El atentado a la Policía y el espejo retrovisor del uribismo

El expresidente Uribe y algunos de sus seguidores arremeten hoy contra el proceso de paz del gobierno Santos. Sus contradictores dicen que quieren incendiar el país. Una marcha programada para mañana en Bogotá contra los violentos ya tiene etiqueta de rechazo en Twitter.

Mauricio Alvarado / El Espectador

Como ya es habitual cuando ocurren actos terroristas como los del jueves en la Escuela de Cadetes de la Policía ‘General Santander’ en Bogotá, todos los espectros de la clase política salen a expresar solidaridad con las víctimas, algunos a hacer  llamados a la unidad frente a la amenaza de los violentos y no falta quien trate de sacarle provecho, acentuando sus posturas, para muchos extremas, y poniendo el espejo retrovisor. En el escenario que hoy se plantea, hay que comenzar por destacar el acertado manejo que le está dando a esta crisis el presidente Iván Duque, quien, en un principio, en un discurso pausado, se abstuvo de señalar responsables, pues no había elementos suficientes para hacerlo. Posteriormente, tras el avance de las investigaciones, dejó que fueran el ministro de Defensa, el fiscal general y el director de la Policía quienes le develaran al país las minucias y acciones adelantadas, queines responsabilizaron del hecho a la guerrilla del ELN.

“Ante este ataque miserable vamos a fortalecernos como nación. Es en las adversidades donde nos crecemos; donde mostramos nuestra resiliencia, nuestra fe, nuestra solidaridad y nuestro espíritu. Hoy nuestra nación siente dolor, pero no se doblega. Juntos, el Gobierno y la sociedad, vamos a trabajar por Colombia. No vamos a ceder ante los actos de terror. Colombia está firme, no se amedrenta, ni se someterá a los criminales. La información ciudadana es muy importante para desarticular a la estructura criminal responsable”, dijo el primer mandatario. Palabras que contrastan con las escritas en su cuenta de Twitter por el líder de su partido y quien es considerado su gran mentor, el expresidente y hoy senador del Centro Democrático Álvaro Uribe: “Qué grave que la paz hubiera sido un proceso de sometimiento del Estado al terrorismo”. Un trino que, como siempre, generó ardua polémica en la red social, con defensores y detractores.

Y es que para los uribistas más radicales, el atentado terrorista es producto del proceso de paz, mal negociado para ellos, que adelantó el expresidente Juan Manuel Santos con las ahora desmovilizadas FARC. “Se sabía que la paz de Santos era una farsa. Enfrentar el mar de coca, minería ilegal y corrupción que dejó es un tremendo reto para el presidente Duque”, expresó, por ejemplo, Jerónimo Uribe, hijo del exmandatario. “Me duele que el tiempo nos dé la razón. No se puede combatir a los bandidos con indultos y curules”, escribió la diputada Ángela Hernández. “Santos pregonó por todos los rincones del mundo que él había logrado la paz en Colombia y por eso le dieron el Nobel. Mucha gente se lo creyó. Ayer muchos se dieron cuenta que esa tal paz era otra de las mentiras de Santos”, manifestó el exsenador Juan Carlos Vélez, también uribista ‘purasangre’.

Desde la otra orilla del espectro político vinieron las reacciones. Gabriel Becerra, secretario general de la Unión Patriótica, a la vez que rechazan el acto de terror del jueves pasado, expresó que “el uribismo explota el dolor de las víctimas para justificar su agenda política. Sin un enemigo interno con qué desviar la atención no tienen futuro”. Por su parte, la exsenadora Claudia López hizo un llamado a la unidad: “Primero unidos ante el enorme dolor que enluta a nuestra Policía y decenas de familias. Las diferencias se tienen y se seguirán tramitando. La prioridad hoy es empatía, unidad y solidaridad”. Y Joaquín Robles, académico y columnista de la revista Semana, le rfespondió así al expresidente Uribe. “Sus tuits son un lanzallamas a la paz del país. Si lo dejáramos, no dudaría en iniciar una nueva guerra con el saldo trágico de cien generaciones de muertos”, trinó.

Posturas todas que vienen a ratificar la extrema polarización política que vive actualmente Colombia, no solo en su clase política sino en toda la sociedad. Lo cierto es que el atentado contra la Policía es una especie de caja de resonancia y le ha servido a los contradictores del Acuerdo de Paz de Juan Manuel Santos para reiterar su discurso de una paz imperfecta, lo cual no es tan cierto, pues pese a los tropiezos, hay hechos concretos y cosas que están avanzando: el desarme y la desmovilización se cumplieron (a pesar de las disidencias), la JEP está funcionando, hay proyectos productivos en marcha en muchas regiones e indicadores como los de secuestros, extorsiones y homicidios relacionados con el conflicto se han reducido considerablemente en el país.

Una polarización que ya raya en lo absurdo, pues a una marcha convocada para este domingo en rechazo al ataque por diferentes sectores, supuestamente liderada por el Centro Democrático, la respuesta ha sido una etiqueta en Twitter:  #YoNoMarchoConElUribismo. Una clara muestra que unir al país, incluso contra los violentos, sigue siendo una tarea titánica y que nos falta mucho tramno por recorrer para encontrar la verdadera reconciliación.      

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Redacción Politíca

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