El espinoso camino de la reforma

El proyecto de reforma a la justicia vive horas aciagas en el Congreso. Sigue ‘agarrón’ por inclusión del tema del fuero militar.

Cada vez son más radicales las diferencias frente al contenido de la reforma a la justicia presentada por el gobierno de Juan Manuel Santos, cuyo futuro en cuanto al trámite legislativo se vislumbra bastante enredado. Y, como era de esperarse, la manzana de la discordia es la propuesta de ampliar los alcances del fuero militar, incluida por el mismo Ejecutivo en el proyecto, lo cual generó desde el primer momento reacciones encontradas entre los partidos de la Unidad Nacional y ahora marca distancia entre los ministros del Interior, Germán Vargas Lleras, y de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

El asunto es que mientras Vargas Lleras —luego de la aprobación de la iniciativa en primer debate en la Comisión Primera del Senado— anunció el retiro del polémico artículo del fuero militar por considerar que es necesario realizar estudios de fondo y ajustes al aparato judicial, por lo que sería mejor presentar un proyecto aparte, Pinzón está buscando el respaldo parlamentario para que el tema se siga discutiendo tal y como va en la reforma.

Incluso, el mindefensa ya conquistó el apoyo del Partido Conservador, con cuyos congresistas se reunió ayer, encuentro que contó también con la participación de los miembros de la cúpula militar. Al final de la reunión, el presidente de esa colectividad, senador José Darío Salazar, expresó que “es el presidente Santos el encargado de decidir si se discute o no sobre el fuero militar”, reforzando la idea de la “evidente preocupación” que existe en la tropa “por la seguridad jurídica”. Una posición a la que se sumó también el vicepresidente Angelino Garzón, quien aseguró que “en Colombia ya se reconoce que hay conflicto armado y, conforme a esto, debe haber una normatividad que ampare a los militares y policías que sean investigados en actos de servicio”.

Pero a la par de las voces de respaldo, hay quienes creen que la propuesta del fuero militar en la reforma a la justicia lo único que hizo fue enredar las cosas y que lo mejor es hundir la iniciativa. “Eso se volvió un Frankestein. El Gobierno perdió el control del proyecto, el Congreso ya lo puso en la nevera y las cortes juegan con sus propios intereses. Aquí no hay acuerdo de nada y lo mejor es hundirlo”, le dijo a El Espectador el senador Armando Benedetti, del Partido de la U.

Los liberales, por su parte, también armaron tolda aparte. Según su director, Rafael Pardo, es necesario continuar adelante con el trámite de la reforma, pero sin incluir en el articulado el fuero militar: “Este tema debe mirarse en conjunto con una reforma de fondo a la Justicia Penal Militar, que la haga creíble y confiable para los mismos militares y la sociedad. Poner ahora el tema del fuero, de una manera mal planteada, en una reforma que ha sido discutida desde hace un año, es desviarnos del tema central”, dijo.

Uno de los ponentes del proyecto, el senador Juan Carlos Vélez, de la U y reconocido uribista ‘purasangre’, ya adelantó que radicará su ponencia para discusión en la Plenaria, programada para la primera semana de noviembre, conservando la ampliación del fuero en los términos en que fue aprobada por la Comisión Primera. Es decir, que la Constitución establecerá que todos los delitos cometidos por miembros de las Fuerzas Militares y de Policía serán conocidos exclusivamente por cortes marciales o tribunales militares y, “en todo caso”, se presumirá la relación de estos actos con el servicio.

Ahora, el lío es que no es sólo lo del fuero militar lo que viene generando posiciones encontradas. A ello se suman, por ejemplo, el juzgamiento de aforados (que implica la eliminación de la Comisión de Acusaciones), el presupuesto para la Rama Judicial, la doble instancia para el juzgamiento de congresistas, la definición de la instancia de cierre de la acción de tutela y la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura. Además, según fuentes de las altas cortes, la percepción que allí se tiene en el sentido de que existe un ánimo revanchista del Congreso por lo de la parapolítica, termina por crear un ambiente adverso.

El coordinador de ponentes del proyecto, el senador liberal Jesús Ignacio García, reconoce que hay posiciones encontradas, pero que “esto se da porque son temas de gran envergadura, todo hay que discutirlo y no es hora de hablar de otras alternativas”. Se refiere, sin decirlo, a la idea que ya algunos han puesto a rodar tratando de medirle la temperatura al asunto y que tiene que ver con la posibilidad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para abordar no sólo los temas de la esquiva reforma a la justicia, sino también otros como lo del marco legal para la paz, incluyendo la opción de que quienes dejen las armas participen después en política electoral.

Hasta ahora, la historia dice que todos los intentos por realizarle una reforma de fondo a la Rama Judicial han fracasado y no ha habido ministro que haya podido encontrar la fórmula para sacarla adelante. Le pasó a Fernando Londoño, a Sabas Pretelt, a Carlos Holguín y a Fabio Valencia Cossio, suerte que podrían correr ahora los ministros de Interior, Germán Vargas Lleras, y de Justicia, Juan Carlos Esguerra. Falta ver cómo el presidente Santos mueve sus cartas para no sufrir lo que sería el primer gran fracaso desde que llegó al poder.

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