Destinos cruzados de una fórmula presidencial

El presidente y su exministro Germán Vargas Lleras, herederos de dos dinastías políticas con arraigo presidencial, se unen ahora para buscar la jefatura del Estado.

El presidente Juan Manuel Santos con las banderas del Partido de la U y la plataforma de la Unidad Nacional, y Germán Vargas Lleras como jefe natural de Cambio Radical, sumarán fuerzas para llegar a la Presidencia en las elecciones de mayo. Con un pasado que los une más de lo que los diferencia, el cruce de sus ancestros políticos plantea también un registro aparte en la memoria de Colombia.

Eduardo Santos Montejo, tío abuelo de Juan Manuel Santos, le llevaba 20 años a Carlos Lleras Restrepo, abuelo de Germán Vargas Lleras. Eduardo Santos nació el 28 de agosto de 1888. Carlos Lleras el 12 de abril de 1908. El periodismo y la política terminaron por unirlos. A partir de 1913, el abogado Eduardo Santos entró a oficiar como dueño y director del periódico “El Tiempo”. En 1925, con sueldo de $19 y el encargo de revisar cables y redactar notas del día, entró a trabajar al diario el joven Carlos Lleras Restrepo.

Desde entonces, a pesar de su diferencia de edades, la amistad entre Santos y Lleras se volvió indisoluble. En 1929, Santos fue designado director de la campaña electoral de Enrique Olaya Herrera. En sus primeros lances en la política, Lleras apoyó esta opción de cambio. En 1930 se cayó la hegemonía conservadora y Santos fue designado ministro de Relaciones Exteriores. Lleras fue elegido diputado a la Asamblea de Cundinamarca. Para 1933 ya ejercía como representante a la Cámara por el liberalismo.

Un año después, ambos apoyaron la candidatura de Alfonso López Pumarejo y salieron victoriosos. Santos se atrincheró en el periodismo y empezó a perfilarse como sucesor de López. Lleras pasó de la Cámara a la Contraloría General. Volvieron a encontrarse en 1938, cuando el primero salió electo presidente y nombró al segundo como ministro de Hacienda, cargo que desempeñó entre 1938 y 1941, con un receso de diez meses, tiempo durante el cual Lleras ocupó la dirección de “El Tiempo”.

Fue un época de estrecha colaboración. En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial, hubo afugia económica y la dupla Santos–Lleras sorteó la situación con innovadoras medidas. Organizaron las importaciones, crearon el Instituto de Fomento Municipal y el Instituto de Crédito Territorial para resolver apremios de las clases de escasos recursos, nacieron el Fondo Nacional del Café y el Fondo de Estabilización Monetaria para contrarrestar el déficit de capital. Al final del cuatrienio quedaron graduados como estadistas.

Santos regresó al periodismo y a la política. Lleras hizo lo mismo, aunque pasó fugazmente por el Ministerio de Hacienda en el segundo gobierno de López Pumarejo. A pesar de sus esfuerzos comunes, sumados a los de otros dirigentes, no pudieron evitar la división de su partido y se precipitó la derrota en 1946. Un año después Santos entregó las llaves del Partido Liberal a Jorge Eliécer Gaitán, pero luego sobrevino el 9 de abril de 1948 con el asesinato del caudillo. Pronto se bifurcaron sus destinos.

En 1951, durante la Convención Liberal en el teatro Imperio de Bogotá, fue elegida una dirección tripartita. Junto al expresidente Alfonso López estuvieron Eduardo Santos y Carlos Lleras. La idea era fortalecer la oposición democrática en un ambiente enrarecido por la violencia partidista. Sin embargo, no tuvieron tiempo para fortalecer sus estrategias. El 6 de septiembre de 1952, una turba saqueó e incendió los periódicos “El Tiempo” y “El Espectador”, así como las residencias de Alfonso López y Carlos Lleras.

