El porqué de la estrategia de Uribe con el No al plebiscito por la paz

La campaña uribista buscará dejarles claro a los colombianos que no se trata de la disyuntiva entre la guerra y la paz, sino de buscar un mejor acuerdo.

El expresidente y hoy senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez. / EFE

Si algo le quedó claro al expresidente Álvaro Uribe de la campaña presidencial de 2014 —donde su candidato, Óscar Iván Zuluaga, fue derrotado en segunda vuelta por el presidente Juan Manuel Santos— es que no puede dejar que el debate en torno a las negociaciones que se adelantan actualmente con la guerrilla de las Farc se plantee en los términos de que quienes no están de acuerdo con ese proceso son partidarios de continuar la guerra.

En escenarios diferentes, pero casi a la misma hora, el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe bajaron la bandera del inicio de la campaña por el plebiscito con que se busca refrendar el acuerdo de paz con las Farc. Uno por el sí y el otro por el no. Con un ingrediente adicional por parte del primer mandatario, revelado ayer en reunión en la Casa de Nariño con dirigentes del Partido Verde, el Polo Democrático, ASI y MAIS: el cronograma ya establecido para que los colombianos asistan a las urnas a avalar o negar lo pactado en La Habana.

Y es que según el jefe de Estado, falta poco por acordar en la mesa de negociaciones: la manera de elegir a los magistrados del Tribunal Especial creado dentro de la Jurisdicción Especial de Paz, la participación política de las Farc, cómo y en qué momento se transformarán en partido político, su reincorporación a la sociedad, en qué momento entrará a operar la amnistía y para quiénes va a ser, son algunos asuntos del desarme y la administración de las zonas veredales. “Aspectos que son dispendiosos, pero no son tan de fondo, y estamos tratando de terminar lo más pronto posible”, dijo.

En este sentido, Santos indicó que se espera que esta semana la Corte Constitucional publique el texto completo del fallo que habilitó la realización del plebiscito, que -adelantó- dirá que cuando esté todo acordado no se requiere la firma oficial, sino el hecho de decir: ya está todo acordado, para poder enviarle al Congreso los acuerdos y convocar a la refrendación. “La convocatoria del plebiscito, según el registrador, se demora seis semanas, entre el momento en que se convoca y el momento en que se realiza. Entonces tenemos que estar todos preparados para eso. Puede suceder en las próximas semanas, dos o tres semanas, yo espero que sea, repito, lo antes posible. Y ese plebiscito es el que va a determinar el inicio de la implementación de los acuerdos”, enfatizó.

Pero, además, señaló el jefe de Estado, cuando esté todo acordado las Farc realizarán su décima conferencia para disolverse, “porque el acuerdo de paz, el fin del conflicto, significa el fin de las Farc como grupo armado”. En conclusión, la firma oficial del acuerdo final se realizaría después de esa conferencia, donde los negociadores de la guerrilla recibirán el mandato para cerrar la paz. “Yo calculo que se tomaría entre unos 15 días y tres semanas, entre el momento de terminar los acuerdos y el momento en que las Farc realicen su conferencia y tengan el mandato. Se firma, mientras tanto están corriendo las seis semanas del registrador, y entonces ahí se realizaría el plebiscito”, explicó.

Eso sí, aclaró, la tarea en esa lucha por el sí será de mucha pedagogía: “El fallo de la Corte va a decir claramente qué puede hacer el Gobierno. El Gobierno puede hacer y está obligado a hacer mucha pedagogía. Lo que hemos visto es que mucha gente todavía tiene incertidumbre, tiene dudas, por falta de información o por una campaña de desinformación (…) y han logrado confundir a la gente. Por eso es muy importante la pedagogía, decirle a la gente realmente qué es lo que se ha acordado, y luego entonces, apenas se convoque el plebiscito, comenzaría la campaña propiamente para el sí, es decir, votar sí”.

Paralelamente, en un encuentro realizado en la sede de la Misión Carismática Internacional en Bogotá, el Centro Democrático del expresidente Uribe anunciaba su campaña por el no en dicho mecanismo refrendatario de la paz. Esta vez acentuando en su discurso que ello no quiere decir que quienes no están de acuerdo con el proceso con las Farc son partidarios de continuar la guerra. “Solamente nos queda la opción de decir sí a la paz votando no al plebiscito. Es una reacción de coraje de la psicología colectiva que considera que el plebiscito trae una paz de corta vida, con riesgos de derogación”, manifestó.

Para el exmandatario, “negar el ilegítimo plebiscito permite reorientar el diálogo, darle garantías a la nación entera y también a las Farc”. Además, para él, votar no sería evitar la elegibilidad política de criminales responsables de delitos de lesa humanidad y restablecer la confianza de las Fuerzas Armadas para recuperar la seguridad. Y concluyó: “Emprendemos la campaña por el no porque con la impunidad no muere el odio, sino que nacen más violencias; porque éstas niegan a las víctimas el derecho a la no repetición de la tragedia; porque las Farc con sus delitos premiados, justificados y sin arrepentimiento, impiden a muchos colombianos sentir el alivio espiritual del perdón”.