El día en que Uribe pidió la renuncia de Santos

"En otro país un montaje como el del hacker obligaría a Santos a renunciar”, escribió el exmandatario y hoy senador del Centro Democrático en su cuenta de Twitter.

Álvaro Uribe, senador del Centro Democrático.Cristian Garavito.

De muchas maneras y con muchas palabras el expresidente Álvaro Uribe ha expresado a lo largo de los últimos años su inconformismo y sus críticas en contra del presidente Juan Manuel Santos, a quien considera “traidor” de su legado de la seguridad democrática, la cohesión social y la confianza inversionista. Sin embargo, pese a la ardua disputa política, nunca se había atrevido a traspasar la delicada línea de pedir su renuncia. (Lea: A Uribe no le cayeron bien las declaraciones de Santos sobre sus hijos y Odebrecht)

Hasta que lo hizo: fue hoy en un trino que puso hacia las 5:24 de la mañana en su cuenta personal de Twitter, haciendo referencia a la decisión de la Fiscalía de archivar la investigación en contra de Óscar Iván Zuluaga por su presunta participación en las interceptaciones ilegales que hacía el “hacker” Andrés Sepúlveda. “En otro país un montaje como él del Hacker obligaría a Santos a renunciar”, escribió el exmandatario.

Ya en marzo del año pasado, cuando se dio la orden de captura en contra de Santiago Uribe, hermano del expresidente, acusado de los delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares, varios miembros del Centro Democrático, entre ellos el mismo Zuluaga, improvisaron una marcha de protesta que llegó hasta las puertas de la Casa de Nariño, portando letreros con consignas exigiendo la renuncia de Santos, a quien señalaron de incidir en la captura.

Sin embargo, Uribe guardó prudente distancia de esa petición y en su riposta, algunos días después, la emprendió fue contra el entonces fiscal general, Eduardo Montealegre, a quien calificó como “un político rabioso con capacidad de meter a la cárcel pero que sin investigación absuelve todo lo del actual Gobierno”.

En octubre, tras la derrota del Gobierno en el plebiscito refrendatorio de los acuerdos de paz con las Farc, fueron el expresidente español José María Aznar y el expresidente Andrés Pastrana quienes sugirieron en un foro internacional realizado en Miami que el primer mandatario debió haber asumido las “consecuencias políticas” de ese dictamen de las urnas.

“No tiene ningún sentido que no haya habido consecuencias políticas (en Colombia)”, dijo Aznar, poniendo de ejemplo lo sucedido con el primer ministro inglés David Cameron, quien dimitió después de que los ciudadanos aprobaran la salida del país de la Unión Europea. Cameron confiaba plenamente en que podía ganar, pero al final los resultados fueron completamente opuestos a ese deseo.

Pastrana, por su parte, coincidió con esa opinión y en un “inderectazo” a Santos, enfatizó que en su país el único que ofreció su dimisión fue el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle. Ahora, lo que queda claro con el trino de Uribe es que el encono al que ha llegado frente a su sucesor está llegando a niveles superiores y que la disputa política crece y crecerá cada día, más aún cuando se acerca la campaña electoral para elegir nuevo primer mandatario y nuevo Congreso, donde el uribismo espera recuperar el poder.