El Congreso y su cita con la historia

Siendo una de las instituciones con menos favorabilidad del país, le corresponde asumir el debate con altura y sentar las bases para que la paz sea de verdad estable y duradera.

El expresidente Álvaro Uribe y su bancada estarán en los debates de refrendación e implementación del acuerdo de paz con las Farc. / Cristian Garavito - El Espectador
El expresidente Álvaro Uribe y su bancada estarán en los debates de refrendación e implementación del acuerdo de paz con las Farc. / Cristian Garavito - El Espectador

Los avatares políticos que se trasladarán al Congreso a partir de la semana que viene definirán, sin duda, si este pasará a la historia por el rol serio que asumió en la discusión sobre el acuerdo de paz con las Farc o si, por el contrario, le da la razón al representante del Centro Democrático, Samuel Hoyos, y asume el debate como si se diera en un circo. La discusión apenas comienza y la polarización política que vive el país en torno a si el Legislativo está facultado o no para hacer la refrendación es sólo el preámbulo del arduo debate que se enfrentará cuando inicie la implementación de lo pactado por Gobierno y guerrilla en La Habana. Aunque dichos cuestionamientos siguen siendo un asunto de juristas, los sectores afines al proceso de paz coinciden en que la legitimidad del Congreso es absoluta, bajo el argumento de que fue elegido por el pueblo y, por tanto, es su vocero.

Pero los integrantes del Centro Democrático se han sostenido en la idea de que el presidente Juan Manuel Santos está obligando a senadores y representantes a prevaricar por asumir responsabilidades que, según afirman, no son de su competencia y, en ese sentido, “le hace nuevamente conejo a la democracia colombiana y a un mandato popular expresado de manera limpia el 2 de octubre”, según dijo el senador Jaime Amín. Pese a ello, la citación a los congresistas para refrendar el acuerdo de paz ya es un hecho. La sesión de la plenaria en Senado fue convocada para el martes 29 de noviembre. En la Cámara, para el miércoles 30, y a más tardar el jueves 1 de diciembre la decisión de darle vía libre al acuerdo de paz estaría tomada.

El tiempo corre y sobre el Congreso no recae una responsabilidad menor, si se tiene en cuenta que el 10 de diciembre el presidente Juan Manuel Santos debe estar en Oslo (Noruega) recibiendo de manos del Comité Noruego el Nobel de Paz con el que fue galardonado por sus esfuerzos para acabar con más de 50 años de conflicto armado. Por eso, el reto del presidente de la Cámara, Miguel Ángel Pinto, y el del Senado, Mauricio Lizcano, es lograr sacar adelante la semana que viene la votación de una proposición que, palabras más palabras menos, indagará sobre si los congresistas se declaran satisfechos con las explicaciones del Gobierno referidas al contenido del acuerdo y se adopta la decisión política de refrendar lo pactado en La Habana.

Así que, para lograr el consenso más amplio posible, se escucharán a todas las voces. Fueron invitados a las plenarias, entre otros, el exprocurador Alejandro Ordóñez, la exministra Marta Lucía Ramírez, el excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, el excomisionado de Paz Camilo Gómez, representantes de víctimas, voceros del Sí y del No, líderes sociales, pastores cristianos y hasta abstencionistas. La mayoría han confirmado su asistencia, lo que hará de la plenaria un escenario propicio para que el expresidente Álvaro Uribe reitere sus críticas al acuerdo y anuncie su propuesta de referendo para modificarlo.

“Participaremos en los debates”, dijo Uribe, pero “por responsabilidad política, buscaremos un mecanismo para honrar la defensa de los puntos que el Gobierno no quiso aceptar”, confirmó el senador del Centro Democrático. Esos puntos son: sanciones para las Farc, elegibilidad política, justicia transicional, narcotráfico, enfoque de género, reparación a las víctimas, justicia para la Fuerza Pública y bloque de constitucionalidad.

Ahora, la convocatoria a un referendo debe pasar por el Congreso y eso deja tranquilo al Gobierno, porque los partidos de la coalición santista hacen mayoría. Además, los que no hacen parte de la Unidad Nacional apoyan el acuerdo de paz y, según dijo el senador Mauricio Lizcano, hay un acuerdo de fidelidad política con el texto firmado con las Farc y los puntos esenciales del mismo se defenderán en los debates de la implementación de los acuerdos. Suenan otras propuestas, como la de Marta Lucía Ramírez, de incluir una papeleta en las elecciones a Congreso de 2018 para decidir sobre la participación política de las Farc, pero lo claro es que las voces del Sí suman mayorías en el Capitolio, como la del congresista del Polo, Iván Cepeda, que dice que “no se debe despreciar esta oportunidad histórica de hacer la paz”.

La cita del martes ya tiene hora. Es a las 9:00 de la mañana y por el lado del Gobierno estarán los negociadores de paz Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo; fueron invitados, entre otros, el ministro Juan Fernando Cristo; el alto consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo; el negociador de paz con el Eln, Juan Camilo Restrepo, y el exmagistrado de la Corte Constitucional Rodrigo Uprimny. Todos están de acuerdo en las reglas de juego que impusieron las mesas directivas de Senado y Cámara que, de hecho, ofrecen mayores beneficios al Centro Democrático por ser el único partido que se opone al acuerdo de paz. Por eso, tendrán dos voceros y no uno, como el resto de las bancadas. Y sus intervenciones ocuparán el doble del tiempo en las sesiones. En lugar de tener 15 minutos, podrán extenderse media hora. Al expresidente Uribe le darán 40 minutos y el jefe negociador tendrá una hora para explicar lo pactado.

La expectativa es, entonces, la de llevar a cabo un debate con la mayor tranquilidad y garantías posibles y el Congreso tendrá que demostrar altura en la discusión para no enfrascarse en que la paz le corresponde al expresidente Uribe o al presidente Santos. “Esta guerra se acabó porque los colombianos decidieron acabarla”, dijo la senadora de la Alianza Verde Claudia López, y si hay algo cierto en este acuerdo de paz, es que las Farc como actor armado tienen la voluntad política de ser cosa del pasado.

 

 

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