El agarrón en Opción Ciudadana

Los congresistas del partido dicen que el exrepresentante a la Cámara Yahir Acuña quiere adueñarse de este. Incluso le han pedido al Gobierno abrir la puerta al transfuguismo en la reforma política que se piensa presentar en aras de la paz, para abandonar la colectividad.

Yahir Acuña. /Archivo

Apoyo al proceso de paz entre el Gobierno y las Farc y tener candidato propio a la Presidencia en 2018, para lo cual, según dicen, ya suena un nombre: el del exsenador y líder religioso Édgar Espíndola. Son las decisiones más importantes que anunciará este viernes Opción Ciudadana, que realiza en Bogotá su Convención Nacional. Un evento en el que han aflorado las diferencias entre la bancada del partido en el Congreso y sus máximos dirigentes, entre los que sobresale el exrepresentante a la Cámara Yahír Acuña y, a la sombra, el exsenador Luis Alberto Gil.

Según conoció El Espectador, varios legisladores acusan a Acuña de querer adueñarse de la colectividad para “montar” a su esposa, Milene Jaraba, como candidata al Senado dentro de dos años, y rechazan que ahora quiera ser el “mandamás” en Opción Ciudadana, con la complacencia de Gil. El exrepresentante, a quien le fueron decomisados más de $500 millones dos días antes de las elecciones regionales de octubre de 2015, en las que su esposa era candidata a la Gobernación de Sucre, ha dicho que está siendo injustamente estigmatizado.

Lo cierto es que los congresistas del partido le han pedido ya al Gobierno que, dentro de la reforma política que se planea presentar en aras de la implementación de la paz, se abra la puerta al transfuguismo, es decir, que se puedan cambiar de colectividad sin ser sancionados o tener que renunciar un año antes de la fecha de los comicios. Pero aún así, se dice que algunos, como los senadores Teresita Romero y Julio Miguel Guerra, estarían dispuestos a retirarse para aspirar en otros partidos en 2018.

Cuentan también que Mauricio Aguilar, senador y supuestamente aliado de Gil, está a punto de bajarse del barco. Igualmente, que ante este panorama, Gil y Acuña no se han quedado quietos y su respaldo a la paz viene hipotecado con una propuesta al Gobierno: que también en la dichosa reforma política se baje el umbral electoral al 1 % para que los partidos minoritarios puedan mantener su personería jurídica.