El Congreso, cansado de las griterías de Carlos Felipe Mejía

Durante el debate de control político para revisar el tema de deforestación en la Amazonia, la Comisión Quinta presenció la salida de casillas del senador uribista al referirse a su par, Pablo Catatumbo, del partido FARC. Algunos legisladores consideran que es necesario un llamado de atención.

Congreso de la República. Archivo El Espectador

Este martes, durante un debate de control político en el que se discutía el tema de deforestación, la Comisión Quinta presenció un fuerte y subido cruce de palabras del senador Carlos Felipe Mejía, del Centro Democrático, hacia Pablo Catatumbo, congresista del partido FARC. Pese a que el debate giraba en torno al fenómeno de la tala ilegal de árboles, Mejía se refirió al aumento de cultivos ilícitos mientras que el expresidente Santos negociaba el Acuerdo de Paz con la extinta guerrilla.

“Usted no me va a decir qué puedo decir aquí y qué no, usted que está sentado ahí impunemente. Narcoterrorista”, le gritaba Mejía a Catatumbo mientras lo señalaba continuamente con el dedo índice. A su vez, Catatumbo le respondía, también elevando su tono de voz.

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Pero, según conversó este diario con diferentes legisladores y asistentes al debate, no es la primera vez que el Congreso recibe las reacciones y expresiones del senador uribista. Así lo dijo el liberal Guillermo García, que estuvo presente en la discusión. “Él está muy reactivo, irascible, grosero, maltrata a la gente. Se ha vuelto muy frecuente ese trato y sobre todo, está ultrajando a legisladores como Pablo Catatumbo, tratándolos en el Congreso de bandidos, narcoterroristas e, incluso, metiéndose en temas muy personales”, dijo.

Justamente, argumentó García, el uso de ese tipo de palabras en el Capitolio por parte de los legisladores puede derivar en actos violentos en los territorios, y es por eso que él considera que debe llamársele la atención a Mejía.

“Las directivas tienen instrumentos en la Ley Quinta para hacer los llamados de atención respectivos. Porque, entre otras cosas, hacer eso no solamente agrede a los colegas, sino que agrede al Congreso, al sector público. Estamos dando el peor espectáculo, esto pareciera una gallera, llena de gritería y de una algarabía sin sentido. Y ese no es el mensaje que una institución de este tipo debe darle al país. Precisamente, el radicalismo y la polarización de las palabras se puede traducir en las regiones con actos violentos, como en la época de la lucha entre liberales y conservadores en la que las disputas de los jefes en Bogotá se convertía en enfrentamiento en las regiones”, expresó el senador liberal.

Así, en las imágenes que dejó el desencuentro en la Comisión Quinta se evidenció el intento de la senadora Maritza Martínez, de la U, por tomar la palabra. De igual forma, se escucharon algunos gritos de Mejía dirigidos a Didier Lobo, vicepresidente de la Comisión, quien en ese momento otorgaba el uso de la palabra.

Sobre ello, Lobo expresó que Mejía también se fue contra él en algún momento y que pese a que la Comisión retomó la calma, esa polarización de “ultraizquierdas y ultraderechas” le hace daño al país.

“En ese momento se daba un debate importante, con altos funcionarios del Gobierno, cuando el senador Mejía uso la palabra para referirse al senador de la FARC en términos salidos de tono, en expresiones que no consideramos nosotros que se deban utilizar dentro del recinto. Cuando le di la palabra al senador Pablo Catatumbo, se sulfuró, incluso conmigo: manifestó que le había quitado la palabra. Fue una calentura y pudimos volver a la calma, pero sí siento que esos episodios de polarización entre ultraizquierdas y ultraderechas le hace daño al país. Nosotros, los del centro, queremos encontrar una cohesión para dar discusiones importantes y no llenas de odio”, dijo Lobo.

A su vez, Eduardo Pacheco, senador de Colombia Justa-Libres, quien también se encontraba en la Comisión, concordó con Guillermo García en que esto se ha presentado de manera reiterativa: “No es la primera vez que yo hago moción de orden a sus intervenciones altisonantes y un poquito agresivas del senador Mejía. Él asume que puede hacerlo por ser congresista de la República, pero eso está alterando el orden interno no solo de esta comisión, sino de las plenarias. Considero que todos aquellos, comenzando por él, deberían hacerles un llamado de atención”.

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Sobre sus interveciones, Mejía comunicó que no iba a callarse sobre estos asuntos."Qué pena pues que les incomode tanto que en el debate de deforestación yo hable de los cultivos ilícitos que aumentaron desaforadamente mientras Santos negociaba impunidad con las Farc. No voy a callarme, y no voy a tapar nada, Colombia merece conocer la realidad", dijo en su cuenta de Twitter.

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-Redacción Política

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