Duque aprovecha viaje a El Salado para lanzarle dardos a la JEP

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El presidente, que estuvo en la zona que nuevamente ha recibido amenazas de grupos paramilitares, aprovechó para insistir en que los exguerrilleros que cometieron crímenes de lesa humanidad no tengan cargos políticos.

En febrero del 2000, la población de El Salado y sus alrededores fue víctima de una de las perores masacres paramilitares de la historia del país. Fueron más de 100 personas las que murieron a manos de las Autodefensas. Hace 15 días, los fantasmas de la violencia paramilitar volvieron a rondar en la zona al conocerse nuevas amenazas en contra de los pobladores de El Salado. Varios de los mensajes incluso recordaron lo ocurrido hace 21 años para atemorizar a sus destinatarios.

Dos semanas después de estos hechos, y ante el reclamo de varios sectores, el presidente Iván Duque se desplazó a dicha población para analizar la situación de seguridad. Tras el encuentro, el primer mandatario tuvo una intervención en la que, más allá de referirse al problema de seguridad actual, lo usó para lanzar dardos a la JEP e insistir en que los exguerrilleros que sean condenados por delitos de lesa humanidad no ejerzan cargos de representación política.

En su discurso, el presidente recordó que El Salado es “una comunidad que ha vivido la violencia en muchas formas. Violencia que ha dejado huellas profundas de tristeza” y es una zona en la que “se presentaron hechos devastadores de violencia”. De igual forma, hizo mención de la acción del fallecido líder de las Farc Martín Caballero como “verdugo de estas comunidades”.

Luego, también hizo mención de los crímenes que cometió Carlos Castaño, jefe de las autodefensas. “Los dolorosos hechos del año 2000 siempre le fueron adjudicados”, comentó el presidente Duque, haciendo referencia a la masacre de El Salado, ocurrida entre el 16 y 22 de febrero del 2000 y mencionada al principio de este texto.

Sobre estos hechos, señaló que no había “ninguna diferencia entre una masacre guerrillera y una de las autodefensas”. A ambas las calificó de “crímenes viles que merecen todo el castigo y el peso de la ley”. Esta introducción la usó para pedir que los paramilitares que están llegando de Estados Unidos, tras cumplir penas por narcotráfico, no salgan libres, sino que paguen “las penas por sus crímenes en nuestro país”.

Luego, Iván Duque volvió a lanzar dardos en contra de la JEP: “Tanto que se habla de la justicia transicional, pues lo más importante es que esa justicia se traduzca en penas efectivas y proporcionales, que es el compromiso que asumió Colombia cuando entró al estatuto de Roma”.

A renglón seguido, se pronunció sobre las primeras imputaciones del tribunal transicional por delitos de secuestro a los exlíderes de las Farc. “Si aquí pretenden con que haya solo imputaciones, pues bien que las haya, pero lo que necesitamos es ver sanciones”, reiteró el presidente.

En este punto, el presidente volvió a exigir que aquellos que sean condenados por crímenes de lesa humanidad no puedan acceder a cargos de representación popular. Esto afectaría directamente a varios de los senadores del partido de los Comunes, dado que varios de los delitos de los que son señalados tienen este carácter.

“Si las víctimas ven a sus victimarios en los estamentos de poder las estamos revictimizando y es una afrenta a esas mismas familias laceradas por los fusiles de la criminalidad”, comentó Duque, para luego agregar: “Pedimos y exigimos que las sanciones sean proporcionales y que sean efectivas. Por eso le hemos pedido a la misión de verificación de las Naciones Unidas para que extienda su mandato”.

No es la primera vez que el presidente Iván Duque hace ese tipo de peticiones. Tan solo hace dos días, durante la sanción de la ley que impide que los crímenes sexuales contra menores de edad prescriban, este pidió que los exguerrilleros que acepten responsabilidad en reclutamiento de menores tampoco puedan ejercer alguna representación política. Esta petición no tiene sustento, pues los Acuerdos de la Habana establecieron que aquellos que reconozcan sus crímenes y colaboren con la justicia no podrán ser inhabilitados políticamente. Este es uno de los puntos básicos: cambiar las armas por política.

Los compromisos a nivel de seguridad

Además de sus pedidos en contra de los exguerrilleros en reincorporación, el presidente Duque se comprometió a fortalecer el trabajo de la Fuerza Pública en la zona de Montes de María, sobre todo en El Salado. Aunque no expresó de que forma, señaló que se hará énfasis en la zona que nuevamente ha recibido amenazas de grupos paramilitares.

En esta misma línea, Duque anunció diferentes programas de inversión bajo la premisa de que “seguridad va acompañada de la inversión social”. Entre esos puntos está acelerara el proceso de pavimentación de las calles del corregimiento. De igual manera, se comprometió a intervenir los puestos de salud, la oferta educativa y a que lleguen los proyectos productivos que ha venido trabajando el Ministerio de Agricultura. Estos proyectos, según el presidente, tendrían el acompañamiento de la “acción integral de nuestro Ejército”.

“Me da dolor lo que han sufrido los líderes y lideresas”, aseguró el primer mandatario, para luego concluir: “Hoy está acá su presidente para garantiza que lo que aquí se diga se haga. Que se haga con amor por esta comunidad”.

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