“Registraduría no sustenta el uso de las nuevas tecnologías en el Código Electoral”: Carolina Botero

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La directora de Karisma, organización en defensa de los derechos humanos en espacios digitales, explica cuáles son las críticas que tienen a la Reforma Electoral con relación a la implementación de las nuevas tecnologías.

Desde Fundación Karisma, organización en defensa de los DD. HH. en los medios digitales, le pusieron lupa al proyecto de reforma electoral que presentó la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral (CNE). El Espectador habló con su directora, Carolina Botero, para conocer en detalle las críticas formuladas.

¿Por qué hablar de nuevas tecnologías en la reforma electoral?

Es necesario hablar de modernizar el proceso electoral para que se reconozca que hay tecnología y con base en ese reconocimiento se apliquen los principios tecnológicos al proceso electoral y existan garantías para eso.

¿Y cómo está el país en la relación nuevas tecnologías y procesos electorales?

Colombia tiene sin duda un atraso legislativo. El Código, hecho hace décadas, no considera la incorporación de tecnología y está regulado bajo un proceso absolutamente manual. Sin embargo, hace mucho rato, desde finales del siglo pasado, poco a poco la Registraduría ha ido incorporando tecnología, pero eso trae dos efectos. Uno que la Registraduría estaba haciendo un mismo proceso electoral con dos rutas diferentes, una con tecnología y otra era todo el proceso manual del que tenía que dejar constancia porque así lo exige la ley. Y eso hacía que la primera parte no tuviera las garantías porque no están planteadas en la ley.

¿Cómo ves el nuevo proyecto de reforma electoral? Es decir, responde a nuestra realidad actual de nuevas tecnologías y digitalización...

Hay cosas buenas y cosas malas. Lo bueno es que reconocen a la tecnología los principios de transparencia, secreto del voto, integridad del voto. Pero considero que fue muy tímido en la forma cómo lo hizo. Es decir, la Registraduría expone una visión para incorporar tecnología que no está soportada y explicada sobre cómo se va a implementar.

¿Qué es lo malo que le ven al proyecto?

Desde Karisma nos concentramos en cuatro puntos. El primero de ellos es la forma cómo se aborda el voto electrónico. Sobre este tema, el proyecto recoge lo que la Registraduría considera que es el estándar mundial, pero no explica por qué lo considera, más cuando hay solo un país en el mundo que lo tiene implementado y es Estonia. Este es un país que equivale a Uruguay en el contexto latinoamericano. Es un perfecto laboratorio, chiquito, con poquita población, allá funcionan unas cosas que a escala no. No explica por qué se debe ejecutar el voto en internet.

Hace poco salió una guía sobre ciberseguridad dirigida a los gobiernos en la que se alertaba sobre el voto en internet y los riesgos que este trae. Y cuando se materializa el riesgo se pierde confianza y esto es lo más valioso en una elección.

¿Cuáles son esos riesgos?

Hay tres formas de votar en el mundo. La manual, que es la convencional, la híbrida, que le incorporan tecnología en el proceso, y la electrónica que es con asistencia tecnológica y hay dos tipos: la que el voto se emite a través de una máquina que asu vez lo certifica, y que es el que optó el proyecto, y el otro es que se vota manualmente y una máquina hace lectura de caracteres y los integra como datos para ser contabilizado. En ese sentido, cualquier mecanismo que se use tiene que garantizar el secreto del voto y la integridad de este, es decir, que nadie sepa por quién voté yo, pero que ese voto que hice se cuente hasta el final y no sea modificado. Y entonces cuando se vota a través de una máquina, es prácticamente imposible disociar los dos. La máquina va a saber quién votó por quién. Ahí se vence ese principio. Cómo deshacerlo es muy difícil, muy costoso, muy complejo. La mejor fórmula que la sociedad civil ha encontrado para mantener ese principio es que, si se va a usar, sean diferentes las máquinas. Tiene que haber una disociación. Y también la máquina aumenta la dificultad para hacer el proceso de verificación.

¿Por qué se hace más difícil hacerle control a la máquina?

De forma manual, cualquiera puede ir a observar el proceso y se verifica que nadie le esté ayudando a un votante, está viendo cómo es el proceso de contabilización. Con la máquina se aumenta el proceso de transparencia electoral porque solo un experto la puede revisar. Por ese motivo, la Corte Constitucional en Alemania prohibió el voto electrónico porque no cualquier alemán podía verificar el proceso. Y vuelvo al punto, la Registraduría eligió un método con máquina y aún no entendemos por qué, ni cuánto vale. En otros países esto se discute, se implementan pilotos, se da detalle de cómo será el manejo. Y otro punto, cuando se incorpora más tecnología, se suele amarrarse a más privados y esto trae a su vez sus complejidades.

