Fue elegido por la plenaria con 168 votos

El claroscuro político de Blanco, nuevo presidente de la Cámara

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El representante conservador es un destacado líder político antioqueño que se hizo de la mano de Fabio Valencia Cossio y Óscar Suárez Mira. Se ha declarado ‘parlamentario provida’ y ha posado con orgullo al lado del exprocurador Alejandro Ordoñez. Perfil.

Pese a conservar un perfil mediático bajo, el representante Germán Blanco Álvarez –confirmado hoy como presidente de la Cámara– es un poderosísimo líder político antioqueño. Su dominio y fuerza electoral son de tal calado, que hoy por hoy se puede jactar no solo de haber montado movimiento propio al interior del Partido Conservador, sino de tener a su esposa, Lina Bustamante, como actual secretaria de Salud de la Gobernación de Antioquia. Por si fuera poco, cuenta con una red de al menos seis alcaldes y un sinfín de concejales paisas leales a su bandera.

Blanco suma su tercer periodo como congresista conservador, con un caudal de 41.685 votos, solo superado por los representantes Nicolás Albeiro Echeverry (52.666) y Nidia Marcela Osorio (45.868). Es un abogado oriundo de Medellín que, si bien al principio de su carrera se desempeñó en la rama judicial, logró abrirse paso en la burocracia regional ocupando cargos como la Secretaría de Gobierno del municipio de Támesis y la gerencia del Seguro Social (1999-2000), en tiempos del gobernador de Antioquia Jesús Alberto Builes.

Aunque hizo activismo social y deportivo en comunas de Medellín, la carrera política de Blanco despegó de la mano de otro cacique electoral antioqueño: el exministro Fabio Valencia Cossio y, en particular, el exparlamentario Benjamín Higuita Rivera. Así, a principios de siglo, se hizo a un cupo en la lista a la Asamblea de la denominada Fuerza Progresista del Coraje, manteniendo curul como diputado durante dos periodos entre 2001 y 2007.

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No obstante, para su salto al Congreso en 2010, el ahora presidente de la Cámara optó por el respaldo de otra poderosa casa política goda, muy conocida en el municipio de Bello: el grupo del excongresista Óscar Suárez Mira, prófugo de la justicia tras ser condenado por parapolítica. En ese momento, obtuvo la cuarta votación conservadora con 36.941 votos y, luego, en 2014 se reeligió con 40.866 apoyos.

Para las elecciones de 2018, aunque Blanco iba en llave con la exsenadora Olga Suárez Mira, terminó llegando solo, pues la excongresista se quemó en su carrera por conservar curul. Si bien se podría pensar que quedó huérfano en el Congreso sin una representación en Senado, algunos de sus colegas resaltan que eso le sirvió para no tener jefe y poder hacer hincapié en su discurso de “político independiente”, afianzado en su propio movimiento político en las toldas azules, el denominado Consenso (Conservadores con Sentido Social). “Blanco no tiene senador, no tiene quien le joda la vida”, dijo uno de sus colegas en Cámara.

Pese a que a nivel regional en las elecciones de octubre pasado, Blanco y su grupo Consenso se la jugó por Alfredo Ramos para llegar a la Alcaldía de Medellín, este se quemó, así como las grandes apuestas del congresista al Concejo y la Asamblea. Sin embargo, el poderío de Blanco es de orden regional y se dice que los alcaldes de Támesis (donde es el gran barón), La Pintada, Giraldo, Puerto Berrio, Armenia y Abriaquí son de su corriente, sumado a una red de concejales en diferentes poblaciones de Antioquia, quienes han escalado hasta las mesas directivas.

El representante llega a la presidencia de la Cámara en cumplimiento de los acuerdos políticos que indican que a los conservadores les correspondía esta plaza y tras atajar, con éxito, una disidencia al interior de su propio partido. Si bien había consenso alrededor de su nombre desde febrero pasado, a última hora se conoció que el representante costeño Armando Zabaraín también quería ese puesto, respaldado nada menos que por un bloque godo paisa, paradójicamente tierra de Germán Blanco.

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Detrás de esta puja por poder estaban los senadores antioqueños Juan Diego Gómez y Carlos Andrés Trujillo, quienes habrían encomendado a sus fórmulas en Cámara –Nicolás Albeiro Echeverry y Nidia Marcela Osorio, respectivamente– para recoger votos a favor de Zabaraín. Al final, Blanco logró hacerles frente y salió avante. Aunque el representante y el bloque de los senadores Gómez y Trujillo hacen parte de corrientes distintas al interior de las toldas azules, a la hora de votar hacen bloque. “Hay diferencias, somos independientes, pero cuando se requiere trabajamos unidos, como partido”, señaló un parlamentario conservador.

El presidente de la segunda plaza más importante del Congreso –quien se ha declarado ‘parlamentario provida’ y que ha posado con orgullo al lado del exprocurador Alejandro Ordoñez– ya tomó postura frente a la controversia por cómo debe sesionar el Congreso y le dijo a El Espectador que en su mandato se la jugará por unas sesiones semipresenciales.

“La semipresencialidad debe ser la salida en procura de evitar contagios masivos y ante la existencia de mayores de 60 años en el Congreso, así como algunos con enfermedades preexistentes. Además, se prevé el pico de la pandemia en las próximas semanas”, manifestó.

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