El 60% de mujeres víctimas del conflicto denuncian abusos

No hay una sola verdad de las mujeres que han padecido el conflicto armado.

Incluso se trata de una verdad que hasta ahora no ha sido indagada a fondo, que se alarga en el tiempo y necesita de la memoria de ellas para ser contada y escuchada.

Mientras eso sucede se siguen conociendo en el país esfuerzos aislados para dar a conocer estas violencias frecuentes y dolorosas de la guerra contra las colombianas. Es el caso del informe La verdad de las mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia, que se presentó ayer en Bogotá, una iniciativa de la Ruta Pacífica de las Mujeres, movimiento feminista que apoya el proceso de paz, trabaja por la visibilización de los efectos de la guerra en la vida y el cuerpo de las mujeres y cuenta con el respaldo del PNUD.

Cada mujer víctima entrevistada sufrió más de cuatro violaciones. Tres de cada cuatro de ellas han sido también víctimas de desplazamiento, siendo las indígenas y las afros las más afectadas. Ocho de cada diez reportaron haber sido torturadas. Más de la mitad de ellas sufrieron diferentes formas de maltrato psicológico, como amenazas de muerte, seguimientos o ser obligadas a presenciar torturas de otras personas. En cuanto a la edad de las mujeres más afectadas, el desplazamiento y las torturas afectaron un poco más a los grupos de mujeres entre 30 y 59 años.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llegaron en este trabajo de investigación con cerca de 1.000 entrevistas a mujeres provenientes de casi todas las regiones del país, aunque concentrado en nueve departamentos: Antioquia, Bolívar, Cauca, Chocó, Putumayo, Risaralda, Santander, Valle del Cauca y Bogotá.

El informe, que busca ser un aporte a una eventual comisión de la verdad en Colombia y que por tal razón se realizó con la metodología que suelen tener estas comisiones, también encontró que los sentimientos de injusticia y culpa por lo sucedido son una de las principales afectaciones psicosociales que sufren las mujeres. En su gran mayoría han enfrentado la violencia como han podido, con estrategias creativas, resistiendo con las uñas frente a la destrucción y la amenaza, pero también buscando la transformación de sus condiciones y de sus familias.

Es así como el 65% de ellas optó por centrarse en su familia para proteger su vida y la de los suyos. Más de seis de cada diez mujeres denunció los hechos ante distintas instancias; sin embargo, según las mujeres entrevistadas, sólo una de cada seis denuncias presentadas por las violaciones sufridas fueron investigadas.

La pregunta que queda después de este panorama y en tiempos en que se habla de víctimas y el proceso de paz en La Habana es: ¿a qué aspiran estas mujeres en cuanto a reparación? El documento es claro al señalar que la restitución de tierras y las garantías de un retorno seguro son temas ineludibles, pero, sobre todo, estas mujeres reclaman saber qué pasó y por qué pasó: “El establecimiento de una verdad que sea la base para hacer justicia con las víctimas”, dice el informe que apunta a la necesidad de una comisión de la verdad que selle realmente un acuerdo para la terminación del conflicto interno en el país.