Carlos Lleras se exilió en México, desde donde siguió colaborando con “El Tiempo”.

Cuando regresó al país en 1954 fue incluido en la junta directiva del periódico, en representación de Eduardo Santos. De sus tiempos de ausencia quedó abundante correspondencia entre los dos dirigentes políticos, que años después publicó Carlos Lleras de La Fuente -hijo mayor de Carlos Lleras-, bajo el título “Cartas del exilio”. Un testimonio de amistad y también de coincidencia en los destinos políticos de Colombia.

No obstante, en el camino se atravesó el gobierno autoritario de Gustavo Rojas Pinilla, que enfrentó a las élites de los partidos tradicionales e impuso la censura de prensa. Por presión gubernamental, “El Tiempo” fue cerrado en 1955. Eduardo Santos y Carlos Lleras rápidamente se sumaron a la plataforma política que, en unión con el conservatismo, logró la caída de Rojas en mayo de 1957 y después formalizó la creación del Frente Nacional que durante 16 años dejó el poder en manos bipartidistas.

En 1966, Carlos Lleras llegó a la Presidencia y Eduardo Santos, ya retirado de la política activa pero vigente en el periodismo, fue uno de sus aliados naturales. Cuando concluyó su mandato, una nueva generación de ambas familias empezaba a perfilarse. En marzo de 1974 falleció Eduardo Santos. Su amigo Carlos Lleras se ocupó de la parte jurídica de la donación de derechos de “El Tiempo” a socios, amigos y sobrinos. En ese momento Lleras había perdido la opción de volver a ser candidato presidencial.

Lo intentó de nuevo para el cuatrienio 1978-1982, pero perdió la nominación con Julio César Turbay. Entonces Carlos Lleras dio un paso al costado en materia política, se refugió en el periodismo en su revista “Nueva Frontera” y decidió apoyar a uno de sus líderes más cercanos, Luis Carlos Galán, quien a partir de 1979 creó el Nuevo Liberalismo. Dos años después, en 1981, dos herederos de las casas políticas Santos y Lleras empezaron a demarcar sus propios rumbos en la vida pública.

Juan Manuel Santos -sobrino nieto de Eduardo Santos- después de casi una década como representante de Colombia ante la Organización Internacional del Café en Londres, regresó al país y asumió la subdirección del periódico “El Tiempo”. A su vez, Germán Vargas Lleras -nieto de Carlos Lleras- fue electo concejal del municipio de Bojacá (Cundinamarca), con las banderas del Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán. Entre el oficialismo y la disidencia, pero en el derrotero de las ideas políticas liberales.

Vargas Lleras se convirtió en uno de los escuderos de Luis Carlos Galán, quien regresó al liberalismo para buscar la Jefatura del Estado. Sin embargo, cuando Galán se aprestaba a llegar a la Presidencia fue asesinado por el narcotráfico en agosto de 1989. En su reemplazo, un año después fue electo César Gaviria Trujillo. Durante la transición, incluida la Asamblea Constituyente de 1991, Vargas Lleras se hizo concejal de Bogotá por el liberalismo y Juan Manuel Santos decidió dar el paso definitivo hacia la vida pública.

Inicialmente, Santos ofició como ministro de Comercio exterior. En 1993, por decisión del Senado, fue electo último designado a la Presidencia de la República. Por la misma época, Vargas Lleras empezaba a concretar su siguiente paso político: su aspiración al Congreso. En 1994, el mismo año que falleció el expresidente Carlos Lleras, su nieto Germán Vargas se hizo senador. Entonces empezó una época de división liberal por el escándalo del proceso 8.000 y la polémica presidencia de Ernesto Samper.

Uno de los más duros contradictores de Samper en el interior del liberalismo fue Juan Manuel Santos. En 1998, las dificultades internas en la colectividad provocaron su derrota electoral. Asumió Andrés Pastrana, empezó la era del proceso de paz en la región de El Caguán (Caquetá) y pronto se decantaron opositores y adalides. Desde el Congreso, Vargas Lleras se convirtió en uno de los críticos más incisivos del proceso de paz con las Farc. Juan Manuel Santos asumió el Ministerio de Hacienda a partir de 2000.

