El Congreso de los precandidatos presidenciales

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El debate en el Senado de la semana pasada contra el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, dejó entrever lo que podría interpretarse como un primer pulso entre algunos de los que aspiran a estar en el partidor presidencial de 2022. Objetivo inicial: ganar visibilidad.

Más allá de la ardua discusión que se dio tras la sesión plenaria virtual del jueves pasado, en torno a la revocatoria que lograron los partidos oficialistas de la moción de censura en contra del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, lo que se vio ese día fue algo así como un primer y fuerte pulso entre algunos de los que aspiran a tener papel protagónico como candidatos a la Presidencia en 2022. Comenzando por el mismo mindefensa, quien hace más de un año, por allá en febrero de 2019, en un foro en la universidad Eafit de Medellín, entre chiste y chanza le respondió así a un estudiante que le preguntó si se postularía: “Llegado el momento se los diré pero, aquí entre nos, que no salga de Colombia, claro que sí, yo voy a aspirar en el 2022”.

Trujillo ya fue fórmula vicepresidencial de Óscar Iván Zuluaga en 2014 y compitió contra Iván Duque hace dos años en una consulta por la candidatura uribista. O sea, desde hace rato se le considera presidenciable e incluso se conoce que al interior del Centro Democrático ya hay una corriente que se inclina por su nombre, aunque muchos reconocen, en voz baja, que primero hay que contar con el guiño de su máximo líder, el expresidente Álvaro Uribe. Es decir, hay que ser “el que dice Uribe”.

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Así las cosas, bien podría decirse que su comparecencia ante el Senado la semana pasada, al menos para el debate de control político que le hizo Roy Barreras, más la moción de censura que sí se le hizo hace casi 15 días en la Cámara, le sirvió para probarse ante algunos de sus posibles rivales de la oposición e incluso mostrarse ante la misma coalición de gobierno.

¿Cómo le fue? Los analistas dicen que no tuvo la vehemencia de otros días, que en algunos momentos se le vio trastabillando en sus explicaciones y que mostró señales de agotamiento. Algunos creen que el hecho de haber rehuido a la moción de censura en el Senado –pues guardó silencio ante la movida de la bancada de gobierno para tumbar el debate– puede jugarle en contra, como lo advirtió el senador citante, Jorge Robledo, del Polo: “Él es muy engolado para hablar, pero peló el cobre. Ni siquiera tuvo el valor civil de darles la cara a los colombianos (…) Trujillo pudo haberle dicho a Arturo Char (presidente del Congreso) que hiciera el debate y todo hubiera cambiado”.

Precisamente, Robledo es uno de los que ha anunciado que será candidato en 2022. Tan es así que acaba de partir cobijas con su partido, el Polo Democrático Alternativo, inconforme con la línea que mantiene la colectividad de dejar las puertas abiertas a una coalición suprapartidista entre las fuerzas de izquierda, incluyendo a Gustavo Petro, de Colombia Humana. Muy anticipadamente, en enero pasado, dijo que presentaría su nombre en 2022, “en el marco de un Gran Pacto Nacional, el más amplio que podamos construir”. Solo que dicho pacto no parece tan amplio, pues no considera a Petro.

Hoy la distancia entre los dos parece insalvable. Una grieta que comenzó a abrirse cuando Robledo hizo alianza con Sergio Fajardo para la primera vuelta de 2018, se agrandó cuando optó por el voto en blanco para la segunda y creció aún más por los duros cuestionamientos que recientemente ha hecho el líder de Colombia Humana contra la alcaldesa de Bogotá, Claudia López.

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Petro fue otro de los que se hizo oír en el debate de control político contra Carlos Holmes Trujillo, aunque se quedó con las ganas de hacerlo con más fuerza por la cancelación de la moción de censura. Eso sí, de todos los presidenciables que estuvieron en la sesión, es el que lleva más tiempo en precampaña, pues desde que perdió con Iván Duque hace dos años, enfatizó que volvería a intentarlo, lo que le ha llevado a asumir posturas frente a todos los temas de la coyuntura nacional para mantener vigencia y seguir ganando visibilidad. De hecho, en la convención nacional que hizo en agosto, ya el partido Unión Patriótica (UP) lo proclamó como su precandidato presidencial, designación que Petro agradeció diciendo que trabajará para ganar las elecciones en 2022 y lograr que el país sea gobernado por una coalición que no represente la vieja política tradicional.

