El acto de reconciliación que unió a Álvaro Uribe y la FARC

En la plenaria del Senado, el senador del Centro Democrático recibió de manos de Griselda Lobo, conocida en la guerra como Sandra Ramírez, una planta que representaba simbólicamente la familia colombiana y la construcción de la paz.

Álvaro Uribe y Sandra Ramírez
Álvaro Uribe y Griselda Lobo durante el acto de reconciliación en la plenaria del Senado. Cortesía

La plenaria del Senado, como en otras ocasiones, fue testigo de un amigable encuentro entre el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez y la senadora Griselda Lobo, conocida en la guerra como Sandra Ramírez, del partido FARC.

En la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, Lobo envió un saludo a los defensores de derechos humanos y se refirió a la delicada situación de seguridad que viven estos en varias zonas del país, a pesar de la firma del Acuerdo de Paz. “Con odios no se llega a ninguna parte, la polarización y el fanatismo son malos consejeros, nadie es dueño de la verdad absoluta, la paz es una construcción colectiva”, dijo Lobo.

Así, dio paso a la intervención de Bertha Frías, unas de las víctimas más representativas del atentado con bomba al club El Nogal, perpetrado por la entonces guerrilla de las Farc el 7de febrero de 2003, hecho en el que murieron 36 personas y dejó más de un centenar de víctimas.

Le puede interesar: Uribe: “A las personas de las Farc que están en este Congreso les creo su voluntad de paz”

“Me cayó una pared encima (…) Duré ocho años y medio incapacitada. La pared me partió las vértebras tres, cuatro, cinco y seis, la siete y la ocho se corrieron. Entré por cuadriplejia a la Clínica El Nogal y quedé moviendo tres dedos. Tuve que reaprender a moverme. No me podía peinar”, dijo Frías, quien culminó sus palabras haciendo críticas al ruido en la plenaria del Senado.

De inmediato, Lobo, quien retomó la palabra, le hizo la invitación al senador Uribe para que hiciera parte de la reconciliación de la familia colombiana y le recibiera una planta, que representaba simbólicamente “la paz que hay que construir y regar con agua a diario”.

Uribe, desde su curul, le expresó que no alberga odios y que, como muestra de eso, ha compartido escenarios en la Comisión Séptima con la senadora de la FARC Victoria Sandino. “Hay respeto personal y franqueza para expresar las tesis. Tenga la certeza de que no hay odios, sino preocupaciones”, dijo Uribe.

Y finalizó su intervención: “Pero le rogaría, y se lo digo muy constructivamente, que, así como le digo que esto no es un tema de odios, también le digo: ‘reléveme de estos simbolismos’”.

La respuesta de Lobo ante la negativa de Uribe de acudir a la entrega de la planta también fue sencilla, pero contundente: “Esta es la familia colombiana —dijo sosteniendo la planta en sus manos—. Si el senador no accede a recibirme esta plantica, que nos diga quién nos la recibe”.

De inmediato, luego de las palabras de la senadora de la FARC, Uribe dejó su curul para dirigirse hacia el frente de la mesa directiva del Senado y recibir de manos de la exguerrilla el obsequio que quería entregarle como símbolo de la reconciliación.