En 2002, Vargas Lleras fue electo por tercera vez al Senado, esta vez con el aval del movimiento Colombia Siempre, una disidencia del liberalismo oficialista que respaldó la propuesta de seguridad democrática expuesta por el candidato presidencial Álvaro Uribe Vélez. Por su parte, Juan Manuel Santos, ministro saliente del gobierno Pastrana, inicialmente tomó distancia del vencedor Uribe Vélez, pero poco a poco se fue acercando al gobierno hasta transformarse en uno de sus principales baluartes.

Dos años después, cuando el Congreso le empezó a dar forma a la reforma constitucional que autorizó la reelección presidencial, Vargas Lleras fue clave como presidente del Senado. No obstante, desde esa misma época giró hacia su propia colectividad, Cambio Radical, y empezó a distanciarse de Uribe. En contraste, Juan Manuel Santos, a partir de 2005, se volvió aliado fundamental del gobierno y junto a Óscar Iván Zuluaga le dio identidad al Partido de la U, puntal de la reelección de Uribe en 2006.

Vargas Lleras continuó en el Senado, ahora por Cambio Radical, con el mérito de haber obtenido la máxima votación en la corporación en 2006. Juan Manuel Santos fue designado ministro de Defensa. Con las turbulencias del escándalo de la parapolítica a bordo, además de otros, se abrieron los destinos de ambos dirigentes. Vargas Lleras se volvió opositor pleno de Uribe y su intención de buscar un tercer mandato. Santos protagonizó, al lado de Uribe, una época de contundentes golpes militares a las Farc.

En 2009, Germán Vargas Lleras se lanzó a la Presidencia de la República para el período 2010-2014. Juan Manuel Santos se retiró del Ministerio de Defensa para no inhabilitarse y esperar una decisión de la Corte Constitucional respecto a la posibilidad de que Uribe Vélez aspirara a un tercer mandato. Ya en 2010, cuando el alto tribunal dijo no a esta ruta, Santos se hizo candidato presidencial del uribismo. En la primera vuelta, en mayo de 2010, Vargas Lleras alcanzó la tercera mejor votación, con millón y medio de votos.

Entonces, de cara a la segunda vuelta, Santos fortaleció su idea política de constituir un gobierno de Unidad Nacional, y con el apoyo de algunos de sus contendores en primera vuelta, entre ellos Vargas Lleras, alcanzó la Presidencia derrotando a Antanas Mockus. El 7 de agosto de 2010, Juan Manuel Santos asumió la jefatura del Estado y como ministro del Interior fue designado Germán Vargas Lleras. La agenda política gubernamental pronto empezó a girar hacia la búsqueda de la paz.

Como ministro de la política, Vargas Lleras lideró el trámite de la Ley de Víctimas y Reparación de Tierras y, además, aportó significativamente en la definición del llamado Marco Jurídico por la Paz, ambas herramientas legales determinantes para los propósitos del presidente Juan Manuel Santos. En mayo de 2012, con un gobierno ya distanciado de las directrices políticas del expresidente Uribe, el ministro Vargas Lleras cambió de cartera y asumió el Ministerio de Vivienda.

En mayo de 2013, Vargas Lleras dejó el gobierno Santos y desde entonces empezó a especularse sobre su futuro político. No obstante, su ingreso a la Fundación Buen Gobierno, defensora de las ideas de Santos, dejó claro que no iba a distanciarse. Esta mañana el presidente Santos oficializó que Vargas Lleras será su compañero de fórmula en los comicios presidenciales de 2014. Casi un siglo después, herederos de representativas familias presidenciales vuelven a unirse en la búsqueda del poder.