Queda una pregunta suelta: ¿si Robledo no va por el Polo, quién lo haría? Lo que se dice internamente es que un sector le ha propuesto al senador Alexánder López que postule su nombre para esa consulta interpartidista de donde se espera escoger un candidato único que enfrente al de las fuerzas de la derecha, que incluyen al Centro Democrático, los conservadores, los movimientos cristianos, Cambio Radical y facciones del liberalismo y de la U. Y que después de meditarlo, López ha dicho que sí, que se le mide al reto. El congresista vallecaucano es de los convencidos de que se debe ir unidos y que no hacerlo sería servir a los intereses del uribismo. Por eso, habla de no exclusiones, de un programa democrático y social en favor de la gente, y que en esa consulta todos caben: Petro, Robledo, Fajardo y quien quiera entrar.

También del lado de la oposición, el senador Roy Barreras, que acaba de salirse del Partido de la U y ahora funge como independiente, ha expresado que quiere aspirar a la primera magistratura del Estado. Su idea es estar en una consulta entre las fuerzas alternativas –las de centro e izquierda– para construir una fuerza colectiva, también sin vetos ni exclusiones, que se convierta en verdadera alternativa de poder. Su idea es aspirar con firmas, aunque hace unos días, el partido Alianza Democrática Afrocolombiana (ADA), nacido del consejo comunitario La Mamuncia, municipio de López de Micay (Cauca), le dio su aval. “Necesitamos personas que hagan la discusión por estas poblaciones, por el Acuerdo de Paz”, le dijo a El Espectador Paulino Riascos, su representante legal, quien se vino hasta Bogotá para ratificarle ese respaldo. Como citante del debate de control político contra el ministro Trujillo, Barreras fue uno de los más vehementes en sus cuestionamientos.

Ahora, en la sesión del pasado jueves también tuvieron protagonismo algunos de quienes desde la orilla oficialista han dejado entrever intenciones presidenciales. Uno ya se tiró al agua, el senador John Milton Rodríguez, del partido cristiano Colombia Justa-Libres. “Quiero comunicarles que he recibido varios mensajes de diferentes regiones del país que representan la cristiandad, el liderazgo representativo de nuestro partido y de diferentes gremios de la sociedad civil en el que se expresa un solo sentir, que es trabajar bajo un propósito de unidad que nos permita romper con el malévolo ciclo de violencia representada por la polarización que ha caracterizado las últimas décadas de la política colombiana”, le comunicó al país el 1° de septiembre pasado. Rodríguez dice que hay que definir un mecanismo entre sectores afines, o sea los de derecha, para escoger candidato único para 2022.

Y en el mismo Centro Democrático, Trujillo tiene competidores. Las senadoras Paloma Valencia y Paola Holguín han dicho abiertamente que quieren gobernar al país. Alineadas al lado del mindefensa en el debate, a la hora de hablar a su favor lo hicieron con fuerza y convicción. Muy mediática últimamente, Valencia ha dicho sin tapujos: “Yo quiero ser presidenta de Colombia. Espero que la vida, los colombianos, Dios me den la oportunidad de serlo para servirle bien a este país”.

El abolengo lo tiene: es nieta del expresidente Guillermo León Valencia, aunque eso es algo que en estos tiempos no pesa. Holguín, por su parte, le dijo en agosto a Blu Radio: “Quiero correr a la elección presidencial. Lo he dicho desde hace muchos años. Quiero ser presidente desde que tengo cuatro años”. Electoralmente, tiene gran fuerza en Antioquia, hasta el punto de que cuenta movimiento propio, “Los Paolos”, con buenos resultados en las urnas: cuatro alcaldes, un concejal y un representante a la Cámara propios.

Cabe reseñar que de la sesión de control político al ministro Trujillo estuvo ausente el senador Iván Marulanda, quien a finales de septiembre anunció su renuncia al movimiento Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, para buscar la nominación presidencial dentro de la Alianza Verde. Recalcó que era una decisión que venía madurando y que su intención era participar en el proceso de selección de candidato a la jefatura del Estado, que a estas alturas no se sabe cómo será ni entre quienes.

Queda claro entonces que la actual coyuntura muestra un Congreso de la República en el que muchos, quizás como hace tiempo no se veía, se creen presidenciables o al menos tienen intenciones de estar en el sonajero de 2022. De ahí que en medio de la virtualidad, que según los analistas le ha quitado protagonismo a la Rama Legislativa, la tarea sea mostrarse en los debates, hacer sentir la palabra, pues como ya se dijo antes, estamos en precampaña y hay que hacerse visibles.

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