El enlace entre Fiscalía y Congreso

“La asistente del fiscal está pasando pupitre por pupitre por el recinto. Pido respeto por la plenaria porque ella no debe estar aquí”, dijo el senador liberal Luis Fernando Velasco durante la sesión del martes pasado en el capitolio.

El fiscal general, Eduardo Montealegre. / Archivo - El Espectador

Se refería a Olga Claros, fiscal delegada ante el Tribunal de Bogotá, quien en la actualidad se encuentra en comisión como enlace del ente acusador con el Congreso y es, además, una persona muy cercana a Juan Pablo Duque, secretario de la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes.

Los dos son oriundos del Caquetá y, tal y como lo informara El Espectador en octubre de 2014, Duque trabajaba en la seccional de Fiscalías de Bogotá hasta que, gracias al lobby del fiscal general Eduardo Montealegre, fue nombrado secretario en la mencionada comisión. Entonces se dijo que en la repartición de la torta burocrática del Congreso para la nueva legislatura, al Partido Liberal le había correspondido esa secretaría y que Montealegre había movido sus fichas para hacerlo nombrar en el cargo.

“Pues él (Montealegre) ya se tomó la Comisión de Acusación de la Cámara”, le dijo a este diario por esa ápoca un congresista de la Unidad Nacional, refiriéndose al nombramiento de Duque. Él y Claros son considerados los interlocutores entre el Legislativo y la Fiscalía General para vigilar el avance de proyectos claves en la justicia, como lo fueron en su momento las facultades para reestructurar la entidad, el nuevo Código de Extinción de Dominio y la aprobación de más presupuesto.

Ahora el tema que concentra la atención de las ramas del poder público es el equilibrio de poderes, una de cuyas propuestas apuntaba a establecer una inhabilidad de cinco años para que el fiscal general, una vez saliera del cargo, pudiera volver a litigar, tal y como se busca que aplique para los magistrados de las altas cortes. La proposición finalmente no fue aprobada, según la también senadora liberal Viviane Morales, gracias a que Olga Claros “se movió rápidamente y logró cambiar por lo menos 20 votos de los senadores, después de que había mayoría para pasarla”. Como quien dice: el poder de Montealegre se hizo sentir en el Congreso.