¿Como cuáles complejidades?

Si la Registraduría como lo ha demostrado en los últimos años no tiene la capacidad tecnológica para asumir esas responsabilidades, se aumenta la dependencia en los privados y eso, sucesivamente, lleva a compartir más información con privados y eso genera más vulnerabilidades. Los bancos ya tienen acceso a nuestras bases de datos para autenticarnos cuando pedimos un crédito, igual las notarías. En ese sentido, necesitamos una Registraduría profesional que, en lugar de tanto cargo burocrático, desarrolle tecnología y características propias, ser mucho más transparente, tener mecanismos de control.

Si la Registraduría como lo ha demostrado en los últimos años no tiene la capacidad tecnológica para asumir esas responsabilidades, se aumenta la dependencia en los privados y eso, sucesivamente, lleva a compartir más información con privados y eso genera más vulnerabilidades. Los bancos ya tienen acceso a nuestras bases de datos para autenticarnos cuando pedimos un crédito, igual las notarías. En ese sentido, necesitamos una Registraduría profesional que, en lugar de tanto cargo burocrático, desarrolle tecnología y características propias, ser mucho más transparente, tener mecanismos de control.

¿Y cómo auditar una máquina?

No entiendo por qué la gente cree que no hay lugar a fraude en una máquina. Incluso, si lo hace la máquina, nadie lo puede ver porque es una caja negra a la que se le meten datos y saca un resultado. Entonces si vas a incorporar una caja negra hay que hacer como se hacen con los aviones. A estos les diseñan una caja negra diseñada para ser transparente, de modo que cuando suceda algo y se abra la caja, esta cuenta qué pasó. Nos importa mucho la transparencia de esa tecnología, así sean pocos los que lo hagan, y en eso tenemos nuestras críticas. Debe permitirse la verificación en todos los procesos y el proyecto solo habla de las tecnologías del escrutinio.

Es decir, ¿para ustedes el proyecto está concentrado solamente en el escrutinio y no en todo el proceso?

En lo que concierne a tecnología, sí, incluso lo hace como si estuviera tratando de recoger lo que ha venido pasando en los últimos años y no como si estuviera mirando cómo se hace. Hay que poder auditar el software, los requerimientos, diseño de este, así como el simulacro que se hace. Es importante que se pueda auditar todo el proceso y que sea abierto al público.

Otros de los puntos que ustedes critican es el de la biometría…

La biometría ya existe, no nos estamos oponiendo, en todo caso la huella es biometría. Lo que sucede es que, como lo plantea el Código, convierte a la biometría como una condición para votar y nosotros creemos que esto no se puede imponer cuando en Colombia el voto es un derecho esencial de nuestra democracia y un derecho humano.

En otras palabras, el Código no está reconociendo a la cédula como soporte para autenticar la identidad (cuando el jurado de votación verifica que la persona de la foto y la firma coinciden con la persona), sino a la biometría, que es una tecnología que no está terminada y falla en la huella en aquellas personas que tengan la piel muy delgada, hagan trabajos manuales o sean mayores de edad. Y con el rostro ha presentado problemas para reconocer en mujeres afro y personas trans.

Por otro lado, los requisitos técnicos de los pilotos que ha hecho la Registraduría requieren un internet estable. ¿Cuántos sitios de Colombia tienen internet estable? Siempre debe de haber una alternativa para los que les va a fallar, por conexión o por fallas del sistema de reconocimiento.

Otro tema que alertaron fue el de los datos sensibles y que pasaran a tener carácter de seguridad nacional. ¿Eso qué significa?

No se aplicaría La ley 1581 (de protección de datos) porque la seguridad nacional es una de las excepciones.En mi opinión no debería ser así. Está bien decir que son datos sensibles, porque lo son, porque la Registraduría termina sabiendo muchas cosas de las personas como si la persona pertenece a minorías étnicas, en la medida de lo electoral datos sensibles de pertenencia a un partido, si se cambió de nombre y saben que eres trans.

Entre otros proyectos para la modernización de la Registraduría, a principio de año se habló de la cédula digital. ¿En verdad en Colombia hace falta un documento como estos?

Pasa lo mismo, es una propuesta que no está explicada. No estoy en contra de la tecnología, porque esta ofrece unos elementos interesantes y puede hacer cosas buenas. Creo que es un error que en el proyecto de ley se hable de la cédula digital digital, porque debería de hablarse solo de cédula. Para qué hacer una reforma  a los mecanismos de administración de identidad en este momento cuando estamos hablando de la elección. Nos están condicionando a que haya tecnología por el solo hecho de tecnología, sin explicarnos cuál tecnología, por qué, cuánto vale, cómo vamos mantenerla sin versiones. Veo un determinismo de que hay que hacerlo y ya..

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