La dura carta de Alpher Rojas al Partido Liberal

Al renunciar a su militancia, el exdirector del Instituto de Pensamiento Liberal arremete contra quienes en el reciente pasado dirigieron la colectividad roja, la cual, según dice, perdió el rumbo.

Tomada de cronicadelquindio.com

En carta al senador Horacio Serpa, codirector del Partido Liberal, Alpher Rojas, exdirector del Instituto del Pensamiento Liberal (IPL) –órgano académico y centro de formación ideológica del Partido—renuncia a su militancia.

Una decisión normal en términos políticos, solo que en su misiva, Rojas se va lanza en ristre contra quienes en los últimos tiempos han dirigido la colectividad, al tiempo que detalla algunas supuestas irregularidades en el manejo de sus jefes.

Según Rojas, el Partido Liberal sigue sometido a la “férula dominante del neoliberalismo” y carga con tres baldones históricos que le han reducido su capacidad de diálogo con el país.

El Estatuto de Seguridad, bajo cuyo imperio fueron torturados y desaparecidos decenas de colombianos”; el proceso 8.000, “que nos dejó un cuatrienio perdido y el descrédito ético del presidente” y el “modelo neoliberal de César Gaviria, cuyo gobierno constituyó abierto desafío a nuestros principios socialdemócratas”.

“El Estado mínimo del presidente Gaviria, las privatizaciones de las empresas de servicios públicos, las contrarreformas a la salud, a la educación, al trabajo, aprobadas en coordinación con el entonces senador Uribe Vélez, comprometieron el ímpetu transformador del liberalismo y anularon el legado histórico de Rafael Uribe Uribe, de Jorge Eliécer Gaitán, de López Pumarejo y de Agudelo Villa”, señala Rojas en su carta.

En este sentido, dice que el Instituto del Pensamiento Liberal, que él dirigió y cuyo objetivo era fortalecer la democracia interna, mejorar la calidad de la política, formar la juventud y el nuevo liderazgo dentro de la tradición del pensamiento crítico liberal, “recibió el embate de la élite neoliberal y del clientelismo tradicional que, en la práctica, quisieron eliminarlo”.

Posteriormente, hace un recuento de los logros alcanzados desde dicho organismo, incluyendo “la lucha interna con criterios científicos radicalmente contrarios a la doctrina neoliberal” y el haber derrotado el referendo del presidente Uribe Vélez, que en su criterio buscaba respaldar las políticas del Fondo Monetario Internacional y generar excedentes para el financiamiento a la política de seguridad democrática. “Sin duda esta actitud nos ganó la animadversión del establecimiento oligárquico y terrateniente del Partido”, señala Rojas.

Y agrega: “En esas estábamos cuando Juan Fernando Cristo –presidente de la Dirección Nacional Liberal– ordenó cambiar las claves de seguridad de acceso a la sede del IPL, cortar los servicios de energía, de teléfonos y de internet, y la suspensión de salarios a los empleados del Instituto, por lo cual la exministra María Elena de Crovo –a la sazón presidenta del Consejo directivo del IPL–, usted y yo, presentamos una Acción de Cumplimiento para que se restablecieran los derechos conculcados”.

Por otra parte, Alpher Rojas dice que el Partido Liberal expidió avales a la mayor parte de los dirigentes de la parapolítica, “elegidos al Congreso con los dineros manchados de sangre de las bandas criminales (…) algunos dirigentes hoy están presos y otros siguen actuantes, arropados por la roja bandera o vigentes en cabeza de inocentes miembros de su parentela y otros testaferros electorales”.

Y se va lanza en ristre contra el expresidente César Gaviria y su hijo, Simón Gaviria, exdirectores de la colectividad: “bajo la dirección del expresidente Gaviria y de su hijo, el Partido sufrió seis derrotas en línea y renunció a su vocación de poder. Hoy lleva 17 (y pronto cumplirá 21) años sobreviviendo de migajas clientelares, sin capacidad de incidir en el proceso socio-político y económico del país”.

Asimismo, asegura que “salir Gaviria padre y entrar Gaviria hijo a la jefatura de la Dirección Liberal Nacional fue la más escandalosa operación de incesto político en la historia de los partidos en Colombia”.

Y concluye: “Por tales razones, y aun cuando ya lo había hecho verbalmente, le manifiesto que renuncio a mi militancia en el Partido Liberal, porque he esperado inútilmente a que sus directivas le pidan perdón al país. Mal podría continuar –un liberal de izquierda y socialista como yo– en un partido que perdió el rumbo, que practica una disonancia disciplinaria y una contracultura política al simular apego a la democracia en épocas preelectorales y tornarse reaccionario en el ejercicio del poder. Tal confusión ideológica favorece el desconcierto y niega todas las posibilidades a la indispensable transformación democrática de nuestro sufrido país”.