conocer apartes de un acuerdo que no era conocido por la opinión pública y que, según explicó, formaba parte de las dinámicas y acciones humanitarias previstas a futuro. En ese pacto, la guerrilla se comprometió a liberar a una tercera persona en el “transcurso de la primera ronda de diálogos”, que, estaba establecido, empezaría el 3 de noviembre; es decir, el próximo jueves. Esta tercera persona, según el Eln, era el excongresista Odín Sánchez. Pero para el Gobierno era claro que el exrepresentante a la Cámara debía quedar en libertad antes de instalar la mesa.

El otro elemento que profundizó las diferencias tiene que ver, según el Eln, con los compromisos consignados en el documento acordado el pasado 6 de octubre. Y que precisa: “En el marco de las dinámicas y acciones humanitarias, el Eln hará una liberación de un secuestrado/retenido en el transcurso de la primera ronda de conversaciones”. Por su parte, el Gobierno se comprometió a designar a dos gestores de paz antes de instalar la mesa. Se trata de los dos comandantes guerrilleros recluidos en la cárcel de Bellavista, Juan Carlos Cuéllar y alias Eduardo Martínez.

De hecho, el documento señala que, en un plazo de 30 días después de instalada la mesa, se procedería a indultar a dos guerrilleros. Probablemente se trate de los mismos designados como gestores de paz, que, por demás, han permanecido presos más de 10 años y están cerca de cumplir sus sentencias. Finalmente, el Eln precisa en su comunicado: “Tenemos toda la disposición de cumplir este acuerdo cuando se inicie la primera ronda tal y como fue acordado”. Y es que para esta guerrilla el incidente del excongresista Sánchez es producto de interpretaciones distintas del acuerdo y de una presión del nuevo equipo negociador designado por el presidente Santos.

Tanto es así que, desde la cuenta en Twitter de este grupo insurgente, el jefe de la delegación negociadora, Pablo Beltrán, escribió: “Nosotros queremos la paz; pero el Gobierno quiere la pacificación”. Y en otro trino, a nombre de la organización, esa guerrilla se declaró dispuesta a avanzar hacia la instalación de la mesa: “El Eln sigue en Quito presto a buscar salidas consensuadas que no frustren los sueños de un pueblo que espera mucho del Eln y del Gobierno”.

Al final, es claro que el proceso de diálogos de esa organización subversiva sufrió un nuevo traspié por cuenta de la premura con la que se planeó su instalación e incluso con el cambio del equipo negociador del Gobierno, cuyo jefe, Juan Camilo Restrepo, recibió el nombramiento el martes pasado, en la noche. Al siguiente día se dieron a conocer los nombres de quienes lo acompañarían y hubo poco tiempo para empalmes y crear confianza.

En pocas palabras, el Gobierno recibió la cuenta de cobro por empujar la instalación de la mesa de diálogos con la segunda guerrilla del país, con la premura de despertar una oleada de esperanza, tras la frustración de la derrota del plebiscito refrendatorio del acuerdo con las Farc.

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