Dudas sobre la suerte de Odín Sánchez

Ante la exigencia hecha por el Gobierno de entregar una prueba de supervivencia del excongresista Odín Sánchez, el Eln aseguró que la misma ya “está acordada”, pero que la intensificación de operativos militares en el Chocó ha impedido su entrega y ha puesto en riesgo la vida del político.

Fotograma de la prueba de supervivencia del excongresista Odín Sánchez conocida el 18 de agosto de 2016. / EFE
Fotograma de la prueba de supervivencia del excongresista Odín Sánchez conocida el 18 de agosto de 2016. / EFE

Un corto video en el que se le veía rodeado de guerrilleros armados, con una bandera del Eln al fondo, fue la última prueba de supervivencia que se conoció del político chocoano Odín Sánchez, en poder de ese grupo armado desde abril pasado, cuando se canjeó por su hermano Patrocinio, exgobernador del departamento.

Las imágenes fueron difundidas el 18 de agosto por el Frente de Guerra Occidental y desde entonces nada se sabe de la suerte del excongresista, a pesar de que su liberación es la principal exigencia del Gobierno Nacional para destrabar la mesa de diálogos, que incluso no se pudo instalar el pasado 27 de octubre en Quito (Ecuador), como lo habían acordado las partes al hacer pública la negociación.

La incertidumbre es tal que el mismo jefe del equipo negociador del Gobierno en este proceso, Juan Camilo Restrepo, solicitó ayer al Eln “una prueba fehaciente, cierta y pronta de la sobrevivencia” de Sánchez, pues no se tienen noticias sobre su estado de salud.

Y es que la falta de claridad sobre la condición del político chocoano acrecentó los rumores que venían haciendo carrera desde hace algunos días sobre la posibilidad de que Sánchez no estuviera con vida.

Incluso, esta semana, la Iglesia católica, a través del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, había insistido en la necesidad de saber a ciencia cierta si el congresista estaba a salvo o no: “Que no suceda que se les haya muerto y nosotros pidiendo que aparezca. Eso me parece sensato, pedir esas pruebas”, dijo.

Una versión que, sin embargo, fue descartada tajantemente ayer por el Eln. A través de una de sus cuentas en la red social de Twitter, el grupo guerrillero sostuvo que las noticias sobre la posible muerte de Odín Sánchez son falsas y aseguró incluso que “ya está conformada la comisión humanitaria que monitoreará su liberación”.

Sobre la petición de una prueba de supervivencia, el Eln aseguró que ya está acordada entre las partes la entrega de la misma, pero que se ha demorado “porque el Ejército gubernamental ha intensificado de manera sorpresiva los operativos militares en el departamento de Chocó”.

Incluso, la delegación de paz de la guerrilla hizo también un llamado de alerta a los países garantes (Ecuador, Chile, Brasil, Venezuela, Noruega y Cuba) sobre los riesgos de las operaciones adelantadas por la Fuerza Pública.

En un comunicado firmado por Pablo Beltrán, Aureliano Carbonel y Bernardo Téllez, el grupo sostuvo que los enfrentamientos militares diarios se han incrementado en las últimas semanas: “Este aumento en la confrontación bélica coloca en peligro el proceso de liberación de Odín Sánchez, impide que se entregue la prueba de supervivencia de este retenido y coloca en riesgo la misma vida de esta persona”.

De acuerdo con los jefes guerrilleros, la delegación de paz ha preguntado en repetidas ocasiones al Gobierno si se están adelantando operaciones de rescate por la fuerza y que la respuesta ha sido que no, pues se privilegia la acción de la comisión humanitaria.

Sin embargo, para el Eln, lo que ocurre en el Chocó solo puede tener dos explicaciones: o que “al gobierno de Santos en realidad no le importa la vida de Odín Sánchez ni su liberación; o que fuerzas adversas a Santos, que operan dentro de las Fuerzas Armadas estatales, están persiguiendo un resultado trágico de este proceso de liberación del retenido” para debilitar al Gobierno y llevar al fracaso la mesa de conversaciones.

Lo cierto es que mientras se resuelven las dudas frente a la situación de Odín Sánchez, los equipos negociadores siguen buscando caminos para destrabar el proceso de negociación. Sobre todo porque ha habido cruce de versiones entre las partes sobre el tema de la liberación de secuestrados, pues mientras el Gobierno ha insistido en que desde un comienzo quedó establecido que la libertad de Sánchez era un requisito para la instalación formal de la mesa de diálogos, el Eln ha sostenido que el acuerdo no fue de esa forma. De hecho, aseguran que el pacto sellado en octubre establecía que a los únicos que debían liberar antes de iniciar las conversaciones eran a Alejandro Alarcón y al exalcalde de Charalá Fabio León Ardila, algo que efectivamente sucedió.

Además, el Eln ha condicionado la entrega de Odín Sánchez a que el Ejecutivo otorgue el estatus de gestores de paz a los comandantes guerrilleros Juan Carlos Cuéllar y Eduardo Martínez, recluidos en la cárcel de Bellavista, en Medellín. “En lo referido a la liberación del retenido, todo está listo para ejecutarse, siempre que el Gobierno cumpla lo acordado, que es dar el indulto a dos guerrilleros del Eln hoy detenidos, tal como está consignado por escrito”, dijo recientemente en una entrevista el máximo comandante de esa guerrilla, Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino.

Entretanto, los acercamientos en busca de puntos de encuentro continúan. El pasado lunes, por ejemplo, tres delegados del Gobierno –Eduardo Herrera Berbel, Luz Helena Sarmiento y Alberto Ferguson– viajaron a Quito para reunirse con los negociadores del Eln con el propósito de trabajar en una fórmula que permita destrabar la instalación e iniciar de una vez por todas la primera ronda de conversaciones.